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Tercerización

 

El nuevo paradigma productivo implantado en el contexto de globalización que estamos viviendo, tiene como característica fundamental la descentralización productiva, entendida como una forma de organización del trabajo que se sustenta en el abandono de la empresa unitaria, que tenía a su cargo todas las fases del proceso productivo (fordismo), y su sustitución por la empresa en red, que se caracteriza por el control de las actividades nucleares en la empresa titular del proceso productivo y la externalización de todas las demás fases para que sean desarrolladas por otros sujetos empresariales. Con esta política, se puede hablar incluso de empresas virtuales que no tienen ningún trabajador y que simplemente organizan su actividad a partir de la administración de un conjunto de contratos celebrados con quienes llevan a cabo las diversas etapas del proceso productivo.

Este nuevo paradigma productivo tiene consecuencias de muy diversa índole en el mundo de las relaciones laborales latinoamericanas, tanto en el ámbito individual, como en el colectivo.  La desestructuración del colectivo laboral y su fragmentación en varios empleadores ha significado en mucho una oportunidad para redefinir a la baja el nivel de la tutela de los trabajadores, al abrir una opción clara a la reducción de costos vía precarización del empleo, de un lado, y afectar gravemente la cobertura y eficacia de la tutela colectiva, sobre todo en países cuya estructura sindical y negocial es de empresa, como sucede en toda América Latina, con la excepción de Argentina, Brasil y Uruguay.

Y como si fuera poco, en América Latina se han presentado un sinnúmero de posibilidades para el fraude laboral utilizando la ventana generada por la subcontratación, por lo que en diversos países (Chile, Perú, Uruguay, Ecuador, etc) viene aprobando una legislación dirigida a cautelar a los trabajadores por lo menos en los derechos más básicos y elementales: los salarios y demás beneficios económicos, que venían defraudándose reiteradamente por la vía de la subcontratación fraudulenta.

A la luz de lo dicho, en este trabajo se sistematiza la legislación de los 19 países que conforman América Latina en todos los campos de la subcontratación: tercerización, intermediación y empresas de trabajo temporal, con la finalidad de tener un estado de la cuestión normativa que dé cuenta cabal de:

  • la respuesta (o la ausencia de respuesta) que en cada país se viene dando,
  • el sentido y alcances de la disposición legal,
  • la comparación de lo que previsto en los diversos países.

Para ello, se han elaborado los cuadros correspondientes y se han formulado los comentarios generales que se pueden extraer de las regulaciones nacionales bajo contraste.