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La formación sindical en Europa: evolución reciente

Los sindicatos europeos se enfrentan en los lugares de trabajo con antiguos y nuevos desafíos, tanto en el ámbito del papel que representan tradicionalmente como en sus respuestas a los resultados políticos y económicos de la mundialización. Cada uno de esos factores influye en el desarrollo de la formación sindical como factor esencial de la renovación de las organizaciones sindicales.

Jeff Bridgford * Director del Instituto Sindical Europeo para la Investigación, Educación y Salud y Seguridad Bruselas

John Stirling * Universidad de Northumbira Reino Unido

 

En 2000 el Colegio Sindical Europeo publicó un primer gran estudio comparativo sobre la educación sindical en Europa y llegó a la conclusión de que «no es de sorprender la diversidad observada en la investigación dadas las distintas tradiciones históricas de los movimientos sindicales nacionales, la gama de enfoques utilizados en la representación de los empleados en los lugares de trabajo y las grandes diferencias en materia de marcos jurídicos y de oportunidades de financiamiento» (Bridgford y Stirling, 2000). Esta diversidad originó enfoques nacionales particulares y específicos en los seis ámbitos que se consideraron indicadores clave en el estudio: acceso, financiamiento, participación, papel de las confederaciones nacionales, contenido y pedagogía. Es importante revaluar el análisis a la luz del acceso de nuevos Estados a la Unión Europea y de la rápidamente creciente repercusión de los sistemas de relaciones laborales entrecruzados, ejemplificados por el surgimiento de los Comités Europeos de Empresa. Este contexto reviste importancia crítica para comprender los cambios, por lo que en este artículo se examinan las dimensiones clave de dichos cambios y se analiza cómo se traducen los mismos en programas sindicales de formación en el nivel nacional y europeo.


Renovación de los sindicatos


Es muy difícil efectuar un análisis comparativo del desarrollo de los sindicatos dadas las diferencias existentes entre las distintas culturas y tradiciones históricas nacionales. No obstante, muchos sindicatos han llevado a cabo animados debates sobre su supervivencia y su renovación. Muchas veces, aunque no siempre, esos debates se iniciaron debido a que la afiliación había disminuido. En los lugares de trabajo se ha renovado la atención que se presta (algunos dirían que se le presta nueva atención) a la «sindicación» yendo más allá de la simple afi liación de nuevos miembros. Los lugares de trabajo se vieron drásticamente afectados por los cambios que tuvieron lugar en las estructuras de organización del trabajo y de las ocupaciones. Si bien al prestarse atención al cambio a menudo se descuida lo que permanece, está claro que los sindicatos se enfrentan en los nuevos lugares de trabajo con desafíos que se originan en la economía del conocimiento y en la tecnología de la información. Tales lugares de trabajo a menudo están asociados con trabajadores y trabajadoras jóvenes que pueden no sentirse identifi cados con los sindicatos.

Más allá de los lugares de trabajo, se han debilitado o reestructurado las alianzas tradicionales de los sindicatos con los partidos políticos de la democracia social. De allí que la legislación laboral de respaldo ya no pueda darse por sentada y el éxito de los partidos de derechas en las elecciones europeas ha hecho que se desmantelaran derechos sindicales y que se redujera el poder y la influencia de los sindicatos. Esto se relaciona en parte con los desafíos de la mundialización y con el predominio ideológico del neoliberalismo. Está claro que la constante emergencia de la misma Unión Europea como institución supranacional desempeña un papel importante en la modelación de las relaciones laborales. Los nuevos Estados Miembros comienzan a sentir la influencia de nuevos sistemas de diálogo social y de marcos de información y consulta. Además, el papel predominante de las empresas multinacionales en grandes sectores económicos trae consigo un enfoque global de las prácticas de empleo y de la manera de tratar con los sindicatos.

En resumidas cuentas, los sindicatos europeos se ven confrontados a desafíos en los antiguos y en los nuevos lugares de trabajo, tanto en sus papeles tradicionales como en sus respuestas a los resultados políticos y económicos de la mundialización. Cada uno de esos factores infl uye en el desarrollo de la formación sindical como factor esencial de la renovación de las organizaciones sindicales.


Educación para el cambio


Por las respuestas que remitieron las confederaciones sindicales nacionales al reciente estudio, está claro que, si bien los cambios en el desarrollo sindical han influido notoriamente en el contenido de la formación sindical, ha habido cierta estabilidad en lo referente a organización y pedagogía. No hubo grandes cambios en el marco legislativo, que ahora abarca la formación sindical de los antiguos 15 Estados miembros de la UE. Tampoco se han observado cambios considerables en los convenios colectivos que comprenden formación sindical, salvo la interesante, aunque menor, excepción de un nuevo acuerdo fi rmado en Grecia (2006), que autoriza a una cantidad limitada de trabajadores del sector privado a tomar nueve meses de licencia sin sueldo para asistir a cursos en la recientemente creada Academia Griega de Formación Sindical. Los datos de los nuevos y aspirantes Estados de la UE muestran que es difícil establecer una legislación adecuada, pero esto no implica que no exista un marco de derechos.

Tuvieron lugar las siguientes evoluciones positivas. El nuevo código laboral de Eslovaquia estipula licencia pagada para formación sindical. Ahora existe en Letonia el derecho de participar en programas sin pérdida de ingresos. En Hungría, la homologación de los cursos puede hacer que se obtenga fi nanciamiento. En Bulgaria se ha incorporado a los convenios colectivos sectoriales el derecho de licencia, y WETCO, un instituto de formación sindical, fue reconocido como Agencia Nacional de Formación Profesional del país.

Las presiones en pro de la «sindicación» se reflejan cada vez más en el contenido de los programas sindicales de formación. En el Reino Unido el Congreso de Sindicatos Británicos (TUC) ha aumentado la cantidad de asistentes a los cursos de formación para representantes sindicales, pasando de 32.471 personas en 2001 a 46.502 en 2005. Además, ha adoptado el modelo estadounidense de academia de sindicación, que comenzó con la afi liación y formación de nuevos encargados de sindicación en nombre de sus afiliadas. En Suecia se ha cambiado el tipo de énfasis que se ponía al impartir los cursos con el fin de reflejar la necesidad de que los miembros actúen y participen. La central sindical nacional de ese país (LO) y las organizaciones afiliadas han destinado fondos específicamente para formación básica, lo que tuvo un enorme efecto en la participación, pasando de 11.000 miembros en 2001 a 38.000 en 2005. También aumentaron las cifras en la otra federación sindical nacional sueca (TCO). En Grecia las cifras han subido, en parte como resultado del aumento de los cursos disponibles en el nivel regional y local. En los nuevos Estados miembros, la participación en programas continuó siendo limitada, pero en cinco respuestas al estudio de los países de Europa central y oriental se observaban indicaciones de que se tendía hacia un ligero aumento de las cifras. En otras organizaciones, como SAK (Finlandia) y DGB (Alemania), por ejemplo, las cifras de participantes en los cursos disminuyeron.

Desde el estudio de 2000 se ha observado que aumentó la racionalización de los gastos de los cursos y se fusionaron o redujeron las instalaciones destinadas a formación, junto con estrategias para entrar en un mercado comercial para financiar la realización de los cursos. Es probable que continúen las presiones sobre los gastos, dado el declive de los fondos sindicales internos y las reducciones de los miembros y de los gastos públicos. No obstante, se han buscado estrategias y fuentes de financiamiento alternativas y algunos casos constituyeron verdaderos éxitos. En España, desde hace ya más de tres años, se considera que la formación sindical merece financiamiento gubernamental. En el Reino Unido el TUC ha ampliado rápidamente su participación en la formación profesional, especialmente alfabetización básica, a través de su promoción de los Representantes de Formación Sindical. Forrester (2004) indica que el Gobierno británico invirtió 34 millones de libras en 350 proyectos, y esta inversión sigue aumentando. En Finlandia, el Politécnico Humanístico, un instituto privado de formación, está dispuesto a proporcionar formación sindical, en colaboración con la central SAK. Sin embargo, otras organizaciones, como la DGB de Alemania, se enfrentan con una competencia menos benigna de institutos privados de formación en el ámbito de los cursos de formación sindical.

Los costos han condicionado la manera de impartir los cursos, ya que se han cerrado escuelas y se redujeron los fondos destinados a cursos con residencia. Surgió la enseñanza a distancia y electrónica como potencialmente efi ciente en materia de costos y que posibilita llegar a nuevas y diferentes audiencias. El cambio en los programas de formación refleja los cambios ocurridos en los sindicatos de manera más general y se ha discutido mucho la importancia de Internet. En una reseña, Freeman (2005) sostenía que el cambio había sido «lo sufi cientemente rápido como para sugerir que los sindicatos están dejando de ser instituciones de Webbs y se están transformando en instituciones de la web (Internet)». Tal cambio repercute en la formación sindical de toda Europa, tanto haciendo que sean necesarias nuevas calificaciones para utilizar Internet como haciendo que la utilización de los cursos electrónicos interactivos constituya una importante manera de impartirlos. Sin embargo, las reacciones al respecto no han sido las mismas. En Alemania la educación a distancia no goza del beneplácito del público. En Finlandia y Reino Unido se hacen más experimentos de educación a distancia, pero la cantidad de personas que siguen esos cursos todavía es reducida.

Finalmente, las confederaciones nacionales continúan actuando de catalizadores para llevar a la práctica los programas. Eso es lo que sucede en general, pero este hecho reviste importancia crítica para el desarrollo de la educación obrera en los nuevos Estados miembros de la UE, donde es fundamental que se creen centrales confederales fuertes y viables. Con respecto a esto, el apoyo exterior para esos países es importante al establecer formación cuando puede haber otras prioridades y una carestía de recursos, como, por ejemplo, en materia de formadores capacitados. El rápido cambio de los sectores económicos debido a la privatización y a las inversiones extranjeras directas también hace que en los programas haya una dimensión internacional y comparativa a medida que se introducen lecciones tomadas de otros sindicatos europeos dentro del contexto de las culturas y tradiciones propias de esos países. A continuación nos referiremos a esa dimensión europea más amplia de la educación obrera.


La europeización de la formación sindical


La europeización de las relaciones laborales ha hecho que cambiara mucho lo que se espera de los funcionarios y representantes sindicales, originando nuevas necesidades en materia de formación dentro de las organizaciones sindicales. Como resultado de ello, la Confederación Europea de Sindicatos (CES) optó por una estrategia de formación cuya meta general es desarrollar una identidad sindical europea, proporcionando formación a los principales actores del movimiento sindical europeo y agregando una dimensión europea a las actividades sindicales nacionales de formación.

El Colegio Sindical Europeo – organismo de la CES dedicado a la formación – fue fundado en 1990, y en 2005 se fusionó formando una organización más amplia, el Instituto Sindical Europeo para Investigación, Educación y Salud y Seguridad (ETUI-REHS). En términos operativos, el Departamento de Educación del ETUIREHS tiene un pequeño secretariado con sede en Bruselas, pero, dada la índole cooperativa de su trabajo y la disponibilidad de recursos (escuelas, formadores, expertos, etc.) dentro de las organizaciones afiliadas de la CES, tiene una presencia con una mayor base europea.


Formación de los principales actores del movimiento sindical europeo


La labor educativa del ETUI-REHS consiste fundamentalmente en impartir breves cursos transnacionales para los funcionarios y representantes sindicales europeos, reflejando las prioridades políticas clave de la CES, siendo las más recientes: reforzar el diálogo social y la negociación colectiva en Europa; aplicar el programa de Lisboa; reforzar los derechos de los trabajadores en las empresas multinacionales; hacer nuevos miembros. Además, la sección de educación del ETUI-REHS ha hecho una amplia gama de cursos «a medida», respondiendo a las nuevas necesidades de las organizaciones afiliadas a la CES, principalmente cursos de idiomas para mejorar las comunicaciones entre los sindicalistas europeos (inglés y francés); cursos para mejorar las calificaciones en materia de estrategias y de gestión de proyectos. La respuesta de la sección de educación del ETUI-REHS a las nuevas prioridades en materia de políticas, por ejemplo, la creación de Comités de Empresa Europeos, llevó a que se realizara una serie de cursos para representantes sindicales de empresas multinacionales como Air France, AKZO Nobel, Cegelec, Freudenberg, Manoir, Lhoist, Pernod Ricard y Vinci.

La sección de educación del ETUIREHS también imparte un curso transnacional largo, denominado Training Future Trade Union Leaders (Formando futuros dirigentes sindicales), destinado a jóvenes funcionarios sindicales que poco tiempo después deberán enfrentarse al desafío de las actividades sindicales europeas. Este curso – que ya constituye el emblema del instituto y que se dicta desde hace quince años – aspira a explicar las últimas evoluciones que afectan al sindicalismo europeo y a brindar una oportunidad de mejorar ciertas calificaciones en materia de funcionamiento. Durante la primera semana, los participantes presentan experiencias nacionales de representación y negociaciones colectivas en los lugares de trabajo, con lo que se informan de lo que está sucediendo más allá de las fronteras de sus propios países. En la segunda semana – durante la cual el curso se imparte en Bruselas – visitan las instituciones de la Unión Europea, la CES, las Federaciones Europeas de Industria y también la organización de empleadores UNICE, comprendiendo mejor así la manera en que se toman las decisiones de la UE y la forma en que los sindicatos pueden tratar de influir en este proceso de toma de decisiones. En la tercera semana se alienta a los participantes a elaborar respuestas sindicales europeas a una serie de distintos problemas europeos de relaciones laborales.

Una nueva iniciativa está dada por la Top Level Summer School (Escuela de verano de alto nivel), que está ahora en su segundo año. Este curso, que se organiza en estrecha colaboración con el secretariado de la CES, brinda a los secretarios generales y presidentes de las organizaciones afi liadas a la CES la ocasión de examinar una serie de cuestiones de actualidad en un entorno informal; por ejemplo, en 2005 los temas tratados fueron: la sindicación en una sociedad en proceso de cambio; demografía; cohesión social y el futuro de los Estados de bienestar, y reestructuración y traslados de empresas.

De esta manera, miles de sindicalistas de distintos niveles y de todos los puntos de Europa han podido tener una experiencia de formación europea única en su tipo. También han podido adquirir nuevos datos, principalmente comparando aspectos de los distintos sistemas nacionales de relaciones laborales y familiarizándose con las últimas evoluciones del nivel europeo o con las más recientes posiciones políticas tomadas por las organizaciones sindicales europeas. En algunos de los cursos, o en partes de ellos, han podido adquirir nuevas calificaciones, como preparación de planes de acción para el trabajo sindical futuro en el nivel nacional y europeo, utilización de comunicaciones electrónicas, aprendizaje de idiomas extranjeros. Además, se les ha brindado la rara oportunidad de compartir los valores sindicales europeos y de tener una perspectiva europea más amplia de las cuestiones sindicales.


Agregando una dimensión europea a la formación sindical nacional


En términos cuantitativos, la mayor parte de la formación europea tiene lugar en el nivel nacional, sectorial, regional o local. Con el fin de reforzar la dimensión europea de la formación sindical nacional, al tiempo que mejora la calidad de las actividades europeas anteriormente mencionadas, la sección de educación del ETUIREHS ha participado en tres iniciativas interconectadas: establecimiento de redes de departamentos de educación y formadores; elaboración y difusión de recursos de formación; y suministro de un servicio de información en la UE para proyectos de educación y formación.

Mediante un proceso de creación de redes entre los departamentos de formación de las organizaciones afiliadas, el ETUI-REHS ha conseguido formar una comunidad educativa sindical única. La misma actúa sobre la base de un Comité de Asesoramiento, conferencias y proyectos. Proporciona un canal para traducir las prioridades políticas de la CES en actividades de formación y una oportunidad para asesorar a las organizaciones afiliadas de la CES sobre sus propias necesidades en materia de formación. De esta manera se ha podido establecer un marco cultural común que garantiza normas mínimas para las actividades de formación e iniciar la formación de una red que abarque toda Europa, lo que ha demostrado ser un requisito esencial para otras actividades conjuntas.

Dentro de esta comunidad sindical europea de formación, la sección de educación del ETUI-REHS ha elaborado metodologías para enseñar y aprender, en las que se toman en cuenta los distintos referentes culturales de los sindicalistas europeos, por lo que son adecuadas para distintos entornos nacionales. Se han revisado constantemente dichas metodologías en función de las experiencias realizadas y se han recogido en distintas publicaciones, como, por ejemplo, Eurotrainer’s Manual, Language Training for European Trade Unionists: a Guide, Dialog-On materials for distance learning and electronic networking. La sección de educación del ETUI-REHS también ha creado una serie de cursos pedagógicos (Training Eurotrainers I y II) y seminarios (utilizando fuentes de información, haciendo educación a distancia, elaborando enseñanza de idiomas) y seminarios temáticos (Europa y la mundialización, desarrollo sostenible). En esas actividades se han desarrollado nociones compartidas de las mejores prácticas pedagógicas y los formadores tuvieron oportunidad de actualizar sus propios conocimientos y calificaciones. Como resultado de ello la sección de educación del ETUI-REHS creó una red de euroformadores que están bien equipados para actuar como formadores en cursos transnacionales y para brindar una dimensión europea a los cursos que se realizan en el nivel nacional.

La sección de educación del ETUIREHS también ha ampliado su labor en lo referente a recursos destinados a formación y elaboró su propio material en toda una serie de idiomas. El desafío consiste en lograr responder a las necesidades de los formadores y de los estudiantes que trabajan en distintos contextos y que se ven afectados por muy diferentes culturas, niveles de experiencia y relaciones laborales también distintas. Ha quedado claro que el material impreso tiene una utilidad limitada, por lo que la sección de educación del ETUI-REHS ha cambiado su política de publicaciones y pasó a hacer publicaciones electrónicas. Como resultado de ello tiene ahora en su página de Internet una amplia gama de material disponible en distintos idiomas en forma de archivos electrónicos que pueden bajarse de la red.

La sección de educación del ETUIREHS también ha creado un Servicio de Información de la UE donde los sindicatos brindan información y asesoramiento sobre toda una serie de programas y de oportunidades para obtener financiamiento de la UE, con el fin de brindar respaldo a los proyectos sindicales europeos de formación. Dicho Servicio tiene una serie de modalidades en línea, como una biblioteca de información en la que se encuentran desde simples introducciones a los programas y lineamientos presupuestarios de la UE hasta documentos ofi ciales; también tiene un mostrador de ayuda. Además, ha elaborado un manual para una exitosa gestión de los proyectos europeos.


Comentarios finales


Sigue disponiéndose de insuficiente investigación sobre educación sindical, pero los datos del último estudio brindan cierta información importante, especialmente en lo relativo a lo sucedido en los antiguos y en los nuevos Estados miembros de la UE, como así también sobre el papel que desempeña el ETUI-REHS al dar una dimensión europea a la educación sindical. A pesar de las grandes presiones por los costos, ha habido un nivel general de estabilidad que subraya tanto la importancia de la educación y la formación como actividad sindical como su elasticidad al explorar nuevas sendas para obtener recursos. Los focos donde han disminuido los índices de participación (según todo parece indicar, como consecuencia inevitable de la disminución de la cantidad de afi liados) han sido compensados con algunos ejemplos de crecimiento y de expansión a la luz de nuevas estrategias.

Si bien puede observarse cierta estabilidad en los marcos jurídicos y en convenios colectivos que respaldan la educación sindical, está claro que es necesario evolucionar en dos direcciones. En primer lugar, es necesario que los sindicatos de los países que están elaborando nuevos marcos legislativos para sus relaciones laborales ejerzan la necesaria presión a fin de que en las leyes se estipule licencia para asistir a cursos de formación. En segundo lugar, puesto que continúan «europeizándose» las relaciones laborales es necesario que ese proceso vaya acompañado de adecuadas iniciativas en el nivel europeo para que los representantes de los trabajadores cuenten con apoyo a través de una formación sobre sus derechos. Por ejemplo, Miller y Stirling (1998) han descrito la falta de derechos específi cos a formación en la directriz de la UE sobre los Comités de Empresa Europeos como «una oportunidad desperdiciada» que queda por corregir.

Sin embargo, ante un clima a menudo hostil, se enfrentan los desafíos del cambio mediante dinámicos programas de formación sindical que hacen llegar la pedagogía y la práctica a nuevas áreas de actividad. En Europa hay importantes lecciones que deben aprenderse al desarrollar las organizaciones sindicales su base de calificaciones y conocimientos con el fin de garantizar que sigan siendo actores influyentes en los sistemas de relaciones laborales nacionales y europeos.