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Sección 4. Los trabajadores migrantes y la economía mundial

Un vistazo a la Sección 4

En esta sección se examina la contribución que hacen los trabajadores migrantes a la economía mundial.

Sin los trabajadores migrantes muchos de los servicios no se podrían brindar ni podrían funcionar muchas industrias. En los países desarrollados, dado el declive de sus poblaciones, los trabajadores migrantes están colmando una brecha demográfica.

Los trabajadores migrantes envían considerables sumas de dinero a sus países de procedencia y esas remesas, cuyo monto total es superior a la ayuda oficial al desarrollo, también constituye un vital ingreso de divisas para sus países.

La contribución de los trabajadores migrantes también puede tener una faceta negativa. En particular, cuando la exportación de trabajadores calificados origina escasez de personal en sectores públicos clave (por ejemplo, salud y educación) de los países de procedencia de los trabajadores.

 

Los beneficios que proporciona la mano de obra migrante

 

Los trabajadores migrantes efectúan una considerable contribución económica y social a las economías de los países de destino y a sus países de procedencia. Los trabajadores migrantes gastan la mayor parte de sus ingresos en los países de destino, son consumidores, y cuando se les permite trabajar legalmente pagan impuestos y hacen aportes a la seguridad social.

Los migrantes envían a sus hogares, como promedio, el 13 por ciento de sus ingresos pero gastan el restante 87 por ciento en la economía de los países de destino. La migración crea puestos de trabajo. Los trabajadores migrantes son también consumidores.

Muchos países serían mucho más pobres si no tuvieran migrantes. Muchos trabajos no podrían hacerse de no haber trabajadores migrantes. Los trabajadores migrantes hacen funcionar el transporte público, proporcionan la tan necesaria atención de salud y, sin su labor, muchos establecimientos agrícolas, plantaciones, minas y fábricas no podrían producir los artículos que venden. En 1991, el gobierno de los Estados Unidos estimó que el 73 por ciento de todos los trabajadores que intervenían en la producción agrícola del país habían nacido en el extranjero. En el estado de Nueva York, el 22,4 por ciento de la producción económica del estado –US$229.000 millones- es obra de los trabajadores migrantes.

 

Poblaciones que disminuyen: Colmando la brecha

 

Muchos de los países más desarrollados se enfrentan en este momento al problema de que sus poblaciones disminuyen.

La población de la Unión Europea registrará una disminución de 20 millones de personas desde ahora hasta el año 2050, hecho que, según estimaciones de la OIT, podría originar hasta un 20 por ciento de disminución del nivel de vida promedio de ese continente. Con las tendencias actuales, entre 2000 y 2050, por ejemplo, la población de Italia disminuiría un 28 por ciento y la de España, 24 por ciento. En Estonia y Letonia - dos nuevos miembros de la UE- se registrará una disminución de la población de 34 y 31 por ciento respectivamente. Desde ahora hasta el 2050 se registrará en la población de Japón una disminución de 27 millones de personas (pasando de 127 millones a 100 millones, pero inclusive podría bajar a 64 millones para el 2100).

Estos marcados descensos demográficos tienen graves implicaciones. ¿Cómo se hará para mantener los servicios básicos? Por cierto, muchos comentaristas han sugerido que los trabajadores migrantes constituyen una parte de la respuesta necesaria para mantener las economías y el nivel de vida de esos países.

A fin de mantener constante sus niveles demográficos, en los cuatro grandes países de la UE –Francia, Alemania, Italia y Reino Unido- tendrá que triplicarse el nivel de inmigración, pasando de 237.000 a 700.000 personas por año.

 

La Federación Rusa

La Federación Rusa es el tercero de los países de destino de inmigrantes, después de los Estados Unidos y Alemania. Se estima que en la Federación Rusa hay actualmente trabajando entre 3 y 4 millones de extranjeros, principalmente procedentes de la Comunidad de Estados Independientes (CEI).

Son necesarios porque, debido a que los índices de natalidad bajaron muchísimo y la mortalidad aumentó, la Federación Rusa tiene el ritmo de disminución de la población más veloz del mundo, con un 0,5 por ciento anual.

En 2004 se otorgaron en la Federación Rusa 750.000 permisos de trabajo para extranjeros. El servicio federal de migración estima que en la Federación Rusa viven entre 10 y 14 millones de personas sin estar registradas.

Se piensa que más de la mitad de los trabajadores migrantes que están en la Federación Rusa –procedentes sobre todo de Asia central, incluyendo el Cáucaso, Kirguistán, Moldova, Tayikistán y Ucrania- no están registrados. Viven y trabajan en condiciones muchas veces atroces y las autoridades encargadas de hacer aplicar las leyes no les brindan protección alguna aunque pagan impuestos. Los complicados trámites necesarios para conseguir permisos de trabajo y de residencia dejan a los migrantes a merced de funcionarios corruptos. Algunos empleadores también sacan provecho de esa situación contratando trabajadores al tiempo que eluden hacer aportes a la seguridad social y toda responsabilidad en materia de seguridad en el empleo.

El gobierno estaba contemplando la posibilidad de efectuar cambios radicales, inclusive una posible amnistía para legalizar la situación de los trabajadores migrantes.

(The Economist, 18 de febrero de 2005).

 

La crisis del sistema de jubilaciones de los países ricos

Durante las próximas décadas, en muchos países ricos se duplicará la cantidad de jubilados.

Según proyecciones de la ONU, en 2050 la proporción de personas mayores de 65 años sobre el total de la población de 15 países de la Unión Europea (UE) será de 30,3 por ciento, mientras que en 2000 era de 16,4 por ciento. En Japón, la proporción pasará de 17 a 32 por ciento. En este momento, a cada persona de edad de Europa la mantienen entre 4 y 5 trabajadores, pero para 2050 esa cantidad se habrá reducido a 2.

Quienes toman las decisiones políticas están tratando de solucionar este problema. ¿Quién pagará las jubilaciones y quién mantendrá a los trabajadores jubilados? ¿Con quién se colmará la brecha? Muchos sugieren que se debería colmar la brecha con trabajadores migrantes.

 

La ampliación de la Unión Europea y la política sobre migración económica

En mayo de 2004 se adhirieron a la Unión Europea (UE) 10 «nuevos» países. La UE se basa en el principio de libre circulación de mano de obra entre todos los Estados miembros. Pero muchos dirigentes políticos reaccionaron por temor de que una oleada de trabajadores procedentes de los nuevos Estados miembros inundara los mercados laborales de los quince Estados miembros más antiguos. Muchos de esos 15 Estados miembros de la UE inicial, entre ellos Francia, Alemania e Italia, reclamaron estrictas limitaciones para la migración económica procedente de los 10 «nuevos» países miembros.

La libre circulación de personas es una de las libertades fundamentales que garantiza la legislación de la Comunidad Europea (artículo 39 del Convenios de Adhesión a la CE) y es también un elemento esencial de la ciudadanía europea. Las leyes de la comunidad sobre la libre circulación de trabajadores también se aplican a los Estados miembros de la Zona Económica Europea (es decir, a Islandia, Liechtenstein y Noruega). Los derechos correspondientes se complementan con un sistema que coordina los regímenes de seguridad social y con un sistema que garantiza el reconocimiento mutuo de los diplomas.

En el Convenio relativo a la adhesión de los nuevos países se autoriza tomar «medidas de transición». Este programa, al que en los círculos de la UE normalmente se denomina «acuerdos de 2+3+2 años», obliga a los Estados miembros a declarar en mayo de 2006 y una vez más en mayo de 2009 si abrirán sus mercados laborales a los trabajadores de la UE-8 (la República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Eslovaquia y Eslovenia) o si mantendrán las restricciones existentes. Dichas restricciones terminarán definitivamente el 20 de abril de 2011. Existe un programa similar de 2+3+2 años para los trabajadores de Bulgaria y Rumania, países que se incorporaron a la UE el 1 de enero de 2007.

Las políticas relativas a la libre circulación de trabajadores de los UE-8 dentro de los Estados de la UE- 15 se pueden clasificar en cuatro categorías.

 

• Las que mantienen las restricciones hasta por lo menos 2009: Austria y Alemania.

• Las que eliminan gradualmente las restricciones hasta 2009: Bélgica, Dinamarca, Francia, Luxemburgo y los Países Bajos.

• Las que mantienen los mercados de trabajo abiertos / eliminan restricciones: Finlandia, Grecia, Irlanda, Italia, Portugal, España, Suecia y el Reino Unido.

 

Con respecto a la ampliación del 1 de enero de 2007, por la cual Bulgaria y Rumania se incorporaron a la Unión, muchos antiguos Estados miembros de la misma se muestran más reticentes a proceder a abrir sus mercados de trabajo. Todos los países de la UE-15,con excepción de Finlandia y Suecia, decidieron restringir el acceso de los búlgaros y rumanos a sus mercados de trabajo. Italia contempla la posibilidad de permitir el ingreso de los búlgaros y rumanos una vez que se haya llegado a un acuerdo europeo sobre la lucha contra la delincuencia organizada y Francia anunció que incluirá a los trabajadores de ambos países en su programa de levantamiento de las barreras por sectores. Todos los países de la UE-10 decidieron abrir sus mercados laborales, con la excepción de Malta, que restringe el acceso, y Hungría, que impone algunas condiciones.

En el Reino Unido, según estimaciones gubernamentales, los nuevos trabajadores hicieron un aporte aproximado de US$350 millones a la economía británica. Los temores de que los trabajadores migrantes podrían vaciar una economía parecen carecer de fundamento. El gobierno señala que más del 95 por ciento de los trabajadores migrantes de los nuevos Estados miembros están trabajando a tiempo completo y que son «poquísimos» los que perciben prestaciones sociales.

«La opinión general es que esta inmigración ha sido benéfica», dice el Dr. Martin Ruhs, del Centro de Migración, Política y Sociedad de la Universidad de Oxford, quien ha estudiado la repercusión de la corriente inmigratoria de trabajadores en Irlanda.

«Sigue respondiendo a una necesidad por cuanto hay escasez de mano de obra y no se han observado efectos adversos, como un aumento de los niveles de desempleo.»

 

 

Las remesas

Las remesas –esas sumas de dinero que los trabajadores migrantes envían a sus casas- desempe- ñan un importantísimo papel en la economía de muchos países «de procedencia». En octubre de 2007, un estudio de las Naciones Unidas estimaba que en 2006 los migrantes que trabajaban en países industrializados habían enviado a sus países más de US$300.000 millones, cifra que supera ampliamente los US$104.000 millones de la ayuda extranjera para los países en desarrollo. Esta estimación puede considerarse moderada puesto que si se incluyeran las sumas enviadas por canales informales, la cifra podría ser mayor.

 

 

• En 2007, Marruecos recibió remesas que enviaron al país sus emigrantes por un valor de US$5.700 millones, lo que equivale al 10 por ciento de su PIB.

• En 2007, las remesas enviadas a Filipinas representaron el 13 por ciento de su PIB.

• En 2007, Bangladesh recibió remesas de sus trabajadores migrantes por un valor de US$6.400 millones, lo que equivale a alrededor del 9 por ciento de su PIB.

• En 2007, las remesas recibidas en Nepal contribuyeron más como fuente de divisas que el turismo, la ayuda exterior, las exportaciones manufactureras y todas las demás fuentes juntas, alrededor del 18 por ciento del PIB.

• Las remesas que enviaron en 2007 a sus países los trabajadores migrantes de Tayikistán, que trabajan principalmente en la Federación Rusa, fueron de un monto equivalente al 36 por ciento del PIB de ese país.

 

Algunos gobiernos y organizaciones que fomentan el desarrollo están discutiendo cómo se podrían convertir las remesas en una forma adicional de finanzas para el desarrollo. Por supuesto, esos fondos son privados y han sido duramente ganados por los trabajadores migrantes y a ellos les corresponde decidir el destino que les darán.

El costo de transferir el dinero a sus países de procedencia puede ser muy elevado, especialmente cuando se trata de montos pequeños. Los gobiernos deberían facilitar y abaratar las transferencias de dinero que hacen los migrantes para sus familias y amigos desde el extranjero.

La UNI (Union Network International), una de las Federaciones Sindicales Internacionales, ha planteado esta cuestión a los sindicatos del sector de correos, ya que las oficinas de correos deberían poder brindar a los trabajadores migrantes una manera barata y fácil para que éstos transfieran el dinero.

 

Transferencia de inversiones y de calificaciones

Cuando los trabajadores migrantes regresan a sus países de procedencia pueden invertir sus ahorros en servicios y empresas útiles. Pueden utilizar las calificaciones y los conocimientos adquiridos. Es muy difícil conseguir estadísticas concretas pero en una serie de países como China, República de Corea y Taiwán (China) «una economía próspera y políticas liberalizadas han transformado ‘la fuga de cerebros en una ganancia de cerebros’».

 

¿Un impulso para la economía de los países ricos?

¿Contribuyen los trabajadores migrantes a la economía de los países que los reciben? Muchas veces se hace caso omiso de la contribución de los trabajadores migrantes a las economías de los países de destino, o inclusive se niega este hecho. Pero efectivamente contribuyen, inclusive los migrantes que están en situación irregular.

Puesto que se sabe que los trabajadores migrantes envían como promedio el 13 por ciento de lo que ganan a sus países de origen, es fácil deducir que gastan el restante 87 por ciento en el país de destino. Tomando en cuenta la cantidad total de dinero transferido, la contribución de los trabajadores migrantes a los países de destino supera en todo el mundo los US$ $1,6 billones. La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OCSE), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la OIT afirman en una reciente publicación lo siguiente: «Numerosos estudios muestran que los migrantes cubren vacantes vitales que los nativos no desean ocupar y que su presencia, actividad e iniciativa crea otros empleos».

 

La «fuga de cerebros»

Mientras que los países receptores de trabajadores migrantes se benefician con su presencia, su ausencia de sus países de procedencia puede ocasionar problemas. La migración tiene la desventaja de poder originar escasez de mano de obra calificada. Los países de procedencia se ven perjudicados pero los trabajadores que emigran perciben una remuneración mayor y tienen mejores condiciones de trabajo.

Durante los años setenta y ochenta, alrededor de 100.000 trabajadores se fueron anualmente de Pakistán; 45 por ciento de ellos eran trabajadores calificados, lo que originó grave escasez de personal calificado.

Desde que Polonia se incorporó a la Unión Europea (2004), 800.000 trabajadores se fueron de ese país a trabajar a otros Estados miembros. Eso hizo surgir en Polonia una escasez de personal calificado tan grave que este país podría no estar en condiciones de utilizar los fondos de la Unión Europea para modernizar su infraestructura. Por otra parte, ahora Polonia recibe migrantes de Belarús y Ucrania, colmando con ellos las brechas

 

La «calesita» del personal de salud

En Estados Unidos y el Reino Unido se está contratando a enfermeras altamente calificadas y médicos de países de habla inglesa (generalmente ex colonias). Tiene lugar una especie de «calesita» de médicos que se trasladan a un país para reemplazar a los médicos que, a su vez, también se fueron a ocupar puestos mejor remunerados en otro país. Por ejemplo, el 60 por ciento de los médicos recibidos en Ghana se han ido del país. Cada profesional del sector de salud que emigra representa para Ghana una pérdida de US$184.000. Ghana tiene que utilizar médicos de Cuba, a quienes a menudo es necesario proporcionarles intérpretes. De los 47 países del África subsahariana, no alcanzan el nivel mínimo de 20 médicos cada 10.000 personas que estipula la norma de la OMS.

En muchos países, los programas de ajuste estructural que impusieron el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional dejaron vacías las arcas de los servicios de salud. Por lo tanto, los trabajadores calificados de esos países que trabajan en ese sector tienen sobrados motivos para irse al extranjero, donde no solamente tendrán una remuneración mejor sino que también podrán utilizar y mejorar sus calificaciones en establecimientos médicos bien equipados.

Según la Internacional de Servicios Públicos, una Federación Sindical Internacional:

 

La escasez de personal calificado de servicios de salud pone de relieve uno de los mayores obstáculos al logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en lo concerniente a la salud y al bienestar de la población de la Tierra. La emigración de personal de salud de África está poniendo en serio peligro la ejecución de los programas contra la malaria, la tuberculosis y el VIH/SIDA en la región. Se necesitan cerca de 620.000 enfermeras adicionales para atajar la epidemia del VIH/SIDA en el África Subsahariana. Pero al mismo tiempo, un total aproximado de 23.000 profesionales de la salud han emigrado anualmente de la región a países industrializados.

Más aún: el movimiento de personal calificado de países más pobres a los más ricos crea una «paradójica evolución regresiva». Calculado partiendo de estadísticas de la emigración surafricana, el coste de la emigración de enfermeras y médicos equivale a una pérdida de inversiones de cerca de US$1.000 millones, es decir, del 17% del gasto del país en salud pública del año 2000.

 

La escasez de trabajadores del sector de salud es un serio impedimento para que los países puedan responder a la crisis del SIDA, que está muy difundido en todo el África subsahariana.

 

«La migración está afectando seriamente la sostenibilidad de los sistemas de salud de muchos países en desarrollo.»

Según el Lancet –un reputado boletín médico del Reino Unido-, los sistemas de salud de muchos países en desarrollo se vieron seriamente perjudicados por la emigración de sus médicos y enfermeras a países desarrollados. El Reino Unido ha desempeñado un papel especialmente prominente en ese proceso, puesto que el 31 por ciento de sus médicos hizo sus estudios fuera del Reino Unido. La necesidad crónica del Reino Unido de contratar en el extranjero médicos, enfermeras y otros profesionales del sector de salud también está aumentando en comparación con otros países europeos de talla similar. En Francia y Alemania, la proporción de médicos que hicieron sus estudios en el extranjero es de nada más que alrededor de 5 por ciento.

El Lancet comenta: «Todos los países ricos pueden y deberían aspirar a formar el personal del sector de salud que necesitan. Recurrir y depender en el sector público de extranjeros altamente calificados procedentes de países más pobres es equivalente a un robo.»

 

El resultado del balance

El balance de las migraciones laborales es fundamentalmente positivo, sobre todo para los países receptores o de destino de la mano de obra. En efecto, el debate sobre las migraciones a menudo solamente se expresa en términos de ganancias para las empresas y las economías nacionales. No obstante, los sindicatos consideran que NO se debe tratar a los trabajadores migrantes como si se tratara de un mercado, un capital, bienes o servicios, sujetos a la dinámica de oferta y demanda. Se debe reglamentar la migración laboral a fin de que la misma beneficie tanto a los trabajadores migrantes como a los nacionales y se ha de prestar atención a problemáticas como las posibles fugas de cerebros.