Atajos:   Regiones                   Temas                
   Sectores                

La educación sindical en Africa: el desafío y las perspectivas futuras

Los trabajadores crearon sindicatos para que los representen y para que protejan y defiendan sus intereses económicos y sociales colectivos. Sin embargo, las complejas dimensiones que han asumido esos intereses en razón del entorno económico y sociopolítico mundial han hecho que dentro del movimiento sindical de Africa sea imperativo efectuar procesos de enseñanza continuos y reforzados, a fin de posibilitar el desarrollo personal y colectivo. Por lo tanto, reviste crucial importancia que los sindicatos defiendan el valor de la educación con miras a hacer frente a esos desafíos y justificar su propia existencia.

Mohammed Mwamadzingo Especialista regional en educación obrera OIT/ACTRAV, Pretoria

Insa Ben Said Dia Funcionario de Programas, Centro Internacional de Formación de la OIT, Turín

 

 

Desde el advenimiento del activismo sindical internacional, en la década de los cincuenta, la educación sindical forma parte integrante de las actividades sindicales de Africa. La educación sindical reafirma la identidad de la organización al tiempo que defi ende sus principales creencias e ideologías. Y aunque ha adoptado formas muy variadas, el principal objetivo de la educación sindical ha continuado siendo promover los principios, valores e ideales fundamentales del movimiento sindical. La educación sindical es en verdad el instrumento estratégico general que permite a los trabajadores hacer realidad de manera colectiva sus capacidades de promover, defender y mejorar sus intereses, al tiempo que proporciona una vía para analizar su posición con respecto a la situación social, económica y geopolítica que rodea su entorno y los lugares de trabajo.

La índole y la forma de la educación sindical en Africa han recibido una considerable influencia de los cambios que afectaron el mundo laboral. Durante las dos últimas décadas han tenido lugar drásticos cambios en la economía mundial a un ritmo pasmoso. Esos cambios se deben en gran medida a la mundialización de la economía, a que las economías africanas no consiguieron crear oportunidades de empleo en un momento en que los trabajadores están perdiendo sus trabajos debido a programas de reestructuración, a la informalización de las economías y a la apertura de nuevos sistemas políticos. En efecto, esos cambios exigían que los sindicatos fueran fuertes y pudieran instaurar la capacidad necesaria para convencer a los gobiernos, los empleadores y otros actores del desarrollo.

Estando así las cosas, los sindicatos necesitan ampliar sus bases y atraer a mayor cantidad de afiliados. Esto signifi ca sindicalizar a mayor cantidad de personas del sector formal, especialmente mujeres y jóvenes. También necesitan ampliar su representatividad pasando a abarcar sectores que hasta ahora no han constituido tradicionalmente una base sindical.

La educación sindical ha permitido que los afiliados y los dirigentes no solamente comprendan las nuevas tendencias del desarrollo social y económico, sino también que consigan la participación de empleadores, gobiernos y organizaciones internacionales con el fi n de que se escuche y se tome en cuenta su punto de vista.

 

El desarrollo de la educación sindical en Africa

 

En Africa se pueden identificar tres etapas de desarrollo sindical: la etapa colonial, la poscolonial y los tiempos contemporáneos. El período colonial comenzó básicamente en los años cincuenta, cuando las actividades de formación se concentraban especialmente en el este, norte y oeste de Africa. Esas actividades estaban en gran medida destinadas a despertar la conciencia de los trabajadores con respecto a la necesidad de aunar esfuerzos para defender sus intereses, instilar principios sindicales de unidad en los trabajadores comunes y formar dirigentes que pudieran manejar los problemas de los trabajadores. Las actividades se organizaban en gran medida en el plano subregional y a menudo tenían una duración de dos semanas a un mes. Se las llevaba a cabo principalmente sobre una base ad hoc. Los métodos de enseñanza y el material utilizado a menudo se basaba en las experiencias de lo que se había logrado en los sindicatos de los respectivos países colonizadores. Debido en gran parte a los bajos niveles de alfabetismo de los trabajadores africanos, a la mayoría no le resultaba fácil comprender la terminología utilizada para transmitir el mensaje. No obstante, el mensaje sobre la unidad y la solidaridad estaba claro para la gran mayoría y cuanto más se oponían los gobiernos y empleadores coloniales a que se desarrollaran los sindicatos, más crecía el espíritu del sindicalismo.

Esta etapa temprana también se caracterizó por un aumento de la participación de los trabajadores en la lucha por la independencia. En el plano internacional, el optimismo por el futuro del sindicalismo en Africa también se refl ejó en la decisión de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) de crear una institución permanente de educación en Kampala, Uganda: el Colegio Sindical Africano. Este colegio tuvo una repercusión positiva inmediata en la educación sindical de todo el continente. Creó un entorno donde los jóvenes sindicalistas discutían las cuestiones a las que tenían que hacer frente en sus países e intercambiaban ideas sobre la mejor manera de abordarlas. No cabe duda de que el colegio dio un gran impulso al desarrollo de un movimiento sindical dinámico que presentaba sus reclamos con gran energía. Como resultado, la CIOSL se vio alentada para iniciar el proceso de crear otro colegio en Abidjan, Côte d’Ivoire.

La segunda etapa de la educación sindical se hizo realidad tan pronto como muchos países africanos obtuvieron su independencia política, a comienzos de los años sesenta. Obviamente, la lucha contra el régimen colonial había revelado la capacidad sindical de movilizar a los trabajadores para alcanzar metas específicas. Los nacionalistas, que habían trabajado en estrecha colaboración con sindicalistas pero habían reemplazado a los gobiernos coloniales una vez ganada la lucha por la independencia, procedieron rápidamente a establecer sistemas de partido único. Se sostenía que la independencia sindical ante la lucha contra la pobreza, la enfermedad y la ignorancia era un lujo que no podía darse ningún país africano. Se decía que Africa necesitaba unir a su pueblo bajo una sola dirigencia. La implacable retórica armada por los políticos hizo que los sindicatos se pusieran a la defensiva ya que no se habían preparado para devolver el golpe. Durante este período los sindicalistas de Africa hicieron frente a enormes presiones políticas. También se atacó al Colegio Sindical Africano de Kampala, que en febrero de 1968 se vio obligado a cerrar. Y se desvaneció la idea de abrir un nuevo colegio en Abidjan.

Este nuevo régimen político hizo que fuera necesario revisar todas las estrategias sindicales. La educación sindical apuntó, entonces, a llegar a los trabajadores comunes de los sectores y de las bases. Esta etapa de «programas de educación sindical itinerante» nació a comienzos de los setenta y comprendía: formación sindical básica para delegados y funcionarios de sectores, cursos intermedios para dirigentes de distritos y nacionales o formación especializada en el nivel nacional, y formación de dirigentes nacionales a fin de que pudieran formular la política económica y social del movimiento sindical.

Al mismo tiempo, en este nuevo enfoque se reconocía el papel de la solidaridad sindical internacional mediante una colaboración más estrecha y una coordinación de las actividades educativas, incluyendo el intercambio y la elaboración de material pedagógico entre sindicatos sectoriales y en el plano internacional. También se emprendieron actividades interregionales a fin de brindar a los instructores la oportunidad de comparar sus experiencias y de aprender de los demás.

Durante este período, dentro del marco del programa de formación de monitores, se puso en práctica uno de los enfoques de la educación sindical que más éxito tuvo. El mismo exigía que se elaborara un programa con objetivos claramente definidos que debía llevarse a cabo en varias etapas. Los organizadores también pusieron énfasis en la importancia de que se seleccionaran participantes que pudieran asumir una participación activa en la labor sindical. Estaba claro que tales actividades no podían llevarse a cabo en países donde no existían estructuras sindicales de formación. Se subrayó que los sindicatos debían determinar sus prioridades, concebir programas, seleccionar a los participantes y llevar a cabo las actividades. Este enfoque motivó que se hicieran actividades intensivas destinadas a crear estructuras para brindar educación sindical.

La etapa contemporánea de la educación sindical en Africa comenzó en los años noventa, período que se caracterizó por una intensificación del proceso de democratización, por el debate sobre la buena gobernanza y la democracia sindical interna, las reformas económicas, la mundialización y por el surgimiento de nuevas tecnologías y de la pandemia de VIH/SIDA. Esto dio lugar a que los sindicatos africanos tuvieran la posibilidad de romper los vínculos que tenían con los regímenes de partido único, vínculos que a menudo les habían sido impuestos. Había llegado por fin el momento de que los sindicatos tuvieran libertad para afi liarse a la organización sindical que eligieran.

Durante este período también se fueron perfilando como grandes prioridades sindicales que debían incluirse en las actividades de formación cuestiones como la incorporación de las cuestiones relativas al género a todas las actividades, los programas de ajuste estructural, los derechos humanos y sindicales y el trabajo infantil. Parte de la labor de formación se hizo en forma de costosas conferencias regionales. Al mismo tiempo, la labor realizada en el ámbito de la educación sindical había puesto mayor énfasis en formar personal especializado y se creó un marco de educadores en prácticamente todas las centrales sindicales. También se amplió la labor referente a la elaboración de material educativo, pasando a abarcar ámbitos que hasta ese momento no estaban comprendidos en ella.

En este período se incorporó asimismo la exigencia de que el soporte educativo debía ayudar a las organizaciones sindicales a desarrollar los servicios que brindan a los miembros y aspirar a que en las actividades sindicales participara mayor cantidad de trabajadores y trabajadoras. Aumentó la cantidad de material educativo que se tradujo a idiomas no europeos, como el suahili en el este de Africa. Además, cada vez se fueron llevando a cabo más actividades de formación en el nivel de las bases en los idiomas locales, facilitando así una mayor retención de la información que se entregaba a los participantes. También se intensificó la aplicación de distintas metodologías de educación sindical y se fue haciendo habitual la utilización de métodos como los círculos de estudio.

Actualmente, con el advenimiento de la tecnología de información y comunicaciones y más especialmente de Internet, la educación sindical adquirió una nueva dimensión. Los educadores sindicales ahora se consideran arquitectos e ingenieros que están tendiendo el puente destinado a salvar la denominada «brecha digital» para bien de los sindicalistas y de sus comunidades. Los sindicatos, como importante grupo de interés de las comunidades, también están aumentando su presencia regional y nacional como parte de la sociedad mundial de información. Al igual que sucede en muchas otras cuestiones sociales y económicas que afectan a la sociedad moderna, los educadores sindicales están desempeñando el papel de asesores, docentes y defensores de una serie de ciudadanos que tienen distintos niveles de conocimiento sobre la tecnología, niveles que a menudo son limitados. Los educadores sostienen que, en su posición como línea de defensa de sus miembros y de la población en general, los sindicatos probablemente estén en mejor posición para difundir las ventajas de la era digital que las instituciones de la sociedad civil, en su mayoría autoproclamadas, no democráticas y rígidas.

Merece señalarse que en Africa está más de la mitad de los países que han ratificado el Convenio sobre los representantes de los trabajadores, 1971 (núm. 135), de la OIT (véase el cuadro). Este Convenio, junto con la Recomendación núm. 143 que lo complementa, constituye un importante instrumento para reforzar el papel de la educación sindical puesto que garantiza que los representantes de los trabajadores y sus educadores gocen de efectiva protección contra cualquier medida perjudicial para sus tareas. Esos instrumentos también son importantes por cuanto obligan a los países a brindar a los representantes de los trabajadores los medios necesarios para que lleven a cabo sus funciones inmediata y efi cientemente.

 

Alcance y contenido de la educación sindical en Africa

 

Con el fin de que la educación sindical se perfile claramente como uno de los servicios más importantes que los sindicatos brindan a sus afiliados, debe concebirse y ponerse en práctica adecuadamente. El alcance de la educación sindical en Africa siempre ha sido único y su enfoque muy diferente al de cualquier otra forma de educación para adultos. Su alcance y contenido están concebidos de manera tal que crean y mejoran la toma de conciencia entre los afiliados, militantes y dirigentes, además de proporcionarles las calificaciones necesarias para responder a los difíciles problemas de sus lugares de trabajo y organizaciones.

La educación sindical se organiza cada vez más con la finalidad de brindar formación a determinados grupos y hacer que éstos respalden a sus organizaciones y mejoren su funcionamiento. Dentro de este contexto, los sindicatos tienen tradicionalmente la obligación de satisfacer a sus miembros con lo que les brindan a través de la educación.

Si bien la educación sindical en Africa se ha concentrado en temas relativos al sindicalismo, las actividades no se han circunscrito por completo a cuestiones básicas, como la negociación colectiva o la negociación salarial, sino que han comprendido toda otra serie de cuestiones que revisten importancia para los trabajadores y sus comunidades.

En la educación sindical hay tres amplios niveles: básico, intermedio y avanzado. En esas tres categorías están comprendidos temas como historia sindical, metas y objetivos de los sindicatos, manejo de los problemas de los afi liados, algunos aspectos de la estructura de las leyes sindicales y de las funciones de los sindicatos, negociación colectiva, salud y seguridad profesionales, los deberes de los funcionarios sindicales (delegado, secretario de sección, presidente de sección, tesorero, etc.) y muchos otros. Se pueden agregar otros temas específi cos. Entre ellos están: los sindicatos y la economía, los derechos humanos y sindicales, la participación de las mujeres en los sindicatos, los convenios de la OIT, las organizaciones sindicales internacionales, calificaciones para la dirigencia, planificación estratégica, sindicalización y técnicas de oratoria.

Los sindicalistas han revisado en distintos foros la importancia del alcance y  del contenido de la educación sindical y han llegado a la conclusión de que ésta ha servido en gran medida para preparar a los dirigentes a desempeñar sus tareas y para informar a la membresía sobre sus derechos y obligaciones. También se estimó que los temas abarcados en el proceso de enseñanza son adecuados a los actuales desafíos.

No obstante, para que la educación sindical dé mayor respuesta a los dinámicos cambios de la liberalización de la economía, la privatización y la reducción de personal, el avance de la tecnología y el aumento de los casos de violación de los derechos humanos y sindicales, es necesario efectuar deliberadas mejoras en los programas, incorporando la toma de conciencia sobre la necesidad de adquirir nuevas calificaciones, facilitar la creación de redes y alianzas estratégicas entre los educadores sindicales y la sociedad civil más amplia y sensibilizar y construir una militancia sindical.

El dinamismo de la educación sindical reclamará que se incorporen cursos no tradicionales, como democracia y buena gobernanza, desarrollo de empresariado, tecnología de la información, comercio internacional, los sindicatos y la política, economía política, medio ambiente, valores sociales y culturales, y trabajadores y trabajadoras jóvenes.

 

Metodología y enfoques de la educación sindical en Africa

 

La educación sindical siempre se concentra en determinados grupos dentro de la organización y puede ayudar a resolver problemas concretos. Son importantes entonces los enfoques de la planificación metodológica para alcanzar las metas deseadas en los cursos. Sin embargo, los métodos, técnicas y materiales son medios y no una finalidad. La finalidad es el tipo de enseñanza que se imparte y la cantidad de personas a las que ésta llega.

La educación sindical en Africa rara vez tiene lugar dentro del ámbito de un aula tradicional. Los sindicalistas, sus dirigentes y los moderadores interactúan asistiendo a reuniones, círculos de estudio, visitas en el terreno y grupos de debate en talleres con el fin de esbozar estrategias para avanzar en cuestiones que hacen a su bienestar y al de las comunidades más amplias donde viven.

Los educadores sindicales de Africa han venido utilizando toda una gama de métodos participativos y activos, además de técnicas pasivas, entre ellos: lectura, foros, discusiones en grupos grandes o pequeños, sesiones de reflexión, estudios de casos, y otras. En efecto, todos estos métodos son apropiados en función de la alternativa, los objetivos y los grupos destinatarios.

En lo referente a otras metodologías y enfoques adecuados necesarios para que la educación sindical sea más dinámica y dé mayor respuesta a los nuevos desafíos que enfrenta el movimiento sindical, es necesario que la educación de los trabajadores se adapte a las nuevas oportunidades y al potencial relacionado con la tecnología de la información y las computadoras, como la utilización de los medios electrónicos, Internet y CD-ROM. Además, la educación sindical debe comenzar a responder a los desafíos que plantea el cambio de plataforma política introduciendo nuevas dimensiones políticas, como la repercusión de la geopolítica nacional e internacional en la labor sindical.

Reviste asimismo importancia crucial que se adapten la metodología y los enfoques actuales de la labor sindical tomando en cuenta otras técnicas innovadoras de educación y aprendizaje como el teatro, las canciones tradicionales y la utilización de los medios de difusión radiales e impresos. También es importante utilizar la investigación como instrumento para la enseñanza, a fin de realzar la toma de conciencia sobre las tendencias actuales y futuras que afectan a los trabajadores.

La educación sindical siempre ha tomado distintas formas y ha tenido que adaptarse constantemente a nuevas situaciones. Pero ha seguido adhiriéndose estrictamente a los principios básicos. La formación especializada ha procurado responder a las necesidades específi cas de los sindicatos y adaptarse al tipo de personas a las que está destinada. Es muy importante que la educación sindical haya contribuido al desarrollo y al refuerzo de la solidaridad sindical internacional.

 

Desafíos que enfrenta la educación sindical en Africa

 

Juntamente con los obstáculos para el crecimiento sindical ya señalados (reformas económicas mundiales, avance tecnológico, drástico cambio en las condiciones climáticas y medioambientales y dinámica del mercado laboral), la educación sindical de Africa está comenzando a tener otros problemas. Por ejemplo, las actividades educativas sindicales siguen dependiendo mucho de los recursos externos. Además, esas fuentes extranjeras de financiamiento se están reduciendo al tiempo que continúa creciendo la demanda que se les hace. Esto significa que los sindicatos deben tomar algunas medidas drásticas, entre otras cosas por tener que hacer tanto disponiendo de tan poco. Los sindicatos deben tomar con urgencia las medidas adecuadas para resolver esta cuestión.

Las centrales sindicales nacionales y sus organizaciones afiliadas deben valorar la educación destinando específicamente parte de sus presupuestos para actividades de formación básica dentro de sus respectivas organizaciones. Se debería asimismo alentar a los sindicatos a emprender actividades educativas mediante fuentes extrapresupuestarias, concibiendo proyectos para los que sea factible encontrar apoyo financiero externo.

Al mismo tiempo, los sindicatos necesitan aunar sus recursos con el fin de brindar formación avanzada en instituciones especialmente destinadas a ello, como los colegios sindicales, la mayoría de los cuales actualmente tienen mucha capacidad que no se utiliza. Existen diversos colegios sindicales nacionales en Ghana (Ghana Labour College), Kenya (Tom Mboya Labour College), Senegal (Innefo), República Unida de Tanzanía (Mbeya Labour College), Sudáfrica (Workers’ College y Distela). Este proceso de institucionalización de las estructuras educativas puede ayudar a promover la enseñanza y el aprendizaje dentro del movimiento sindical llevando a cabo seminarios, programas para llegar a otras personas, cursos académicos y no académicos y debates. Esto también ayudará a promover y aplicar programas abarcadores de educación y formación para el movimiento sindical. También se deberían fomentar los vínculos estratégicos con instituciones de altos estudios en sus respectivos países a fin de contar con un respaldo adicional para los programas. Revisten similar importancia las relaciones con los medios informativos, con organizaciones no gubernamentales representativas y democráticas, con organismos de las Naciones Unidas y con instituciones académicas. Tales vínculos también pueden facilitar que el programa sindical se incorpore a los programas que llevan a cabo otros actores.

En lo referente a la utilización de recursos humanos, la educación sindical no se debería restringir a los educadores y formadores de los respectivos departamentos de educación, sino que también debería aprovechar los conocimientos y las calificaciones de personas pertenecientes a otros departamentos, como, por ejemplo, economía e investigación, cuestiones de género, derechos sindicales, administración y finanzas, comunicación y sindicalización.

También han influido en la educación sindical ámbitos como la gestión de los sindicatos como instituciones modernas, nuevos servicios para los miembros y cuestiones que interesan a la sociedad contemporánea, como, por ejemplo, la creación de puestos de trabajo, el desarrollo de políticas, el empresariado, la gestión, la concepción de proyectos, la planificación y la evaluación, el trabajo infantil, la epidemia de VIH/SIDA, el medio ambiente, los conflictos internacionales y la corrupción.

 

Cuadro. Situación de las ratificaciones del Convenio de la OIT sobre los representantes de los trabajadores, 1971 (núm. 135), en Africa
País Fecha de ratificación

Argelia  

Benin

Burkina Faso  

Burundi  

Camerún  

Chad  

República Democrática del Congo  

Cote d’Ivoire

Egipto  

Gabón  

Guinea  

Kenya  

Malí  

Níger  

Rwanda  

Santo Tomé y Príncipe  

Senegal  

República Unida de Tanzanía

Zambia  

Zimbabwe 

6 de junio de 2006

 1 de junio de 2001

21 de mayo de 1974

10 de octubre de 1997

5 de abril de 1976

7 de enero de 1998

20 de junio de 2001

21 de febrero de 1973

25 de marzo de 1982

13 de junio de 1975

26 de mayo de 1977

9 de abril de 1979

12 de junio de 1995

5 de abril de 1972

8 de noviembre de 1988

4 de mayo de 2005

24 de agosto de 1976

19 de agosto de 1983

24 de mayo de 1973

27 de agosto de 1998

 

 

Resumen, conclusiones y perspectivas futuras

 

La educación sindical es y continuará siendo importante para que se concreten los principios e ideales del movimiento sindical en Africa. No obstante, al igual que el movimiento sindical mismo, la educación sindical debe continuar siendo dinámica. En Africa la educación sindical debe cambiar y adaptarse a las nuevas situaciones y desafíos. Debe ser innovadora, experimentar y dar respuesta a las necesidades de los distintos grupos destinatarios que forman el movimiento: militantes de las bases, trabajadores jóvenes, mujeres y dirigentes.

Sin embargo, la educación sindical no se debe considerar una panacea para todos los problemas y desafíos que enfrenta el movimiento sindical. Es un importante instrumento que el movimiento debe utilizar para crear conciencia e investigar a fin de encontrar soluciones a la enorme cantidad de cuestiones que afligen a los sindicatos: promover las campañas de sindicación, combatir el flagelo representado por el VIH/SIDA y otros males sociales, resolver cuestiones inherentes a la dirigencia, alentar la afiliación de jóvenes a los sindicatos, incorporar las cuestiones de género a todas las actividades y reforzar la solidaridad. Por lo tanto, la educación sindical no debería ser un fin en sí misma.

Si bien en Africa se ha logrado mucho, todavía se ha de procurar que con la educación sindical se consiga lo siguiente:

 

elaborar métodos para recopilar información, clasificarla y difundirla, lo que incluye adoptar continuamente nuevas estrategia de comunicación y aplicar nuevas calificaciones;

crear una nueva capacidad para evaluar las estrategias destinadas a aumentar la cantidad de miembros de todos los afiliados;

evaluar el papel que desempeña la educación obrera en lo concerniente a crear conocimientos, clasificarlos y difundirlos, lo que implica reforzar el desarrollo de calificaciones y los cambios de actitud;

hacer que la educación sindical sea catalizadora y pragmática, tanto en su contenido como en su metodología;

elaborar métodos efi cientes en materia de costos para impartir la educación, que tomen en cuenta enfoques no convencionales, incluyendo exposiciones itinerantes, foros callejeros, métodos de educación a distancia, teatros populares, folclore y medios informativos. No obstante, debe estar claro que la educación sindical es una disciplina en sí misma que no debe perder su identidad;

hacer que las instituciones sindicales de educación, el material y los recursos pedagógicos respondan a los nuevos desafíos, 

aprovechar el papel que desempeña el Centro Internacional de Formación de Turín de la OIT como centro de autoridad en materia de educación sindical, y aumentar la colaboración con distintos colegios sindicales regionales y nacionales de Africa.