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La educación obrera a la manera nórdica: el Colegio Nórdico Popular de Ginebra

Con más de 75 años de experiencia, el Colegio Nórdico Popular de Ginebra tiene una gran tradición de educación obrera. Todos los años, alrededor de 35 afiliados y afiliadas sindicales de los países nórdicos asisten a un curso que se desarrolla en Ginebra paralelamente a la Conferencia de la OIT.

John Steen Johansen Asociación Danesa de Educación para los Trabajadores AOF Dinamarca

 

El concepto de educación popular al estilo nórdico – al igual que sus círculos de estudios – se basa en reunir a personas procedentes de distintos entornos. Las mismas estudian juntas y también aprenden de las demás. El curso que lleva a cabo el Colegio Nórdico Popular de Ginebra (NFHS) durante la Conferencia Internacional del Trabajo es diferente cada año, en función del programa de la Conferencia y de los intereses del nuevo grupo de estudiantes. Y todos los años el curso motiva a esas personas a participar en la labor internacional, a asumir un compromiso y a contribuir a practicar la democracia y crear capital social y una ciudadanía activa.

 

Una breve historia

 

Hacia finales de los años veinte, tanto la opinión pública como lo que se publicaba en los países nórdicos parecen haber estado en gran medida mal informados y haber sido contrarios a la cooperación internacional. Los académicos podían estudiar cuestiones internacionales en Ginebra, pero muchas de las personas que carecían de diplomas universitarios o calificaciones lingüísticas no tenían esa posibilidad. No obstante, desde 1919 y la creación de la OIT, las organizaciones sindicales y sus miembros han venido participando en la cooperación internacional. Los representantes nórdicos Ludvig Krabbe (Dinamarca), Christina L. Lange (Noruega) y Sven Backlund y Sture Thorsson (Suecia) se dieron cuenta de que para sus esfuerzos sería fundamental contar en los países nórdicos con el respaldo de una activa opinión pública que estuviera al corriente de los problemas. Por lo tanto, se pusieron en contacto con organizaciones de educación no oficial para adultos que tenían una actitud positiva hacia la cooperación internacional. La idea era crear un centro nórdico de estudios internacionales y brindar a los miembros activos del movimiento sindical nórdico y a las organizaciones del entorno político y cooperativo la posibilidad de llevar a cabo una auténtica cooperación nórdica dentro de un entorno internacional, a pesar de la falta de calificaciones lingüísticas.

Desde el comienzo mismo, los idiomas que se utilizaron en el colegio fueron el danés, noruego y sueco. En la práctica, generalmente se usaba una fusión de estos tres idiomas nórdicos, muy parecidos entre sí. Y también desde el comienzo, los participantes asistían a la Conferencia Internacional del Trabajo. Inicialmente, se buscaba que el colegio fuera una iniciativa nórdica con dos fi nalidades principales. Una de ellas consistía en reforzar la cohesión nórdica y el «valor agregado nórdico», reuniendo a los miembros activos jóvenes de los sindicatos y a las organizaciones de educación para adultos no formal a fin de realizar actividades educativas conjuntas en un entorno internacional. La otra meta era que los estudiantes se llevaran consigo experiencias y conocimientos y los transmitieran a sus compañeros y amigos, actuando de esta manera como defensores de una orientación internacional más amplia y abierta.

El objetivo era crear un colegio abierto a todos, pero el grupo destinatario era y es fundamentalmente el de los miembros activos jóvenes de los sindicatos, junto con los movimientos populares políticos y cooperativos interesados en trabajar en el plano internacional, tanto dentro como fuera de los países nórdicos. Se promovería el conocimiento sobre la cooperación internacional que nació después de la Primera Guerra Mundial y se fusionaría una atmósfera internacional con la fuerte tradición de los colegios populares de reunir a los jóvenes para discutir sobre la democracia y la sociedad.

El curso anual brinda a los estudiantes:

 

una sesión de cuatro semanas de estudio sobre las distintas maneras en que los movimientos sindicales y otros movimientos populares pueden influir en un mundo globalizado;

un panorama de la cooperación nórdica y del valor agregado nórdico;

un amplio conocimiento sobre la cooperación internacional, las instituciones internacionales, los convenios, la legislación, las reglas y las reglamentaciones, en la medida en que están relacionados con el mercado laboral y con el sistema tripartito de la OIT;

estimulación e inspiración para llevar a cabo actividades sindicales en el plano nacional, regional e internacional;

un creciente conocimiento y una percepción de los valores que los países nórdicos tienen en común;

mayor comprensión de los idiomas nórdicos;

una excepcional oportunidad de ampliar su mentalidad y de obtener calificaciones para posteriores labores internacionales.

 

En los años veinte y treinta, los cursos duraban tres meses. Las dos primeras semanas transcurrían en el Colegio Nórdico Popular y se concentraba la atención en la comunicación y la comprensión internórdica. En la última parte se hacían muchas visitas de estudio. En el viaje hacia Ginebra, los estudiantes visitaban muchas instituciones y organizaciones.

Desde un principio, los cursos tuvieron un tono especial, en el sentido de que mezclaban la tradición nórdica de educación con residencia y de educación no ofi cial para adultos en los colegios populares (Folk High Schools) con un tipo de aprendizaje activo: estar y estudiar donde está la acción.

Los fundadores del NFHS tenían una visión para su colegio. Al comienzo no había ninguna experiencia previa del modelo que se planeó para el NFHS. En este sentido, del primerísimo curso podría decirse que fue en parte planeado y en parte improvisado. La improvisación fue siempre uno de los principales elementos del colegio. Al trabajar en un entorno internacional, en la Conferencia y entre distintos comités y delegados, se necesita una constante capacidad para llegar a soluciones negociadas. Se han de encontrar nuevos enfoques y cambiar los programas.

Buscando en los archivos y en las muchas historias que cuentan quienes participaron, parecería que durante todos estos años la columna vertebral y el valor fundamental de estos cursos han estado dados por una combinación de conferencias, introducciones, diálogo con los numerosos delegados y asesores y los proyectos que llevaron a cabo los estudiantes.

A lo largo de los años, los métodos de enseñanza fueron cambiando, pasando de un enfoque más consistente en escribir y hablar a la equilibrada mezcla actual de conferencias, debates, proyectos y procesos grupales. Esta fuerte, variada y cuidadosamente equilibrada mezcla de aprendizaje y educación – lograda por supuesto con el paso de los años – fue dándose en un ambiente siempre inspirador de aprendizaje activo. Los estudiantes están en el lugar donde se desarrolla precisamente lo que estudian, dialogando constantemente con los conferencistas y delegados, recibiendo asesoramiento de los docentes e inspiración de sus compañeros de estudio y sus discusiones grupales.

Cuando los estudiantes se reúnen a comienzos de abril para llevar a cabo el curso preliminar de cuatro días que tiene lugar en un país nórdico, dentro del marco de un colegio popular, la meta principal es establecer contacto con los demás participantes y familiarizarse con los idiomas de los demás países nórdicos. Al curso preliminar le siguen cinco semanas de estudio en grupo por Internet, período que es preparatorio y conducente al viaje a Ginebra de finales de mayo.

Los temas de actualidad del ámbito internacional cambian y también lo hacen las instituciones internacionales. Por eso la Unión Europea ha pasado a ser un tema recurrente del Colegio Nórdico, inclusive aunque Noruega, Islandia y Groenlandia no han adherido a la UE. A pesar de este hecho, han adaptado su legislación a la de la UE y están cooperando mucho con la Unión Europea. De allí que todos los años se traten y discutan detenidamente desde nuevos ángulos las diferencias con los convenios de la OIT y las directrices de la UE, y su relativa importancia. Los participantes siempre parecen entrar en emotivos y políticos debates sobre la necesidad de ser miembros de la UE.

El lenguaje y la cultura son, por supuesto, temas clásicos dentro del entorno de colegio internacional y proporcionan la posibilidad de cruzar barreras y establecer lazos de amistad y solidaridad. A pesar de que los temas parecen ir cambiando con el correr de los años, en realidad perduran, volviendo a reiterarse una y otra vez aunque presentándose de distinta manera. Por ejemplo, la abolición del trabajo infantil fi gura en el orden del día de la OIT desde sus comienzos. Los temas del colegio y los grupos de trabajo de proyectos siguen el orden del día de la Conferencia de la OIT.

Muchos de los estudiantes han declarado que sus vidas cambiaron después de haber hecho el curso. Los nuevos amigos, el acceder a una nueva comprensión, horizontes y perspectivas, como así también las redes y los cambios parecen continuar generando calidez e inspiración desde hace muchos años.

Uno de los desafíos que enfrentan las organizaciones participantes consiste en conseguir lo mejor para las personas que envían, a fin de que tanto las organizaciones como esas personas obtengan el máximo beneficio posible. Otra de las metas, tanto para el movimiento sindical internacional como para todos los participantes del colegio, podría ser lograr mayor eficacia a la vuelta de los estudiantes. Por ejemplo, a su regreso se les podría dar a los estudiantes mayores posibilidades de escribir artículos, hacer presentaciones y organizar redes y proyectos dentro de los programas de cooperación nórdica.

El NFHS siempre ha obrado en pro de la cohesión nórdica y el estilo nórdico de cooperación ha pasado a ser para muchos un símbolo del valor agregado nórdico dentro de la cooperación internacional, colocando siempre en su orden del día la paz, la comprensión y la ciudadanía internacional y activa.

Cuando se les pregunta, los participantes responden que consideran que el colegio es sumamente positivo y, en general, están muy satisfechos con la experiencia. En ese sentido, el colegio tiene un éxito excepcional. A pesar de que las metas de los participantes de un curso difieren entre sí y de los distintos entornos de donde proceden, como así también de las diferencias de calificaciones, edad y experiencia, a pesar también de una serie de problemas prácticos y económicos para financiar el colegio y de las difi cultades que plantean las diferencias lingüísticas, los participantes parecen considerarlo una experiencia única.

Para muchos de los participantes, esa experiencia fue estimulada, principalmente en términos de desarrollo personal, por el proceso mismo y por el hecho de haber estado en contacto con otros participantes nórdicos, como así también por los entornos y organizaciones internacionales.

Algunos participantes crearon redes internacionales y desarrollaron sus calificaciones internacionales, avanzando hacia competencias y carreras más formales en la labor internacional dentro del movimiento sindical. En general, los participantes comprenden mejor y toman mayor conciencia del ámbito internacional, y también mejoran sus conocimientos sobre las actividades de la OIT y de otras organizaciones internacionales.

Cuando mejor funciona el colegio es cuando se convierte en un centro donde se vuelcan ideas y proyectos, dando perspectivas tanto sobre la educación nórdica no oficial y el movimiento sindical mundial como sirviendo de fuente de inspiración que se extiende mucho más allá de sus limitados cursos de cuatro semanas más el curso por Internet. Cuando se contempla su labor a lo largo de los años se ve que han tenido lugar cambios radicales. En comparación con el comienzo y las orgullosas tradiciones de educación no oficial para adultos y círculos de estudio, los instrumentos han cambiado pero sigue habiendo desafíos y problemas. Por eso, a pesar de que cuando una persona llega a la OIT de Ginebra por primera vez tiene la impresión de haberse preparado mejor para el curso que hace unos cincuenta años, se sigue notando un gran cambio. Una vez que se está allí, mirar, escuchar, entrevistar y debatir pasan a ser las materias fundamentales. Esto no es precisamente un juego de niños. Para los estudiantes es una ardua tarea. Las partes que intervienen en este proceso educativo deberían prestar mayor atención a la educación y a los métodos que se utilizan con el fin de mejorar las oportunidades que se brindan a los trabajadores. Quizás otros países o regiones podrían inspirarse y hacer lo mismo. Se podrían iniciar cursos como los del NFHS para otras regiones o países con el fin de reforzar e inspirar la educación de los trabajadores en general.

Crear conocimientos, confianza y capital social es un requisito previo indispensable para hacer frente a desafíos mundiales como el desarrollo sostenible, la construcción de democracias sostenibles y de sociedades de bienestar, combatir la pobreza y el hambre y erradicar el trabajo infantil y la trata de personas. Todos nosotros estamos haciendo frente a esos problemas y continuaremos haciéndolo en los años venideros. El Colegio Nórdico Popular y su tradición constituyen contribuciones pequeñas pero esenciales para alcanzar la comprensión, los conocimientos y el capital social que se necesitan.

Además, es importante que el NFHS estipule un claro orden del día como testimonio del compromiso nórdico con la OIT y su sistema tripartito en el plano internacional. Ningún otro colegio o curso está haciendo esto. Su importancia no ha disminuido para nada en el mundo globalizado actual. Y la OIT también necesita al NFHS. Todos los años, sus estudiantes son testigos de la importante y fundamental labor que lleva a cabo la OIT, como así también de la necesidad de contar con ella como escenario de reuniones mundiales y como institución.

Recordar que han transcurrido más de 75 años desde la fundación del Colegio Nórdico Popular de Ginebra no implica únicamente dar una mirada al pasado, sino también observar una constante renovación, mejora y elaboración de los métodos didácticos que se utilizan en el mismo y en la educación de los trabajadores. Este colegio ha de considerarse como un círculo de estudio y un gabinete estratégico nórdico con respecto a la educación de los trabajadores. Debería ser constantemente creativo y motivar a las organizaciones y personas planteando y haciendo frente a las difíciles y delicadas consecuencias de un mercado laboral y de condiciones de vida globalizados.

El NFHS debe lograr un delicado equilibrio entre responder a los reclamos futuros de las organizaciones y de los participantes y continuar en la senda como colegio popular internacional. Por eso nos autocuestionamos constantemente. Podemos poner a punto nuestros métodos preguntándonos si estamos o no haciendo las cosas de la mejor manera posible. Deberíamos también procurar encontrar nuevas formas de mejorar la cooperación entre el Colegio Nórdico Popular y la OIT, como así también con las numerosas organizaciones que trabajan en torno a la Conferencia anual. Esos son los desafíos actuales.