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La mundialización y la educación obrera

¿De qué manera puede un programa de educación obrera responder a los desafíos de la economía mundializada? ¿Qué papel desempeña la educación obrera en la consecución de la meta de trabajo decente para todos? Estos interrogantes son los que sustentan las estrategias y el desarrollo futuro del Programa de Actividades para los Trabajadores del Centro de Turín de la OIT.

Enrico Cairola Director del Programa de Actividades para los Trabajadores del Centro Internacional de Formación de la OIT de Turín

 

 

El cometido del Programa de Actividades para los Trabajadores del Centro Internacional de Formación de la OIT de Turín es llevar a la práctica el programa global de educación obrera para la OIT. La meta consiste en ayudar al sindicalismo a crear capacidad y a brindar apoyo a sus estructuras y programas de formación. Actualmente, con los programas de educación obrera se busca ayudar al movimiento sindical internacional a enfrentar los desafíos que plantea la mundialización. En este ámbito es necesario ocuparse de tres dimensiones principales: la mundialización del comercio, la mundialización de la producción y la mundialización de las finanzas.

 

La mundialización del comercio


La mundialización del comercio implica una expansión del volumen y de la variedad de las transacciones trasfronterizas de bienes y servicios, como así también el desarrollo de tecnologías en el ámbito de la información y del transporte.

Entre los años cincuenta y setenta los países desarrollados aumentaron su capacidad de producción hasta niveles nunca antes alcanzados al propagarse en el mundo el modelo de Ford 1 , es decir, la producción en masa y la utilización de las líneas de montaje. Como resultado de ello, las empresas tuvieron que encontrar nuevos mercados en el extranjero a los cuales pudieran exportar el excedente de productos y servicios. Otra de las consecuencias fue el aumento del comercio interno de las empresas, uno de los principales componentes del comercio internacional contemporáneo.

Por otra parte, los países en desarrollo comenzaron a participar en los procesos que caracterizan la internacionalización de la producción mundial. Fueron pasando a ser cada vez más proveedores de materia prima y de mano de obra barata y receptores de subsidiarias de empresas multinacionales (EMN). Más tarde, entre los años sesenta y ochenta, y debido a toda una serie de razones (por ejemplo, estancamiento económico y necesidad de equilibrar sus presupuestos debido a la adopción de los planes de ajuste estructural impuestos por el Fondo Monetario Internacional y por el Banco Mundial), los países en desarrollo comenzaron a pasar de políticas de sustitución de las importaciones a políticas de promoción de las exportaciones. También fomentaron su desarrollo industrial. Como resultado de ello, comenzaron progresivamente a integrar el sistema comercial mundial, aunque su participación todavía era fragmentaria y estaba lejos de la de los países desarrollados. La mundialización y la educación obrera ¿De qué manera puede un programa de educación obrera responder a los desafíos de la economía mundializada? ¿Qué papel desempeña la educación obrera en la consecución de la meta de trabajo decente para todos? Estos interrogantes son los que sustentan las estrategias y el desarrollo futuro del Programa de Actividades para los Trabajadores del Centro de Turín de la OIT. Enrico Cairola Director del Programa de Actividades para los Trabajadores del Centro Internacional de Formación de la OIT de Turín

El programa comercial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) ocupa el centro de la atención del movimiento sindical internacional, el cual ha procurado desde un comienzo que se le reconociera un papel consultivo, junto con otros actores que representan a agrupaciones de la sociedad civil. La red de la Confederación Sindical Internacional sobre Comercio y Normas Internacionales del Trabajo (TILS) ha venido siguiendo la labor que realiza la OMC y ha llevado a cabo campañas para que en su programa se incluyan los intereses de la mano de obra sindicalizada.

Los procesos que caracterizan la mundialización del comercio todavía no han terminado. A pesar de las negociaciones comerciales llevadas a cabo en el nivel multilateral, regional y bilateral, la distribución mundial del comercio continúa estando polarizada y en la comunidad comercial internacional persiste el proteccionismo. Esos desequilibrios son el resultado de liberalizaciones asimétricas realizadas en los ámbitos de la agricultura y el textil o, por ejemplo, en el acuerdo multilateral sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC). Entre algunos países se consiguió efectuar reducciones mutuas de aranceles, cupos y barreras técnicas para el comercio en el curso de las Rondas del GATT/OMC, en acuerdos comerciales regionales e intensifi cando acuerdos comerciales bilaterales.

ACTRAV ha elaborado currículos de estudios específicos sobre economía internacional, integración económica regional y economía política con la finalidad de prestar asistencia a las centrales sindicales nacionales para que éstas desarrollen la capacidad técnica y docente en esos ámbitos de sus altos dirigentes, de su personal y de sus militantes. Los cursos se concentran en la manera en que los sindicatos pueden infl uir en las negociaciones de acuerdos bilaterales y multilaterales. La fi nalidad es procurar que los derechos sindicales y los intereses de los trabajadores se incorporen a los acuerdos – inclusive a los acuerdos bilaterales de libre comercio – que tienen considerables implicaciones económicas y sociales para los trabajadores de las distintas regiones.

En los cursos de ACTRAV se subraya el papel que desempeñan los interlocutores sociales para lograr que los beneficios económicos del aumento del comercio y de las inversiones extranjeras se repartan de una manera más igualitaria y justa, como así también que se reconozcan y apliquen universalmente los principios fundamentales y los derechos en el trabajo. Para los sindicatos el desafío consiste en ejercer presión sobre los gobiernos con el fi n de sacar el máximo de ventajas sociales y económicas del comercio y de las inversiones extranjeras a través de una efectiva participación sindical en el diálogo social. Al reforzar la formación en este ámbito se facilitaría el desarrollo y la aplicación de las políticas económicas y comerciales que respetan y promueven el concepto de trabajo decente de la OIT .

 

La mundialización de la producción


La mundialización de los sistemas de producción es otro de los pilares de la mundialización económica. Repercute mucho en la manera en que los sindicatos organizan a sus afi liados, sus actividades y sus programas de formación.

Los procesos que caracterizan la mundialización de la producción se iniciaron a mediados de los años setenta, impulsados principalmente por empresas multinacionales. Estos procesos originaron mayores ganancias por productividad, que rara vez se distribuyeron entre los trabajadores, especialmente en los países en desarrollo, donde a menudo las leyes laborales nacionales deniegan o limitan la libertad sindical y el derecho de negociación colectiva.

Las cadenas o redes mundiales de producción que se desarrollaron dentro de este contexto han redefinido por completo la composición del personal (empleados administrativos y manuales y la cantidad de los mismos) y, en general, han hecho que disminuyera la cantidad de personas empleadas en el sector industrial.

La propagación de las innovaciones tecnológicas y la relativa disminución de los costos de transporte, telecomunicaciones, tecnología de información y automatización permitieron que las empresas multinacionales efectuaran traslados internacionales de sus unidades del ciclo de producción. El establecimiento clásico del sistema de Ford, autocontenido, fue desmembrado formando subunidades que se instalaron en distintos lugares y territorios. En otras palabras, la producción dejó de estar vinculada a un territorio (pasó a hacerse, por ejemplo, el diseño de los productos en Europa, las tareas de ingeniería en la India, la manufactura en China y la comercialización en los Estados Unidos).

A diferencia del modelo de Ford, que estaba profundamente arraigado en su entorno local, estos nuevos establecimientos tienen una alta movilidad, pocos vínculos con el trasfondo local y se mueven atraídos por los incentivos que ofrecen los distintos territorios y comunidades locales, que compiten entre sí. Este proceso constituye la razón del proceso conocido como «carrera hacia abajo», donde los gobiernos nacionales y locales crean ventajas comparativas artifi ciales de corta duración, socavando las normas laborales, recortando las prestaciones sociales y otorgando exenciones impositivas a las empresas extranjeras.

Dentro de este nuevo sistema de producción ha aparecido la denominada nueva empresa mundial, flexible y móvil, que puede modificar rápidamente sus estructuras y funciones trasladando unidades de producción y utilizando mucha terciarización y subcontratación.

Esas son las principales características de este nuevo modelo de producción surgido con la mundialización, el denominado «modelo posterior a Ford».

Las empresas multinacionales «revisan meticulosamente el mundo» buscando los lugares más adecuados para instalarse, subcontratar tareas o comprar artículos semimanufacturados o inclusive productos terminados. De ahí que la organización de la producción contemporánea gire en torno a redes y grupos mundiales flexibles.

Cabe señalar que para algunas de las multinacionales la producción ya no constituye una prioridad. En algunos casos (variando de un sector a otro), la producción ha pasado a ser una actividad secundaria de las empresas. Su principal fuente de ganancias ahora está en la comercialización de marcas y logotipos o en los negociados que hacen en los mercados financieros. En la mayoría de los casos, la producción se terciariza encargándola a toda una serie de pequeñas y medianas empresas (PYME), a menudo situadas en zonas francas industriales (ZFI), mientras que la empresa de la marca solamente se ocupa de actividades no productivas, como comercialización y organización de la producción mundial.

El cambio de la configuración de la producción mundial también ha tenido una profunda repercusión en la división internacional del trabajo y en la cadena de suministro de materia prima. Los cambios en los sistemas de producción están asociados con la distribución transfronteriza de los ingresos y tienen grandes repercusiones en las organizaciones sindicales y en su capacidad de llevar a cabo negociaciones colectivas en el nivel sectorial o empresarial. Esas evoluciones abonaron el terreno para que surgiera la denominada «economía del conocimiento». Al mismo tiempo, se fue creando una fuerte economía informal en los países en desarrollo e inclusive en los países industrializados en algunos casos.

Por las razones anteriormente mencionadas, ACTRAV ha colocado en el centro de su programa de formación la meta de sindicar a los trabajadores en sus entornos sociales y económicos. Esos trabajadores operan en mercados laborales diversificados – caracterizados por distintos grados de economía formal o informal – que, en la mayoría de los casos, están insertos en cadenas y ciclos mundiales unificados de producción. Debe desarrollarse una estrategia de sindicación que conecte a esos trabajadores y sus reclamos políticos y sociales en el plano regional y mundial.

ACTRAV ha elaborado programas específicos que se ocupan de sindicación, negociación colectiva y relaciones laborales. En particular, el programa ha preparado cursos de formación sobre negociación colectiva concentrados en los acuerdos marco internacionales y en la manera de analizar y llevar a cabo investigaciones en el ámbito de las relaciones laborales.

En esos cursos también se presta mucha atención al papel de los sindicatos en lo referente a analizar los cambios que impone la mundialización y la manera en que se debe responder a las nuevas necesidades en materia de formación en el ámbito de la sindicación. En particular, algunos de los currículos se armaron en torno a la presentación de estudios de casos sobre sindicación de trabajadores del sector informal y sobre alianzas estratégicas entre trabajadores sindicados y trabajadores de la economía informal.

 

La mundialización de las finanzas

 

La internacionalización de las finanzas es el tercer pilar de la mundialización y también incide mucho en las cuestiones laborales y en las estrategias que debe elaborar el movimiento sindical internacional.

Hacia finales de los años setenta, la economía mundial fue progresivamente basándose más en las corrientes internacionales de capital que en la producción y el comercio. A este proceso se lo denomina «financiarización de la economía». Los mercados y las redes financieras están influyendo mucho en el desarrollo de la economía mundial. Otro aspecto importante de la mundialización es el rápido crecimiento de los mercados financieros, la desaparición de las barreras al capital y la formación de enormes acumulaciones de recursos financieros que se utilizan principalmente para operaciones especulativas.

La mundialización del comercio y la producción es un proceso que todavía no ha terminado; no es el caso de la mundialización de las finanzas, que ya está por completarse. Con la liberalización y la computarización de las bolsas de valores, se puede trasladar cualquier tipo de capital de un extremo al otro del mundo casi sin restricciones.

Ha surgido ahora una clase de inversores internacionales a quienes se les ofrece una vasta gama de productos financieros (más de medio millón de distintos tipos de acciones). La cantidad de capital que circula en el mercado financiero del mundo ha pasado de 2 billones de dólares estadounidenses en 1980 a 20.000 billones en 1990. Se puede transferir dinero instantáneamente a cualquier lugar del mundo a través de una red bancaria mundial. Los movimientos especulativos de capital han pasado a ser los que predominan, debido a lo cual el sistema financiero tiene mucha inestabilidad, lo que, a su vez, fomenta el surgimiento de crisis. Los bancos centrales tienen que acumular mayor cantidad de reservas que antes como salvaguardia frente a los ataques especulativos y de salidas repentinas de capital.

Por último, aunque también reviste mucha importancia, la mayor parte del mundo en desarrollo está marginado en lo concerniente a los ingresos procedentes de las inversiones extranjeras directas (IED). Esto se aplica más especialmente al continente africano (con excepción de Sudáfrica) y, en cierta medida, al sur de Asia y Oriente Medio. Los países desarrollados continúan siendo los principales inversores internacionales, con alrededor del 80 por ciento del total de las IED. El currículo de Turín sobre economía internacional, integración económica regional y economía política también se ocupa de la dimensión de la mundialización. La finalidad consiste en este caso en hacer comprender esos cambios y crear conciencia sobre las principales causas de las crisis financieras regionales, como la que tuvo lugar en 1997 en el este de Asia.

 

Decisiones políticas que respaldan la mundialización

 

Todas estas evoluciones mundiales – impulsadas a menudo por cambios tecnológicos – fueron acompañadas de decisiones políticas que desempeñaron un papel fundamental en lo concerniente a modelar los resultados económicos y sociales de la mundialización. La introducción de políticas económicas neoliberales hizo que se liberalizara el comercio, se privatizaran los servicios públicos, se redujeran las prestaciones sociales y se fl exibilizaran las políticas del mercado laboral. Esas políticas macroeconómicas impidieron que la mundialización constituyera una oportunidad para los trabajadores.

Al finalizar la década pasada, las crisis económicas y sociales prepararon el terreno para que se elaboraran nuevas políticas que aspiran a reconciliar las reformas económicas con un programa social. Esos cambios están vinculados con la percepción negativa que se tiene de la mundialización. Los datos sobre comercio, inversiones extranjeras directas y distribución de los ingresos muestran que la mundialización es un proceso polarizado del que solamente obtienen provecho algunos países industrializados y un puñado de países recientemente industrializados (PRI).

 

Un sistema de producción mundialmente integrado y basado en la economía informal y las tendencias posteriores a Ford

 

Tanto en países desarrollados como en países en desarrollo coexisten paralelamente, en ciclos de producción fragmentados, modelos de producción de tecnología intensiva y trabajo en la economía informal, basado este último en producción con gran intensidad de mano de obra. En algunos casos, la deterioración de las condiciones de trabajo y de las normas laborales está haciendo que la economía mundializada retroceda a las modalidades de los tiempos en que surgió el capitalismo, con características como trabajo forzoso, trabajo infantil y precarias condiciones de trabajo.

Esto se observa más especialmente en la nueva división internacional del trabajo, tanto en países en desarrollo como desarrollados, donde la economía informal, las zonas francas industriales, el trabajo contratado y otros tipos de trabajo coexisten dentro de la infraestructura de industria y de servicios de las EMN y en distintos lugares operan dentro del mismo ciclo de producción.

Lo que se está creando actualmente es un sistema donde, por una parte, la economía informal y las fábricas estructuradas con sistemas de producción tradicionales, del tipo de Ford o posterior a Ford van formando una red mundial de producción que la dirección de las EMN unifica, mientras que, por otra parte, se deja a los trabajadores de lado. La reducción de los costos con el fin de mantener en un alto nivel la competitividad ha perjudicado más que nunca a los trabajadores, a quienes se les redujeron los salarios, las prestaciones sociales y los derechos sindicales.

Dadas todas estas evoluciones se plantean tres interrogantes. ¿Se están mundializando las organizaciones de trabajadores y sus estrategias? ¿Están convergiendo los distintos mercados laborales nacionales hacia un solo mercado mundial basado en el respeto de las normas fundamentales del trabajo? ¿Puede el movimiento sindical mundial alcanzar nuevas formas de solidaridad y de cooperación mutuas basadas en el desarrollo de redes de apoyo mutuo y permanente?

La mundialización de los valores democráticos y de los derechos de los trabajadores se ha convertido actualmente en la prioridad de un movimiento sindical mundial. La creación de capacidad en pro de la democracia implica el respeto de los derechos sindicales y la existencia de interlocutores sociales fuertes e independientes.

Por este motivo, uno de los principales pilares del Programa de ACTRAV de Turín consiste en desarrollar cursos sobre normas internacionales del trabajo y sobre derechos sindicales. En particular, el Programa ha elaborado currículos específicos destinados a formar a especialistas sindicales en este ámbito, con el fin de mejorar los informes que presentan ante la OIT y de reforzar las capacidades en lo referente a la preparación de quejas ofi ciales sobre violaciones de los derechos sindicales.

Como hemos visto en las secciones anteriores, la educación obrera puede desempeñar un papel destacado en lo referente a modelar el desarrollo de la acción sindical internacional destinada a mundializar la solidaridad y los derechos de los trabajadores. ACTRAV de Turín, como programa internacional sobre educación obrera, desempeñará un importante papel respaldando al movimiento sindical internacional con las herramientas y conocimientos que necesita para hacer frente a las cuestiones inherentes a la mundialización.

 

Un nuevo programa para la educación obrera

 

ACTRAV de Turín aspira a reforzar las organizaciones de trabajadores, como así también su capacidad de brindar educación obrera y de responder a los desafíos que impone la mundialización. En particular, el programa busca crear capacidades permanentes en las organizaciones sindicales, formando o reforzando la formación de su personal y de los departamentos especializados encargados de apoyar y de ejecutar las principales tareas y funciones de la labor sindical en los ámbitos de sindicalización, derechos de los trabajadores, políticas de empleo, protección social, relaciones laborales, negociación colectiva y evoluciones en materia de tecnología de información. Además, el programa busca proporcionar un enfoque didáctico integrado, necesario para responder a los multifacéticos cambios de la mundialización.

En el movimiento sindical se necesitan además nuevas calificaciones y nuevas capacidades. Esto implica desarrollar y adaptar los currículos multidisciplinarios concebidos para respaldar el proceso de sindicalización de los trabajadores en la economía mundializada.

A este respecto, ACTRAV de Turín ha desempeñado un gran papel durante la última década desarrollando la educación obrera 10. Como parte del esfuerzo mundial por crear capacidad sindical en el ámbito de la formación y conciencia con respecto a la economía mundializada, ACTRAV de Turín facilita el vínculo entre los cursos de formación nacionales, subregionales, regionales e internacionales sobre temas relacionados con el trabajo decente, la sindicación y la creación de redes.

Los valores y los principios que inspiran la labor de ACTRAV de Turín son los siguientes:

 

La educación obrera es un instrumento estratégico para crear sindicatos fuertes, independientes, democráticos y representativos que puedan responder a los desafíos que impone la mundialización.

La educación obrera aspira a reforzar la solidaridad, crear sindicatos fuertes y efectivos, influir en la sociedad, sindicar nuevos miembros y promover la igualdad a través de la noción de trabajo decente.

Entre las prioridades están: la sindicación, la libertad sindical y la negociación colectiva.

La realización de actividades de formación está destinada a desarrollar redes sindicales de formación sostenibles.

Se debería crear una red de formación electrónica universalmente accesible a fin de prestar una mayor asistencia al desarrollo de la educación obrera.

Se debe velar para que en los programas de formación se integren plenamente las perspectivas de género.


El Programa ha reorientado sus esfuerzos hacia el trabajo decente, donde la OIT concentra su atención. Lo ha hecho reforzando las políticas y programas sindicales de formación a fin de permitir que los sindicatos desarrollen de manera autónoma sus propias respuestas en distintas áreas técnicas. Esas áreas se relacionan principalmente con las funciones específi cas que deben desempeñar las organizaciones de trabajadores, con determinadas calificaciones y competencias:

 

Integrar el Programa sobre Trabajo Decente en sus cuatro dimensiones.

Reconstruir programas fuertes de sindicación, concentrándose en las distintas estrategias necesarias en la economía formal e informal.

Desarrollar el diálogo social mundial respaldando a las federaciones sindicales internacionales (FSI) mediante programas y planes nacionales y transnacionales concretos de formación, conducentes a relaciones laborales multinacionales y al refuerzo de los acuerdos marco internacionales.

Ocuparse de cómo desarrollar redes y de hacer desaparecer la «brecha digital» existente dentro del movimiento sindical.

 

Dentro de esas áreas estratégicas, el Programa ha elaborado 14 currículos que se adaptan continuamente mediante un proceso de consulta que se desarrolla dentro de ACTRAV (en Ginebra y en el terreno).

Finalmente, la puesta en práctica del Programa se puede resumir en cuatro amplias categorías de actividades y servicios de formación:

 

Cursos especiales de formación con residencia en el Centro de Turín de la OIT, incluyendo un componente de metodología de formación (métodos de aprendizaje activo).

Seminarios y actividades de formación de seguimiento, elaborados conjuntamente con la estructura del terreno de ACTRAV.

Desarrollo y refuerzo de la educación obrera en línea.

Cursos de formación de personal para ACTRAV.

 

El Programa también elabora manuales de formación y publicaciones sobre educación obrera.

 

Metodología de los cursos de formación

 

La mayoría de los programas que lleva a cabo ACTRAV de Turín tratan sobre áreas temáticas específicas. En ellos se utiliza metodología de formación basada en el aprendizaje activo. Este enfoque concentrado en cada participante fomenta la plena participación de cada uno de los asistentes en las actividades de los programas, valora las experiencias sindicales de los participantes y ayuda a los formadores a trasmitir el componente básico del curso.

Los cursos se inician aprovechando las experiencias, calificaciones, conocimientos y actitudes de los participantes. Estos últimos siempre preparan un informe sobre sus países que envían al Centro de Turín de la OIT por correo electrónico antes del curso. Los informes nacionales se discuten durante las primeras sesiones. En algunos cursos, se invita a los participantes a presentarse utilizando una lista electrónica a fin de que comiencen a familiarizarse con la tecnología de la información antes de llegar al Centro. Una vez que los participantes llegan al centro, se les hace una introducción al sistema de comunicaciones SoliComm (para mayor información sobre SoliComm, véase el artículo de Marc Bélanger) y se les enseña cómo participar en conferencias en línea.

Este sistema de educación en línea tiene un gran potencial para continuar con el proceso educativo una vez finalizado el curso con residencia y para desarrollar las redes regionales sobre temas específicos.

Se efectúa un análisis comparativo de los diferentes países o subregiones presentados en el Programa como un primer paso para estimar junto con los participantes las necesidades en materia de formación y, por consiguiente, los objetivos del curso. Este enfoque conduce a una continua adaptación del ritmo y contenido del curso dentro del grupo y entre los encargados de impartir la formación. Es decir, que los formadores responden a las necesidades de los participantes que se van planteando a lo largo del Programa.

La primera sección del curso comprende presentaciones de OIT/ACTRAV y de las normas internacionales del trabajo, concentrándose en la libertad sindical, el género, la mundialización y grandes cuestiones vinculadas con la OIT.

Siempre hay material de formación sobre temas específicos preparados por ACTRAV (paquetes de formación) y por los encargados de impartir los cursos. Gran cantidad de ejercicios prácticos facilitan la asimilación y el intercambio de experiencias e información entre los participantes del curso y los formadores. Este enfoque crea un alto grado de respuesta al Programa y fomenta que los participantes apliquen los resultados del curso a la labor de sus sindicatos. La última etapa del Programa que se realiza en el Centro es la preparación de planes de trabajo para ser aplicados en el nivel nacional o local. Generalmente todos los participantes preparan dichos planes antes de efectuar una visita de estudio a la OIT de Ginebra o a una gran central sindical, visita que suele hacerse durante la última semana del curso. La aplicación de este enfoque – basado en métodos de aprendizaje activo – se supervisa constantemente mediante reuniones de los participantes de los cursos y evaluaciones semanales.

En el Programa se utilizan muchos métodos pedagógicos, como juego de roles y estudios de casos. Para los ejercicios, generalmente se separa a los participantes en pequeños grupos, salvo en el caso de los planes finales de trabajo que cada participante prepara para su propia organización. Los informes que se presentan en las sesiones plenarias, al igual que otros comentarios y el asesoramiento que brindan los formadores, se registran y se incluyen en los paquetes de formación que se entregan a los participantes al finalizar el curso. Con el desarrollo del sitio web de ACTRAV, todos los cursos y las actividades de formación en línea tienen su página en línea, con descripciones completas de los cursos y archivos de las actividades relacionadas con los mismos, tales como informes regionales y subregionales y planes de trabajo de los participantes.

Esta metodología se ha hecho extensiva a todos los programas en los distintos idiomas y a todas las actividades que se promueven conjuntamente con otros programas técnicos.

Más adelante el Programa ampliará más los programas de formación interregionales, donde los cursos que se imparten aspiran a llegar a participantes de países en desarrollo y desarrollados, trabajando juntos en un entorno educativo basado en compartir las respectivas experiencias y opiniones sobre los efectos de la mundialización en las organizaciones de trabajadores. Esos cursos también ayudarían al movimiento sindical a concebir estrategias y acciones internacionales en común elaboradas conjuntamente por trabajadores del Sur y del Norte.

 

Desarrollo estratégico del Programa para 2006-2010

 

En cierta medida, ACTRAV puede ser la iniciadora o catalizadora del cambio en el ámbito de la educación obrera, pero tiene que trabajar con asociados ya que no tiene ni la capacidad ni el deseo de llevar a cabo sola este proceso. Por lo tanto, es importante que el Programa defi na un plan de desarrollo basado en ámbitos de trabajo estratégicos seleccionados durante el período 2006-2010. En particular debería:

 

Respaldar el desarrollo y el refuerzo de los departamentos técnicos especializados de las organizaciones sindicales dentro de los ámbitos específicos del Programa y elaborar currículos centrales que se vayan adaptando continuamente a las necesidades regionales.

Respaldar la fusión de la CIOSL y la CMT haciendo programas de formación adecuados y elaborando enfoques específicos de los trabajadores en lo referente a metodología y contenido de los cursos, con el fi n de contribuir al desarrollo de una nueva organización sindical internacional.

Desarrollar y respaldar las redes regionales de formación como parte de una red mundial de educación obrera.

Acentuar el desarrollo de SoliComm como plataforma sindical de comunicación.

Reforzar el vínculo entre las actividades de formación de ACTRAV y el programa de la Conferencia Internacional del Trabajo.

Poner sistemáticamente énfasis en que se incorpore el género a todas las actividades.

 

Integrar la educación a distancia con la educación con residencia.

 

Proporcionar certificados de estudios como la Acreditación Internacional de Manejo de Computadora (conocida por su sigla inglesa ICDL, International Computer Driving Licence) y finalizar el otorgamiento conjunto de diplomas con universidades orientadas hacia el sindicalismo.

Desarrollar actividades conjuntas para los sindicatos de los países en desarrollo e industrializados y dentro del marco de la cooperación Sur-Sur (mundialización y migración).

 

Desarrollo estratégico del Programa en el ámbito de la tecnología de la información

 

La innovación tecnológica ha hecho que aumentara la velocidad de las comunicaciones, de los intercambios de información y del transporte de mercancías en todo el mundo. Al hacerlo, cambió la percepción que tenían las personas del espacio y el tiempo y posibilitó por primera vez en la historia del capitalismo organizar el comercio y la producción «justo a tiempo» en distintos lugares y territorios.

Los grandes cambios en las comunicaciones y el transporte también crearon nuevas oportunidades para desarrollar redes transfronterizas. En 2006 había más de 1.000 millones de personas en Internet. Esta positiva evolución de la mundialización brinda al movimiento sindical la oportunidad única de establecer redes que atraviesen las fronteras, con la condición de que pueda reducir la brecha digital existente entre las distintas organizaciones de trabajadores, especialmente entre los países desarrollados y los países en desarrollo.

La tecnología de la información puede ser un instrumento importante para desarrollar las capacidades de los sindicatos. Por lo tanto, durante los últimos años el Programa ha llevado a cabo cursos con residencia sobre ese tema, hizo seminarios de fines de semana, brindó servicios de consulta, creó programas, preparó material de formación e impartió cursos completamente en línea.

Partiendo de esa experiencia, el Programa continuará concentrándose en la educación obrera sobre tecnología de información, incluyendo la utilización de educadores que impartan información sobre correo electrónico, conferencias en línea, listas de correo electrónico, bancos de datos, tratamiento de textos, hojas de cálculo y programas para diseñar y crear páginas de educación en Internet.

El Programa planea reforzar la creación de capacidades para que los sindicatos utilicen la tecnología de la información, tanto en los países en desarrollo como en las organizaciones sindicales mundiales. Piensa hacerlo:

 

Creando nuevos programas electrónicos de formación. El material de formación que se elaborará cubrirá todos los temas de tecnología de la información, poniendo especial énfasis en los programas gratuitos procedentes de fuentes abiertas. Se está redactando este material adaptado al currículo establecido por la Acreditación Internacional de Manejo de Computadora (ICDL).

Ampliando los cursos y actividades de educación a distancia. El Programa se basará en su experiencia en educación a distancia y proporcionará más cursos y seminarios en línea. Continuará 10 trabajando en estrecha colaboración con las FSI para mejorar la capacidad de estas últimas de brindar educación obrera a distancia.

SoliComm. Se está llevando a cabo una gran expansión de la utilización de SoliComm dentro del movimiento sindical internacional. Se invitará a las centrales sindicales del mundo en desarrollo a utilizar los servicios de SoliComm e inclusive a tener sus propios sitios educativos en Internet. El apoyo técnico para esta expansión provendrá en parte del personal del Programa, pero la mayor parte del mismo será proporcionada por los mismos usuarios. Se crearán conferencias en línea especiales donde los miembros de SoliComm pueden trabajar juntos para aprender y resolver sus dificultades técnicas. Los servicios de SoliComm se traducirán a otros idiomas, además de los actuales inglés, francés, español y portugués. El desarrollo técnico del sistema comprenderá un sistema de mensajes para notificar las conferencias. La utilización de SoliComm será objeto de un detenido examen con el fin de proporcionar una orientación técnica y pedagógica a la educación obrera a distancia. Se prestará especial atención a las necesidades de las mujeres en materia de tecnología y pedagogía.

Red Sindical de Educación. Con la creación de SoliComm y la experiencia que el Programa tiene en educación a distancia, ya se dispone de la tecnología y la pedagogía necesarias para crear una red mundial de educadores sindicales. Esta red, que funcionará aproximadamente como la Red Sindical Mundial de Investigación (GURN), se utilizará para vincular a los educadores sindicales del mundo, compartir el material de formación, elaborar currículos internacionales sobre temas como la mundialización e impartir cursos de formación en línea. Las primeras partes de la red se crearán con ex participantes de las regiones de América Latina y Asia y el Pacífico.

Desarrollando un banco de datos sobre los centros de formación existentes en todo el mundo que pertenecen a organizaciones sindicales, como así también la cantidad de educadores nacionales que trabajan en las centrales nacionales y en las organizaciones regionales e internacionales.

 

Conclusión

Reforzando la capacidad de las organizaciones de trabajadores a través de los programas de educación obrera, ACTRAV Turín aspira a combatir los multifacéticos problemas que plantea la mundialización, contribuyendo así a que se alcance el objetivo de la OIT de trabajo decente para todos.