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Secciòn 3. Hechos y cifras sobre los trabajadores migrantes

«...La inmigración es un resultado necesario e inevitable del éxito económico, el cual genera una demanda de mano de obra que debe satisfacerse con más prontitud de lo que puede lograrse con el índice de natalidad de un país desarrollado moderno.»

Secretario de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, Robin Cook, 2001

 

Un vistazo a la Sección 3

In this Section we ask:

• En esta sección planteamos los siguientes interrogantes:

• ¿Quiénes son los trabajadores migrantes?

• ¿De dónde proceden y a dónde van los trabajadores migrantes?

• ¿En qué sectores y empleos trabajan cuando llegan a los países de destino?

• ¿Cuál es el género de los trabajadores migrantes?

• ¿Cuáles son las tendencias de la migración laboral?

• Y, para finalizar, en esta sección se discuten algunas ideas falsas sobre los trabajadores migrantes.

 

Hechos y cifras sobre los trabajadores migrantes

Siempre hubo personas que se trasladaron a otro país o a otro lugar dentro de un mismo país en busca de trabajo decente y procurando mejorar su vida. Sin embargo, salvo en el caso de grandes crisis provocadas por guerras, catástrofes naturales, o persecuciones políticas, el nivel de las corrientes de trabajadores migrantes siempre se mantuvo estable con respecto a la población mundial, representando algo menos del tres por ciento. Las Naciones Unidas prevén que la situación seguirá siendo así durante los 40 años venideros, aunque en términos absolutos la cantidad de trabajadores migrantes continúe creciendo.

 

¿Cuántos hay?

No se sabe bien cuántos son los trabajadores migrantes porque a menudo no existen datos estadísticos exactos y homogéneos desglosados por sexo y procedencia o nacionalidad. Esto se debe a que la noción de trabajador migrante no es la misma en todos los países. 23 En el Cuadro 1 se muestran las tendencias internacionales de la migración, estimadas y compiladas por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Es importante señalar que, como porcentaje de la población mundial, en general la cantidad de migrantes se mantiene estable con el transcurso del tiempo. El gran salto que tuvo lugar entre 1985 y 2000 se debe en gran medida a que al desmembrarse la URSS se crearon muchos países nuevos. Prácticamente de un día para otro muchas personas, especialmente pertenecientes a la etnia rusa, se encontraron con que estaban en «países extranjeros», por lo que entraron en el recuento como migrantes.

Durante las últimas décadas se fue acelerando el ritmo de las corrientes transfronterizas de personas y para 2008 la cifra llegó a los 190 millones de migrantes internacionales. De esa cantidad, se estima que 85 millones eran trabajadores migrantes.

 

 

¿De dónde proceden y adónde van los trabajadores migrantes?

 

Cuando se discute la problemática de la mano de obra migrante, a veces se habla como si todos los trabajadores procuraran ir a los países desarrollados. En realidad, del total de las migraciones casi la mitad tiene lugar dentro del mundo en desarrollo, hacia los Estados del Golfo y los «nuevos países industrializados» (NPI), como Singapur. Y la mayor parte de las corrientes migratorias de Europa central y Asia central proceden de las antiguas repúblicas soviéticas (países de la CEI) y se dirigen hacia la Federación Rusa.

Por ejemplo, hubo grandes migraciones de trabajadores desde Haití hacia República Dominicana, desde Burkina Faso hacia Côte d’Ivoire, desde Egipto hacia Jordania, desde Indonesia hacia Malasia o desde Argentina hacia los países limítrofes. Alrededor de 2 millones de trabajadores asiá- ticos se van todos los años de sus países a trabajar en otros situados dentro o fuera de esa región, con contratos de trabajo de corta duración.

Es verdad que partir de los años setenta fue aumentando la tendencia a emigrar desde países en desarrollo hacia países desarrollados, especialmente Europa y los Estados Unidos. Allí en general los salarios y las condiciones de trabajo son mejores y algunos trabajadores que buscaban oportunidades de trabajo decente se trasladaron a esos países.

Por ejemplo, de los 7,3 millones de extranjeros que hay en Alemania, más del 25 por ciento proceden de Turquía (2 millones). En Italia, los migrantes procedentes de otros países de la Unión Europea (UE) representan solamente el 11 por ciento de los extranjeros, mientras que hay un 30 por ciento de personas procedentes de países del norte de África y Albania y más del 27 por ciento de Asia.

En realidad, los países que tienen los más altos porcentajes de trabajadores migrantes están entre los países más ricos: Luxemburgo (30 por ciento) , Suiza (20 por ciento) y Estados Unidos (20 por ciento).

En el Cuadro 2 se muestra que el porcentaje de trabajadores migrantes con respecto a la población total es mayor en las regiones desarrolladas, lo que confirma la opinión de que la migración laboral va en busca sobre todo de trabajo decente.

Cabe señalar que según un informe que la OCDE publicó en 2008, dos de cada cinco trabajadores migrantes que van a países industrializados regresan a sus países de origen dentro de un lapso de 5 años.

 

 

Franjas de edad

Suele ser más común que emigren adultos jóvenes. En el Reino Unido, en 2003, los grupos de personas de 15 a 24 años de edad y de 25 a 44 junto constituyeron la mayoría tanto de los inmigrantes (84 por ciento) como de los emigrantes (75 por ciento). Esta franja de edad se repite en todos los países. Un estudio reciente que se concentró en la emigración de la región del sur y el este del Mediterráneo (Egipto, Marruecos y Turquía,) y del África subsahariana (Ghana y Senegal) a la Unión Europea encontró que entre la mayoría de los migrantes había características en común. Aunque emigran más mujeres que nunca (véase más adelante), la mayoría de los migrantes siguen siendo hombres solos de algo más de 20 ó 30 años de edad, que generalmente parten desde el hogar de sus padres.

¿En qué sectores están los trabajadores migrantes y qué trabajos hacen cuando llegan a los países de destino?


Calificaciones y destrezas

En la fuerza laboral migrante actual hay trabajadores sin calificaciones, profesionales y ejecutivos. Un aspecto muy importante de la migración es que muchos países desarrollados seleccionan trabajadores calificados. Por ejemplo, durante el período de 1995 a 2000 en una serie de naciones de la OCDE, la cantidad de inmigrantes altamente calificados –como los que trabajan en tecnología de la información, médicos y demás- superó a la de trabajadores sin calificaciones.

La mayoría de los países siguen acogiendo con beneplácito la llegada de inmigrantes profesionales o calificados antes que personas sin calificaciones. Australia y Canadá, por ejemplo, tienen sistemas de puntuación que facilitan el ingreso como inmigrantes de profesionales procedentes de países en desarrollo. Estados Unidos también facilita en cierta medida el ingreso de profesionales con visas temporeras si un empleador de Estados Unidos lo solicita. Durante los años noventa, muchos países desarrollados contrataron profesionales del sector de salud procedentes del extranjero. Casi el 33 por ciento de los médicos y el 13 por ciento de las enfermeras del Reino Unido nacieron en el extranjero y durante la última década el 50 por ciento del personal suplementario que trabajaba en el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido había estudiado en el extranjero.

Muchos de los países que se acaban de mencionar tienen opiniones divergentes con respecto a los denominados «trabajadores sin calificaciones» y les dificultan el ingreso o la permanencia en sus territorios.

En realidad, hay una considerable necesidad de trabajadores sin calificaciones. Esto se debe a que en las economías desarrolladas la fuerza laboral envejece y el índice de natalidad disminuye y, además, esas economías tienen gran necesidad de trabajadores no calificados. En verdad, la prosperidad de muchos países depende del aumento de la migración. Los países receptores de mano de obra migrante pueden por cierto «preferir» a los inmigrantes calificados y procurar desalentar la inmigración de personas no calificadas, pero no pueden pasarse sin ellas. Las políticas restrictivas sobre la admisión de migrantes no calificados son las que a menudo contribuyen a que se produzca una mayor inmigración irregular.

 

 

¿Cuál es el género de los trabajadores migrantes?

 

Los hombres y las mujeres dentro de la mano de obra migrante mundial

En general, ha aumentado la participación femenina en la fuerza laboral. Tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo las mujeres constituyen ahora la mayoría de los trabajadores de las industrias de mano de obra intensiva y los servicios. En el Cuadro 2 (página 36) se observa que en muchas regiones existe una tendencia constante. Paralelamente ha declinado la participación de los hombres, lo cual constituye otra característica de la «feminización» de la fuerza laboral. Se considera que las mujeres son una fuente más barata de mano de obra que los hombres y a menudo son más «flexibles» en el proceso laboral, especialmente en la transición de economías manufactureras a economías de servicios. La fuerza laboral mundial femenina (la suma de las mujeres con empleo y sin empleo) era de 1.200 millones en 2003, habiendo subido de 1.000 millones en 1993.

Las mujeres constituyen una creciente proporción de los migrantes internacionales y constituían en 2005 aproximadamente la mitad de todos los migrantes (véase nuevamente el Cuadro 2). Lamentablemente, todavía no se tienen datos adecuados sobre las corrientes migratorias -desglosados por sexo y sectores de empleo- donde se indique claramente cuántas mujeres emigran en busca de trabajo y cuántas son en cada uno de los sectores donde trabajan. Hay una gran demanda de trabajadoras calificadas y no calificadas.

 

Las mujeres constituyen un porcentaje creciente de los trabajadores migrantes

Casi la mitad de la población migrante mundial está compuesta por mujeres. El porcentaje de mujeres dentro del total de la población migrante aumentó casi tres puntos porcentuales, pasando de 35 millones en 1960 a 94 millones en 2005.

África, Europa y Asia Central, junto con América Latina y el Caribe son las regiones que entre 1960 y 2005 registraron mayores aumentos en la proporción de mujeres entre los migrantes.

La composición de géneros de las corrientes migratorias que se dirigen a los principales países de destino del Norte difiere de una región a otra. En las corrientes procedentes de África, sur de Asia y Oriente Medio tienden a predominar los hombres mientras que en las corrientes procedentes del este de Asia y el Pacífico, Europa y Asia central, y América Latina y el Caribe tienden a predominar las mujeres.

 

Por ejemplo, en los países desarrollados, donde las poblaciones están envejeciendo, hay demanda de trabajadoras para el sector de salud. El aumento de la prosperidad que se vive en algunos paí- ses en desarrollo, como Malasia, también crea empleos para las mujeres, a menudo como trabajadoras domésticas. Debido a esta tendencia de las migraciones se habla de una «feminización» de las migraciones (véase el Cuadro 2).

Las mujeres han pasado a tener cada vez mayor movilidad pero a menudo sufren una doble discriminación, por ser trabajadoras migrantes y por ser mujeres. La migración les permite acceder a trabajo productivo y sustento a millones de mujeres pero las trabajadoras migrantes no protegidas pueden tener problemas graves. Por lo tanto, es necesario brindarles una protección especial.

Sin embargo, no todas las experiencias de las trabajadoras migrantes son negativas. La migración puede constituir un medio para que la mujer mejore su posición y últimamente se ha visto que mujeres independientes y calificadas adquirieron experiencia trabajando en otros países. Muchas mujeres calificadas están ansiosas por emigrar, aunque esto pueda ocasionar problemas en los paí- ses de procedencia, principalmente en los sectores de salud y educación. Gracias a sus elevados niveles de calificación, a menudo consiguen permisos de trabajo con relativa facilidad y gracias a la emigración muchas mujeres tuvieron acceso a nuevas oportunidades profesionales. A esto han contribuido las nuevas estructuras del mercado laboral de los países en desarrollo.

 

Las trabajadoras migrantes y el trabajo doméstico

Las trabajadoras domésticas migrantes están entre los trabajadores más vulnerables del mundo. La mayoría de ellas son mujeres que se trasladan a países más ricos que los propios por motivos económicos y pueden tener que dejar a sus hijos en su casa, a menudo a cargo de parientes o de alguna empleada doméstica local, creándose así cadenas mundiales de cuidado infantil.

En 2005 había en Hong Kong 223.394 trabajadoras domésticas migrantes.

 

• Entre 1999 y 2001, 691.285 indonesias se fueron de su país (lo que constituye el 72 por ciento del total de emigrantes indonesios) a trabajar en el servicio doméstico en el extranjero.

• En Italia, el 50 por ciento del millón de trabajadores domésticos que se estima hay en el país son ciudadanos que no pertenecen a la Unión Europea.

• En Francia se estima que más del 50 por ciento de las trabajadoras migrantes realizan trabajo doméstico.

• En Costa Rica, las trabajadoras domésticas proceden en gran medida de la vecina Nicaragua.

• En Asia, los principales países proveedores de trabajadoras domésticas migrantes son Indonesia, Filipinas y Sri Lanka.

 

Las condiciones de trabajo de las trabajadoras domésticas varían enormemente. A algunas de ellas se las trata como si fueran miembros de la familia del empleador, a otras se las explota y se las somete a condiciones que en algunos casos son análogas a la esclavitud y el trabajo forzoso. Las trabajadoras domésticas a menudo tienen que hacer jornadas laborales largas o inclusive excesivas (como promedio, entre 15 y 16 horas diarias), sin que se les concedan días francos ni que se les paguen las horas extraordinarias; sus salarios generalmente son bajos y no se les brinda una adecuada cobertura de salud.

Las trabajadoras domésticas también corren riesgo de sufrir acoso físico y sexual, como así también violencia y abusos y en algunos casos quedan atrapadas en situaciones donde no pueden física o legalmente salir de la vivienda de sus empleadores debido a amenazas o violencia pero también puede ser que se les retenga el salario o los documentos de identidad. En un estudio de la OIT sobre Bahrein se señala que «los salarios se determinan en función de la nacionalidad de la trabajadora doméstica y no de su experiencia».

En algunos países, se obliga a las trabajadoras domésticas a hacerse periódicamente análisis de embarazo. Si el análisis da positivo se las deporta de inmediato. Esos análisis están prohibidos por el Convenio sobre protección de la maternidad, 2000 ( (núm. 183). En algunos casos, especialmente en el de las mujeres sin calificaciones, corren mucho mayor riesgo de que se las explote o de que se las haga objeto de trata de seres humanos. Las mujeres con frecuencia sufren grave violencia sexual, degradación, explotación y abusos.

 

 

Tipos de trabajadores migrantes

 

Se puede intentar establecer una distinción entre los distintos tipos de trabajadores migrantes pero es importante tener presente que los trabajadores no siempre permanecen en la misma categoría. 28

1. Colonos – Personas que se trasladan de un país a otro para vivir allí permanentemente. Ésta era una forma muy común de migración cuando los colonos iban a Australia, a algunos países sudamericanos o a los Estados Unidos. Por ejemplo, alrededor del 40 por ciento de la población de Argentina es de origen italiano. Este tipo de migración de «colonos» todavía existe actualmente aunque en menor escala.

2. Trabajadores contratados – Son trabajadores cuyo ingreso ha sido admitido en un país previéndose que trabajarán por un período limitado y que luego regresarán a sus países de procedencia. Los programas de inmigración temporera de los cincuenta y sesenta eran de este tipo. Antiguamente, esos trabajadores podían prolongar sus contratos, permanecer más tiempo y finalizar quedándose. El de los trabajadores turcos en Alemania es un ejemplo de este caso. Actualmente se contrata a muchos trabajadores migrantes en Oriente Medio, principalmente en el ámbito de la construcción y el trabajo doméstico. En esta categoría también están los trabajadores de temporada del sector agrícola. Los trabajadores trasladados para que trabajen en otros lugares constituyen una categoría especial. Sus empleadores los envían a otro país para llevar a cabo una determinada tarea por un cierto período. Normalmente se trata de trabajadores calificados. Dentro de la Unión Europea hay reglas que rigen este tipo de trabajo. También está reconocida esta categoría de trabajadores (véase el recuadro) dentro del marco del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) de la Organización Mundial del Comercio (OMC) (véase recuadro más adelante).

3. Profesionales o trabajadores altamente calificados de ámbitos para los cuales hay demanda en muchos países. Generalmente existen pocas restricciones para el ingreso de esta categoría de trabajadores migrantes.

4. Trabajadores en situación irregular - La OIT define la migración irregular como el movimiento de una persona a un nuevo lugar de residencia o tránsito utilizando medios irregulares o ilícitos, sin documentación válida o con documentación falsa. Cabe señalar que debido a que las autoridades administrativas se niegan a renovar los permisos de trabajo o de residencia y debido también a los procedimientos de apelación inherentes a tales decisiones, a menudo los trabajadores migrantes se ven privados de su condición jurídica regular, incluso cuando inicialmente hubieran ingresado al país con la documentación requerida.

5. Personas que solicitan asilo o refugiados – Son personas que se fueron de sus hogares huyendo de algún peligro, a menudo persecuciones políticas, religiosas o étnicas. Una vez que se acepta el pedido de la condición de refugiado, generalmente se les suele otorgar un permiso permanente de residencia y pueden trabajar legalmente. Pero mientras están esperando que se tome una decisión con respecto a su pedido, algunos trabajan para sobrevivir aunque esto en algunos caso no esté permitido por ley.

 

 

¿Ilegal o irregular?


En el debate sobre los trabajadores migrantes muchas veces está comprendida la idea de «inmigrantes ilegales». Decir que una persona es ilegal es algo que no tiene sentido. Todas las personas tienen derecho a una posición jurídica legal.

No obstante, algunos trabajadores pueden encontrarse en situación irregular.

La mayoría de los trabajadores migrantes se van de sus países de origen buscando trabajo decente. Procuran escapar de la pobreza y la discriminación, mejorar sus vidas y subvenir a las necesidades de sus familias. Algunos consiguen entrar legalmente en otro país y trabajar oficialmente, a través de programas de permisos y cupos. Pero muchos no pueden hacerlo porque los gobiernos se rehúsan a reconocer su necesidad tanto de trabajadores migrantes con bajas calificaciones como de trabajadores calificados.

 

Trabajadores, no delincuentes

«Somos trabajadores, no somos criminales» - «We are workers, not criminals»

Divisa de los trabajadores migrantes en Estados Unidos protestando en 2006 contra el proyecto de ley por los que se penalizaba su situación.

 

Los trabajadores se enteran de puestos de trabajo bien pagados en el extranjero a través de familiares o amigos o por intermedio de «agencias de contratación» u otras personas que les ofrecen encontrarles empleo y hacer los trámites necesarios para su viaje. Para acceder a esos puestos de trabajo, muchos migrantes no tienen más alternativa que recurrir a personas que se ocupan de tráfico ilícito o trata de seres humanos.

En algunos países, no tener un pasaporte o una visa válidos o quedarse más tiempo del autorizado están considerados delitos. Sin embargo, el único delito que cometen esos trabajadores migrantes es el de vivir y trabajar en un país que no es el propio, efectuando una contribución a la economía del país en cuestión en su calidad de consumidores y, a menudo, pagando impuestos. El hecho de que tengan que utilizar esos canales irregulares no convierte a los trabajadores migrantes en «ilegales». ¿Cómo puede un trabajador ser ilegal? Todo ser humano, desde el momento en que nace tiene derechos básicos y una identidad jurídica legal. Quienes infringen la ley son los empleadores inescrupulosos que utilizan sus servicios pagándoles menos que el salario mínimo o sin brindarles protección en materia de salud y seguridad profesionales, y que muchas veces los explotan. Son esos delitos los que deben acaparar nuestra atención.

 

Nuevas tendencias de las migraciones laborales

 

Si bien el ritmo de la migración laboral se ha mantenido estable, han surgido nuevas tendencias que repercuten en la manera en que los sindicatos hacen frente a esta problemática. Se puede resumir esas tendencias de la siguiente manera:

 

• Más y más trabajadores migrantes son mujeres. Éstas constituyen el 50 por ciento de los trabajadores que emigran y se enfrentan con una doble discriminación, por ser mujeres y por ser migrantes.

• El papel que desempeñan las agencias privadas de empleo. Sigue aumentando la cantidad de trabajadores migrantes a quienes se contrata por intermedio de agencias privadas de empleo. Se ha informado que en este proceso se cometen numerosos abusos: confiscación de los pasaportes y fraudulenta versión del tipo de trabajo para el que se contrata a las personas. Algunas de esas agencias hacen sistemáticamente análisis de embarazo y de VIH/SIDA, infringiendo así las normas internacionalmente reconocidas.

• La cantidad de trabajadores migrantes irregulares también está aumentando. Actualmente se estima que alrededor del 15 por ciento de la migración se lleva a cabo en condiciones irregulares. Las políticas migratorias restrictivas de los habituales países de destino, sumadas a una demanda de mano de obra no reconocida, constituyen los principales factores que dan lugar a este incremento, al denegar a los trabajadores migrantes la posibilidad de utilizar vías legales para acceder a los puestos de trabajo existentes.

• También está aumentando la trata de seres humanos. Aprovechando las políticas migratorias restrictivas, diversas redes delictivas abusan de los potenciales trabajadores migrantes. Se ha estimado que las ganancias que se obtienen con la trata de seres humanos ascienden a 10.000 millones de dólares anuales.

• Los países desarrollados también promueven la inmigración de personal altamente calificado y, principalmente en el caso de África, esto implica un grave riesgo de que se produzca una «fuga de cerebros».

• Los gobiernos están dando mayor prioridad a cuestiones relativas a seguridad, principalmente a las medidas antiterroristas. Esto puede originar mayores restricciones en los movimientos transfronterizos y aumentar las dificultades para conseguir visas y permisos de trabajo. Esas cuestiones son competencia de los ministerios del interior y no de los ministerios de trabajo. Debido a esto, en la formulación de las políticas sobre migración hay una menor participación de los interlocutores sociales y menos diálogo social.

 

 

Falsas ideas sobre los trabajadores migrantes

 

1ª. idea falsa – «Los trabajadores migrantes son una carga»

Juan Somavia, el Director General de la OIT dice que: «Los trabajadores migrantes representan una ventaja para todos los países adonde van a trabajar». De hecho, la mayoría de las economías industrializadas no estarían tan bien sin la ayuda de los trabajadores migrantes y, sin su aporte de sangre joven, en los países de destino se acelerarían mucho más el envejecimiento y el declive de la población.»

Se estima que en 1999 y 2000, los migrantes que se establecieron en el Reino Unido efectuaron un aporte neto al presupuesto de US$4.000 millones (£2.200 millones), es decir, pagaron más en concepto de impuestos y de aportes a la seguridad social de lo que percibieron en prestaciones. En Alemania, el o la migrante promedio hace una contribución positiva neta de más de US$60.000 durante su vida laboral.

 

2ª. idea falsa – «Los migrantes nos roban los puestos de trabajo»

El argumento de que los trabajadores migrantes ocupan los puestos de trabajo de los trabajadores nacionales parte de un concepto simplista, basado en la convicción de que en cada país dado habría una cantidad fija de puestos de trabajo y que, por lo tanto, si acude más gente, disminuirán las posibilidades de encontrar trabajo. En realidad, cada persona crea empleos para otras. La evidencia empírica sugiere que los trabajadores migrantes a menudo actúan como complemento de los trabajadores nacionales y no compiten con ellos por los empleos. Por ejemplo, los inmigrantes con altas calificaciones cubren vacantes para las que no hay trabajadores nacionales y de esa manera aumentan la productividad, mientras que los inmigrantes con bajas calificaciones cubren las vacantes que los trabajadores nacionales no desean y ocupan empleos en sectores que por tradición se ven afectados por una fuerte fluctuación de temporada.

En Alemania, gracias a los negocios montados por los inmigrantes turcos se crearon 330.000 puestos de trabajo, inclusive empleos para alemanes.

El ejemplo de España muestra que inclusive un marcado aumento de los trabajadores migrantes no necesariamente repercute en el empleo de manera negativa. En 2000, los migrantes internacionales representaban el 4 por ciento de la población y en 2005 el 11 por ciento de la población. Durante ese período, el índice de desempleo bajó, el crecimiento se situó entre los más altos de Europa y «no se observó que la presencia de migrantes con altas calificaciones ni de migrantes poco calificados tuviera un efecto negativo sobre los trabajadores españoles», dijo la OCDE. «Hubo un efecto positivo claro y considerable en el índice de empleo y en la participación femenina en la fuerza laboral. Se estima que entre 1999 y 2002 y debido a la inmigración, el empleo aumentó un 27 por ciento y que la participación femenina aumentó en un 10 por ciento en un lapso de 10 años, llegando a 52 por ciento».

Otra de las maneras en que los trabajadores migrantes contribuyen a mejorar el empleo y los ingresos de los nativos es permitiéndoles acceder a empleos mejor remunerados. El ejemplo más claro de ellos está dado por la utilización de trabajadores migrantes para cuidar de los niños a fin de que los padres –generalmente las madres- puedan salir a trabajar. La presencia de trabajadores migrantes también ha ayudado a que en algunos países se mantuvieran vivas industrias que de lo contrario habrían desaparecido. Muchas pequeñas empresas no podían afrontar el costo de la automatización y optaron por contratar trabajadores poco calificados. Esos puestos de trabajo, ocupados por trabajadores migrantes contribuyeron a mantener a flote las industrias y, por consiguiente, también permitieron mantener los puestos de trabajo de los supervisores, gerentes y subcontratistas.

 

Los trabajadores migrantes y el desempleo

Si bien la inmigración en general no tiene efectos negativos sobre el empleo, cabe señalar que en general los empleos de los trabajadores migrantes son precarios y están en los sectores menos estables de la economía. Como consecuencia de ello, los trabajadores migrantes tienen niveles de desempleo más elevados que los trabajadores nacionales (confirmando así que no están robándoles los puestos de trabajo a los nacionales).

Se discrimina a los trabajadores migrantes en los mercados laborales a pesar de sus calificaciones. Diversos estudios de la OIT han confirmado que, por el mero hecho de que sus apellidos suenan extranjeros, los trabajadores migrantes (e inclusive los ciudadanos nacionales nacidos en el extranjero) tienen menos posibilidades de conseguir una entrevista para un empleo que los trabajadores nacionales.

 

3ª. idea falsa – «La presencia de trabajadores migrantes hace bajar los salarios»

La teoría que sustenta esta idea es que los trabajadores migrantes aceptan salarios inferiores, debido a los cual bajan los salarios de todos los trabajadores.

Estudios empíricos llegaron a la conclusión de que la repercusión general de la inmigración en los salarios de los trabajadores nacionales es muy pequeña. Generalmente se estima que un aumento de 1 por ciento en la proporción de trabajadores migrantes que componen la fuerza laboral provoca nada más que un 0,1 por ciento de baja salarial.

Una de las formas de evaluar la repercusión de la migración laboral consiste en observar lo sucedido en un determinado lugar antes y después de que se produjera una repentina afluencia de inmigrantes. En abril de 1980 tuvo lugar un hecho de ese tipo cuando Fidel Castro declaró que los cubanos que deseaban partir podían hacerlo desde el Puerto de Mariel. Durante los siguientes seis meses, alrededor de 125.000 personas, en su mayoría trabajadores poco calificados y sus familiares, se fueron a Florida, Estados Unidos. Esta «corriente de Mariel» provocó un aumento de 7 por ciento en la fuerza laboral de Miami, a pesar de lo cual habría afectado muy poco o nada los salarios de la población local.

 

Conclusión

La búsqueda de trabajo decente, pero también las restricciones y obstáculos con los que se topan los trabajadores para emigrar a través de canales legales, hace que muchos de ellos recurran a métodos irregulares para pasar de un país a otro.

La globalización origina rápidos cambios y la fuerza laboral mundial responde a ellos. Por lo tanto, se están produciendo algunos cambios drásticos en las corrientes migratorias.

Sin embargo, como porcentaje de la fuerza laboral mundial, la cantidad de trabajadores migrantes se ha mantenido estable.

Los prejuicios y las falsas ideas a menudo opacan el verdadero alcance y la repercusión de la migración laboral y no toman en cuenta la contribución que los migrantes hacen a la economía mundial.