Atajos:   Regiones                   Temas                
   Sectores                

Oficina Regional para América Latina y el Caribe  

Oficina Regional para América Latina y el Caribe

   

Escuela de Trabajo Decente  

Escuela de Trabajo Decente

   

Trabajo Decente al Cubo  

trabajao Decente al Cubo
   

Plataforma Normativa sobre el Sector Público  

Plataforma Normativa sobre el Sector Público con transversalidad de Género en las Américas

   

Actividades en la región  

Actividades ACTRAV en la región

   

Bibliotecas virtuales  

Guías de Investigación - Biblioteca de la OIT

   

Tarjeta Roja al trabajo infantil  

   

Plataforma de Pueblos indígenas  

   

Los desafíos actuales y futuros de la educación obrera en la economía mundializada

Millones de militantes, miembros y representantes sindicales se benefician todos los años con la educación obrera, como parte de los esfuerzos por mejorar la capacitación y hacer frente a los desafíos que plantea un mundo laboral en proceso de cambio. Además, los sindicatos deben decidir qué desean lograr a través de la educación obrera: ¿representar a sus afiliados dentro del nuevo orden mundial o tratar de convertirse en actores clave de la sociedad civil? Si optan por esta última alternativa, el foco de atención de la educación obrera debería pasar de la formación de representantes, que es el centro de la educación obrera, a cursos y programas que pusieran el acento en el papel del sindicalismo en la sociedad en su conjunto

Bruce Spencer Universidad de Athabasca Canadá

 

Por educación obrera se entiende la educación y la capacitación que brindan los sindicatos a sus afi liados y representantes. La medida en que esta educación está proporcionada directamente por los sindicatos o por otro organismo o institución educativa para los sindicatos varía de un país a otro y de un sindicato a otro. Una de las finalidades principales de la educación obrera consiste en preparar y brindar capacitación a los afiliados sindicales a fin de que éstos desempeñen un papel activo en el sindicato. (En este debate se pueden utilizar indistintamente los términos «educación sindical» o «educación obrera». «Educación sindical» se reserva a veces para los cursos que están directamente a cargo de sindicatos por oposición a los cursos de educación obrera que dictan otras entidades para los sindicatos.) Otra de las finalidades es educar a los militantes y a los afiliados en lo concerniente a la política sindical, los cambios en el entorno sindical, tales como nuevas técnicas de gestión, o los cambios en la legislación laboral. La educación obrera también se utiliza para desarrollar la toma de conciencia sindical, forjar metas en común y compartir experiencias sobre sindicación y campañas. Los sindicatos tienen poco personal a tiempo completo y, debido a ello, para desempeñar un efectivo papel en el mundo laboral y en la sociedad dependen fundamentalmente de que sus miembros realicen actividades voluntarias; el programa de educación obrera constituye entonces un gran aporte para crear una fuerza voluntaria eficaz.

La mayoría de los afiliados sindicales aprenden sobre los sindicatos en el trabajo (lo que se suele denominar aprendizaje informal). Probablemente, aprendan más y se muestren más activos durante las negociaciones, reivindicaciones y conflictos, pero también aprenden leyendo las publicaciones y comunicaciones sindicales, asistiendo a reuniones, conferencias y convenciones, como así también participando en programas sindicales de formación. Si bien la educación obrera solamente llega a una pequeña cantidad de miembros por año, está concebida para beneficiar a muchos de ellos ya que se espera que los participantes de los cursos compartan lo aprendido con otros afiliados. 

La educación obrera tiene una finalidad social: promover y desarrollar la presencia y las metas sindicales con el fin de hacer que el sindicato progrese colectivamente.


Educación obrera principal


La mayoría de los cursos de educación obrera que brindan los sindicatos son cursos que constituyen en sí instrumentos (por ejemplo, formación de delegados, manejo de las reivindicaciones y cursos para representantes de salud y seguridad profesionales). La segunda categoría en lo referente a la cantidad de cursos que se hacen está compuesta por los temáticos (es decir, que tratan sobre temas de actualidad, por ejemplo, acoso sexual o racismo o nuevas estrategias de gestión de los recursos humanos), donde a menudo se procura vincular los lugares de trabajo con cuestiones que afectan a la sociedad en general. Un tercer grupo de cursos pueden califi carse de estudios laborales, donde se busca examinar el contexto sindical (por ejemplo, historia sindical, economía y política).

Los cursos instrumento preparan directamente a los miembros para desempeñar papeles activos en el sindicato a fin de convertirse en representantes del mismo. Dichos cursos tienen como destinatarios a los militantes sindicales existentes o potenciales. Los imparten directamente los sindicatos, las federaciones sindicales o las centrales sindicales, por ejemplo el Congreso del Trabajo del Canadá (CLC), el Congreso de Sindicatos Británicos (TUC) y la Confederación de Sindicatos de Suecia (LO). Los cursos instrumento también son impartidos por instituciones educativas por encargo de sindicatos (por ejemplo, muchos de los centros de estudios laborales de los Estados Unidos) o por instituciones educativas en colaboración con centrales sindicales o sindicatos individuales (por ejemplo, los institutos superiores, universidades y la Asociación Educativa de Trabajadores que colaboran con el TUC del Reino Unido).

Muchos sindicatos estructuran sus cursos y programas en estratos, de manera que consten de una introducción, un nivel intermedio y un nivel avanzado. Generalmente pueden acceder a los cursos avanzados las personas que ya han hecho los cursos anteriores. Algunos de los cursos instrumento de introducción conducen a cursos temáticos (denominándose a veces a este último tipo de curso «cursos de toma de conciencia»), los cuales buscan específi camente crear conciencia y motivar acciones sindicales en torno a las cuestiones que se discuten. En algunos casos no hay una distinción estricta entre los cursos instrumento y los cursos temáticos ni tampoco se exige haber asistido a uno de ellos antes de poder hacer el otro, pero al reflexionar sobre la educación sindical puede ser útil establecer la distinción entre los distintos tipos de educación obrera (y, por ende, sus metas y finalidades).

El movimiento sindical también proporciona oportunidades educativas más amplias y exigentes, como el Programa Sindical de Harvard para altos funcionarios, los cursos nocturnos del Reino Unido o el curso con residencia de cinco semanas de duración que imparte el Colegio Sindical del Canadá (de la central sindical CLC y donde se imparten cuatro cursos: historia sindical, economía, sociología y política, con un nivel equivalente al del primer año de la universidad, en un bloque de cuatro semanas; el curso sobre legislación laboral ahora se imparte en las regiones como curso de una semana). Aunque el Colegio Sindical utiliza algunos docentes universitarios y está ubicado en la Universidad de Ottawa, es una entidad aparte que responde directamente ante la central nacional CLC. Esto difi ere del programa de Harvard por su estructura más autónoma y de otros programas de instituciones superiores de los Estados Unidos y de los colegios residenciales para adultos del Reino Unido (como los colegios Ruskin y Northern), que tienen programas anuales a los que pueden asistir los miembros de los sindicatos. En otros países se pue- 15 den encontrar programas de estudios laborales similares, al igual que dentro de algunas grandes universidades (especialmente en Europa, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelandia y Canadá). En muchos casos, los miembros pueden acceder a los cursos de educación obrera una vez que han hecho cursos instrumento y temáticos, pero quizás el ejemplo más innovador de programa de educación obrera que se brinda a todos los afi liados sindicales sea el programa negociado de licencia pagada por educación del sindicato de trabajadores de la industria automotriz del Canadá (CAW), que ahora también imparte el sindicato canadiense de trabajadores de correos (CUPW). Fundamentalmente, consiste en cuatro unidades de una semana, separadas, pero vinculadas entre sí, apuntadas a los miembros y no únicamente a los representantes y militantes, y está financiado por un impuesto negociado que pagan los empleadores (pero los sindicatos son los únicos que controlan el contenido del curso).

Con los estudios laborales especializados se busca complementar los cursos instrumento y temáticos con un programa educativo más amplio y, en algunos casos, proporcionar una base de investigación para la actividad sindical. Algunas universidades (por ejemplo, Leeds, del Reino Unido) o diversos círculos de estudio e investigación (por ejemplo, de Suecia) están vinculadas directamente con sindicatos para colaborar en el ámbito de la investigación. Si bien los sindicatos generalmente están representados en las «mesas de estudio» de las universidades e institutos superiores que tienen programas de educación obrera, rara vez están dichos cursos bajo el control de los sindicatos, contrariamente a lo que ocurre cuando el sindicato mismo hace los cursos. Las variaciones en lo referente a naturaleza, estructuras de los cursos y forma de impartir los cursos de educación obrera son obvias y en este artículo se brindan unos pocos ejemplos tomados principalmente de Unions and Learning in a Global Economy: International and Global Perspectives y de Trade Union Education in Europe.

 

Otras formas de educación obrera

 

Si bien con los cursos instrumento y temáticos y con los estudios laborales se pueden describir casi todas las formas de educación obrera, sus definiciones no abarcan todo lo que ésta comprende. Los sindicatos participan cada vez más, de manera directa, en una serie de programas educativos para sus miembros, algunos de los cuales tienen por fi nalidad brindar una «capacitación educativa básica» o profesional. En algunos casos, compañeros sindicalistas llevan a cabo cursos de alfabetización o de enseñanza de un segundo idioma y actúan como un puente que vincula a los inmigrantes o a otros trabajadores con las preocupaciones y publicaciones sindicales. De la misma manera, los sindicatos también están a cargo de una serie de programas de formación para los trabajadores, lo que les permite brindarles formación sobre cuestiones sindicales paralelamente a una capacitación profesional. En algunos países hay sindicatos calificados y profesionales con una larga trayectoria en lo referente a impartir cursos de formación profesional y educación. Los sindicatos se van haciendo mucho más proactivos en sus respuestas a las reestructuraciones empresariales y a la disminución de las calificaciones y defienden la recapacitación, el reconocimiento y la profundización de las calificaciones. También procuran que los empleadores se ajusten a lo que dicen con respecto a «remunerar los conocimientos». Este es un ámbito de la labor sindical educativa que va creciendo, y sindicatos de distintos países van desempeñando un papel cada vez más activo en todo tipo de formas de educación para sus afiliados.

En algunos casos los sindicatos han elaborado un programa abarcador e integrado de educación y formación, como en el caso del Open College de UNISON, Reino Unido, que comprende educación obrera, califi caciones básicas, reconocimiento de cursos anteriores y oportunidades de formación profesional para todos los afi liados del sindicato. En el Brasil, el «Programa Integrar» brinda a las personas 16 sin empleo educación obrera, formación profesional y diversas oportunidades de educación patrocinadas por sindicatos (más adelante se dan otros pormenores de estos ejemplos). En otras situaciones, los sindicatos están llevando a cabo programas de enseñanza en los lugares de trabajo, en asociación con los empleadores u otros organismos. Algunos sindicatos realizan cursos de formación en salud y seguridad profesionales para trabajadores, o dichos cursos pueden ser impartidos de manera conjunta con la patronal (no se deben confundir con los cursos instrumento que se brinda a los delegados sindicales del ámbito de seguridad a los que se hizo referencia anteriormente). La participación en esos cursos le permite a los sindicatos defender una posición sindical con respecto a salud y seguridad (un lugar de trabajo seguro) contrapuesta a la de los empleadores (trabajadores seguros). La realización de cursos de formación para trabajadores sobre salud y seguridad profesionales por parte de sindicatos también se ha utilizado como parte de diversas campañas de sindicación.

Dentro del ámbito de la educación obrera, no debemos tampoco olvidar la educación que se imparte a funcionarios que trabajan a tiempo completo. Se ha observado un creciente interés – especialmente en Europa, Quebec y Canadá en general – por dotar a los funcionarios a tiempo completo de los instrumentos educativos necesarios para desarrollar sus actividades sindicales en el ámbito de una economía mundializada.

 

Logros y desafíos que enfrenta la educación obrera en la economía mundializada

 

Es difícil calcular con exactitud cuántos afiliados sindicales se benefician con los principales programas de formación laboral. No obstante, sobre la base de la información estadística disponible, se puede estimar que en la mayoría de los países industrializados alrededor del 3 por ciento de los afiliados sindicales asisten cada año a algún tipo de curso de educación obrera. El índice de participación puede haber sido del doble hace dos décadas, cuando la economía era más floreciente y el tiempo libre estaba reglamentado de una manera más generosa (por ejemplo, en el Reino Unido, Australia y Nueva Zelandia) o cuando resultaba más fácil negociarlo (en el Canadá y los Estados Unidos). Si bien durante los años noventa los sindicatos perdieron fuerza y la densidad sindical – el porcentaje de la fuerza laboral sindicada – decayó en la mayor parte de los países (con la excepción de la Península Escandinava), los sindicatos siguen considerando que la educación es prioritaria. Si se toman en cuenta todas las formas de educación obrera (no solamente las principales), los sindicatos de países tan distantes entre sí como Sudáfrica y la Península Escandinava pueden llegar a tener entre el 6 y el 10 por ciento de los afiliados sindicales que asisten a cursos.

El alcance de la educación obrera también varía con el paso del tiempo, y refleja en algunos casos las circunstancias económicas, y en otros, cambios económicos y jurídicos. Al pasar a adoptarse políticas económicas neoliberales y con el advenimiento de la mundialización, en muchos países se produjeron ataques contra los derechos jurídicos de licencia pagada para educación de que gozaban los representantes sindicales (especialmente en Europa y Australia y en Nueva Zelandia, donde dichos ataques fueron muy grandes) y contra los derechos de negociación colectiva. Los derechos en materia de educación pasaron a defi nirse de una manera más restrictiva y a comprender únicamente la formación destinada a las relaciones laborales; se redujo la cantidad de tiempo permitido y se recortó o revocó por completo el respaldo financiero estatal para esta actividad.

A lo largo de los años se llevaron a cabo una serie de estudios en distintos países con respecto a la efi cacia de la educación obrera. En general, en dichos estudios se observó que los afiliados y los sindicatos sacan provecho de que distintas personas participen en los cursos sindicales; los cursos contribuyen a que los miembros se interesen más en el sindicato; los miembros están en condiciones de tomar mejores decisiones sindicales gracias a su asistencia a los cursos sindicales; y los cursos brindan a los miembros la confi anza necesaria para que asuman cargos voluntarios en el sindicato y para que hagan frente a decisiones arbitrarias de la patronal. Además, se observó que la educación sindical refuerza la actividad comunitaria, social y política de los miembros. La educación obrera respalda el activismo sindical.

 

Los sindicatos y la retórica de la educación

 

La retórica actual en torno a la «educación en los lugares de trabajo» y a la «organización de la educación», dentro del contexto de la denominada «economía del conocimiento» y «sociedad de educación», ha repercutido en la educación obrera. Esas nuevas descripciones de las actividades empresariales y estatales del contexto de la mundialización de la producción a menudo se citan para restar importancia a los sindicatos y, por ende, para califi - car a la educación obrera de inadecuada. Debemos recordar que con la educación en los lugares de trabajo se busca fundamentalmente que la persona pase a ser un «recurso humano» más efi ciente y dócil. Si bien el trabajo en equipos puede tener ciertas ventajas para algunos trabajadores, se ha de comprender dentro del contexto de la teoría sobre capital humano y de las nuevas estrategias de recursos humanos de la patronal, que buscan evitar que se dé el tipo de democracia de los lugares de trabajo que puede proporcionar el sindicalismo independiente. En algunos casos, el trabajo en equipos también ha ido acompañado de una reducción del personal. En esta nueva retórica se pone énfasis en las perspectivas unitarias de la actividad y en la cultura de los lugares de trabajo; se describe a los trabajadores como «participantes»; y se les pide que «compartan la visión». Se acabaron los tiempos en que – aunque de manera reticente – se aceptaba el pluralismo, se reconocía que a veces los trabajadores tienen legítimas diferencias con los empleadores, que se pueden resolver mediante procedimientos más democráticos de negociación y acuerdo. Hoy en día se debe silenciar la voz independiente de la fuerza laboral al tiempo que se oculta la indiscutida autoridad de los empleadores denominando a los trabajadores «socios» o «asociados». En el Reino Unido los acuerdos de reconocimiento libremente negociados están siendo reemplazados por «acuerdos de asociación», que enfatizan los derechos del empleador e inclusive deniegan en algunos casos los derechos de las agrupaciones de trabajadores de elegir democráticamente a sus propios delegados sindicales.

Si bien parte de la evidencia dimanada de la participación sindical en la educación en los lugares de trabajo puede ser contradictoria, se ha venido reconociendo cada vez más el carácter problemático de las iniciativas sindicales docentes en los lugares de trabajo, que únicamente pueden llevar a un mayor control de la patronal sobre los trabajadores y sus sindicatos. Reviste más importancia que nunca que los sindicatos dejen bien establecida su legitimidad y sus propios y distintivos programas de educación.

 

Nuevas evoluciones en la educación obrera

 

En este artículo no se ha tratado con detenimiento la educación obrera central continua, que constituye la mayor parte de la educación sindical y está apuntada a los representantes sindicales locales, habitualmente denominada formación de «delegados». Esta importante tarea está en constante cambio, haciéndose evidente la diferencia en los ejemplos tomados de todos los países donde los sindicatos desarrollan actividades. En un país puede ponerse mayor énfasis en la formación de pares, y en otro en efectuar considerables cambios de contenido (se puede ver un ejemplo de un estudio reciente y consecuente discusión de una disposición canadiense en: http://www.athabascau. 18 ca/wcs/PLAR_Report.pdf). Hay ejemplos particulares de nuevas formas específicas de formación de representantes, por ejemplo para integrar los Comités de Empresa Europeos, pero también ejemplos de formación de delegados sindicales en difíciles condiciones como las de Sudáfrica, donde los sindicatos están consiguiendo reconocimiento y logrando hacer negociaciones colectivas tras años de oposición bajo el apartheid. También disponemos de informes de una educación más compleja para funcionarios de tiempo completo, un ámbito de formación de representantes del que no se reciben suficientes informes.

La formación de personal encargado de sindicación es otra nueva característica de la educación obrera principal. Los componentes educativos del Organising Works de Australia, del Organizing Institute de los Estados Unidos y de la Organising Academy del Reino Unido son importantes respuestas de la educación obrera al declinar de la influencia sindical y a los nuevos esquemas del empleo. La labor realizada para sindicar a los trabajadores migrantes de Los Angeles es un ejemplo particular que ha tenido éxito en vincular la actividad sindical a grupos comunitarios y sindicación de comunidades, donde la educación obrera ha desempeñado un papel clave. Las campañas Justice for Janitors (Justicia para los porteros) han sido muy impresionantes y se basaron en un respaldo educativo para reforzar la actividad, la contratación y las negociaciones de los contratos. La región aledaña a Los Angeles se opuso a la tendencia de los Estados Unidos, y supone un ejemplo de crecimiento sindical digno de emular. En parte de su tarea referida a la educación y sindicación participan representantes sindicales, y parte de dicha tarea está destinada a nuevos miembros y futuros representantes sindicales.

Como se dijo anteriormente, los sindicatos participan directamente en una serie de programas educativos para sus miembros, algunos de los cuales tienen por finalidad brindar «calificaciones básicas» o formación profesional. La importancia de esta labor en lo referente a la consolidación de los sindicatos ha quedado claramente establecida en Escandinavia, Reino Unido, Australia, pero también en América del Sur y Africa del Norte, y ahora dicha labor está siendo emulada en otros lugares. Otras iniciativas que giran en torno a los cursos básicos de alfabetización o los cursos de formación profesional que brindan los sindicatos pueden proporcionar a los afiliados sindicales una palanca que les permita mejorar la calidad y la aplicabilidad general de tales programas, lo que supone un contraste con el específico énfasis en los lugares de trabajo que a menudo se pone en muchos de los cursos patrocinados por empleadores. También están contribuyendo a brindar oportunidades educativas más amplias para los afiliados sindicales los «programas para desarrollo de los empleados», negociados por los sindicatos, como los de los establecimientos de Ford del Reino Unido y los Estados Unidos y en el sector público del Reino Unido y otros lugares.

Una serie de sindicatos y de centrales sindicales llevan a cabo programas educativos para categorías específicas de miembros, por ejemplo, cursos exclusivos para mujeres, que aspiran a brindar un entorno pedagógico donde las mujeres se sientan más cómodas y proclives a expresar sus opiniones y a participar que en los colegios sindicales tradicionales, donde predominan los hombres. Los sindicatos también llevan a cabo eventos educativos para familias y comunidades. Por ejemplo, la Saskatchewan Federation of Labour (Canadá) lleva a cabo un Campamento de verano para adolescentes, destinado a jóvenes de 13 a 16 años de edad. En este campamento de una semana de duración, por la mañana se brinda a hijos e hijas adolescentes de afiliados una introducción al sindicalismo y a cuestiones relativas a justicia social; por la tarde y la noche tienen lugar actividades recreativas donde se pone énfasis tanto en la cooperación como en la diversión.

El Open College de UNISON, Reino Unido, que abarca educación obrera, calificaciones básicas, reconocimiento de estudios anteriores y oportunidades de formación profesional para todos los afiliados sindicales, definitivamente representa un paso al frente para la educación obrera. Este programa está conectado con las necesidades inmediatas de los miembros y, a la larga, contribuye a reforzar la actividad y la presencia sindical en la sociedad. También puede proporcionar enfoques críticos de cuestiones actuales, algo que falta en los cursos más homogéneos de educación y formación para adultos. No se exagera al hablar de la importancia de la iniciativa de UNISON. Lo que esta organización ha hecho es reconocer el fracaso de gran parte de la educación básica para adultos y establecido un programa de vuelta al estudio (Return to Learn – R2L) que brinda a los trabajadores la posibilidad de mejorar su educación y pasar del curso de introducción a otros programas e inclusive a carreras completas. Toma seriamente la retórica de «sociedad de educación» y reclama financiamiento de parte de los empleadores y el Estado, además de licencia para sus miembros. Los cursos se basan en material educativo elaborado por UNISON. Su vínculo con la Asociación Educativa de Trabajadores para la enseñanza de R2L garantiza que la educación adulta se concentre en materiales que utilizan entendimientos colectivos. Esta iniciativa educativa benefi cia tanto a los miembros como al sindicato.

De la misma manera, los programas PEL negociados (por oposición a los suministrados por el Estado) del Canadá constituyen otro importante ejemplo de educación concentrado en el desarrollo de entendimientos políticos críticos. El CAW encabezó el movimiento y ahora el CUPW lo ha seguido con un programa similar. Es necesario que otros sindicatos de otros países examinen las posibilidades de este enfoque. Las principales características de este programa comprenden un impuesto negociado que pagan los empleadores a un fondo controlado por el sindicato. El sindicato utiliza el fondo para pagar los salarios caídos y los gastos de sus miembros que asisten al curso PEL de cuatro semanas de residencia. Al destinar dichos cursos a los miembros (no a los representantes), los sindicatos esperan despertar la imaginación de los miembros y hacerles comprender mejor el sindicato y sus actividades. El programa principal de cuatro semanas ha sido complementado con otros cursos también financiados con ese impuesto.

En el Brasil, el Programa Integrar brinda adecuadas oportunidades de formación profesional y educación tanto para las personas que no tienen trabajo como para las que sí lo tienen, oportunidades que refuerzan también la presencia sindical. El programa muestra que la educación puede tener éxito inclusive en un clima hostil a los sindicatos: constituye un ejemplo para otros países sobre la manera de forjar vínculos comunitarios y defender la alternativa de empleo cooperativo de los trabajadores para los afiliados sindicales en oposición al poder empresarial mundial. Este ejemplo se relaciona con otros de América del Sur, donde los afiliados están ocupando fábricas que cerraron y construyendo redes económicas locales.

Aunque ya hace cierto tiempo que se utilizan círculos de investigación (donde los trabajadores llevan a cabo sus propias investigaciones de los problemas de los lugares de trabajo o de los sectores), la experiencia sueca deja en claro que este enfoque tiene un brillante futuro en términos de refuerzo de la actividad sindical, tanto dentro como fuera de las organizaciones sindicales mismas. Representa una importante alternativa para los afiliados sindicales que desean llevar a cabo proyectos independientes de «educación en los lugares de trabajo».

Se han desarrollado cursos sobre nuevas técnicas mundiales de gestión con títulos como Union Judo (judo sindical). Los sindicatos también se ocupan del libre comercio y de la mundialización misma. Estos temas son, por su propia naturaleza, difíciles para los sindicatos de un solo país, pero en el curso de los últimos diez años se ha dado mayor énfasis a la actividad sindical internacional; no únicamente a los cursos para representantes que integran los comités de empresas transnacionales mencionados anteriormente, sino también incluyendo una creciente presencia 20 sindical en organismos de las Naciones Unidas. Los sindicatos han acrecentado sus actividades en los organismos internacionales que se ocupan de cuestiones relativas al medio ambiente, preservación y desarrollo sostenible, y estas iniciativas tienen un componente pedagógico. Los sindicatos respondieron a llamamientos de solidaridad internacional de trabajadores con algunos cursos que buscaban lograr una mayor comprensión de esas cuestiones pero que también comprendían visitas de estudio e intercambio. También hay ejemplos de educadores sindicales que incorporaron a los cursos básicos para delegados y a los cursos destinados a afiliados unidades sobre trabajo solidario. Los sindicatos también han respondido a los desafíos educativos que plantea la difusión de la utilización de computadoras y de Internet, y están brindando a sus miembros educación en línea. Una de las utilizaciones obvias de la enseñanza en línea consiste en brindar educación a través de las fronteras nacionales. La OIT está trabajando ahora en un programa internacional de estudios laborales. (Véanse también los artículos de Enrico Cairola y Marc Bélanger sobre esta cuestión.)

Las actividades de algunas empresas transnacionales pueden constituir una amenaza para el sindicalismo, pero la respuesta de las federaciones sindicales internacionales y de algunos sindicatos individuales (en ocasiones con la ayuda de ONG) para conseguir «acuerdos marco» pueden originar en esos países nuevas oportunidades de sindicación. Esos acuerdos firmados con oficinas centrales de las empresas las presionan para que solamente trabajen con proveedores que reconocen los derechos de los trabajadores y los sindicatos independientes. Es difícil predecir si tales medidas tendrán éxito o no en lo concerniente a acelerar el desarrollo de los sindicatos en países como Indonesia, Filipinas, Tailandia y China, pero las iniciativas de educación sindical ya están encaminadas. La existencia de esos acuerdos marco y de iniciativas de educación obrera significa que el futuro se perfila más prometedor de lo que sería en caso de no contarse con ellos.

Muchas de las iniciativas anteriormente mencionadas tienen elementos tanto de adaptación como de resistencia a las actuales tendencias de la mundialización. Puede considerarse que algunos cursos y programas entran dentro del ámbito de la proactividad, otros de la adaptación, mientras que gran parte de la educación obrera sigue siendo de reacción. En general, los sindicatos siguen siendo una organización social importante y positiva para los trabajadores. La falta de sindicatos fuertes e independientes es la que sigue constituyendo un problema para los trabajadores en la mayor parte del planeta. Más allá de esas preocupaciones inmediatas, los sindicatos tienen que decidir qué desean conseguir y si simplemente están luchando para representar a los miembros dentro de un nuevo orden mundial o si deberían procurar convertirse en protagonistas clave de la sociedad civil. Si optan por la última de estas alternativas, eso repercutirá en la educación obrera, debiendo cambiarse el centro de atención de la misma (aunque nunca retrocediendo) y la formación de representantes, que es la principal educación obrera, orientándose hacia cursos y programas donde se ponga el acento en el papel del sindicalismo en la sociedad en su conjunto.