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Sección 6. ¿Y a continuación? El papel de los sindicatos

Un vistazo a la Sección 6

Esta sección se refiere a la manera en que los sindicatos pueden trabajar en pro de los derechos de los trabajadores migrantes. Los sindicatos ya están haciendo mucho al respecto y partiendo de esa experiencia está surgiendo un claro programa sindical.

No importa si su sindicato está en un país de procedencia o de destino de migrantes ¡mucho es lo que puede hacerse! Se discuten cuatro pilares para la estrategia sindical:

 

• Promover una política de migración basada en los derechos

• Forjar alianzas con sindicatos de otros países

• Formar e informar a los afiliados, especialmente a los delegados y funcionarios sindicales

• Salir al encuentro de los trabajadores migrantes

• Ésta es una se las secciones más largas del manual y es correcto que así sea porque ¡este manual está destinado a los sindicatos!

 

 

 

Al igual que sucede con las demás cuestiones a las que hacen frente los sindicatos, hay algunos principios básicos.

 

• Al perjudicar a un trabajador se perjudica a todos los demás.

• Unidos llevamos la cabeza en alto, divididos nos derrumbamos.

• ¡Formar! ¡Movilizar! ¡Sindicalizar!

 

Estas divisas y otras similares aparecen en innumerables pancartas, boletines y carteles sindicales en todo el mundo.

No hay más que aplicar estos principios sindicales básicos. Muchos sindicatos han comenzado a hacerlo y gracias a ello consiguieron nuevos afiliados.

Las herramientas y las políticas ya existen. Se han documentado ejemplos de buenas prácticas.

El nuevo Marco multilateral de la OIT sobre las migraciones laborales es la más reciente de las herramientas que pueden utilizarse.

Se deben promover, ratificar y aplicar los convenios de la OIT.

Ahora les corresponde a los sindicalistas poner en práctica los principios y lecciones que se exponen en este manual.

 

 

«Movilización política, carta social sindical para trabajadores y trabajadoras migrantes, organización de campañas contra el racismo y cursos específicos de formación, firma de convenios colectivos, estrategias de contratación y promoción en concertación con los empleadores, sindicalización de trabajadores y trabajadoras migrantes, respaldos y servicios específicos… los sindicatos libran la batalla en los lugares de trabajo y en la sociedad entera para combatir el racismo, la xenofobia y los múltiples prejuicios discriminatorios que sufren los trabajadores y trabajadoras migrantes.»

Natacha David, «Los migrantes significan para el sindicalismo un regreso a sus fuentes», Educación obrera 2002/4, número 129, pág 79-83.

 

Introducción

El accionar sindical con respecto a los trabajadores migrantes no es algo nuevo. Ya en el siglo XIX, los trabajadores migrantes europeos que fueron a Estados Unidos llevaron consigo sus tradiciones sindicales y se libraron amargas luchas para formar sindicatos.

Entre los años cincuenta y los ochenta, la mayoría de los sindicatos de los países de Europa que acogían migrantes habían creado departamentos especiales encargados de las cuestiones inherentes a los trabajadores migrantes, tenían publicaciones en los idiomas que hablaban las comunidades de inmigrantes y los afiliaban a sus organizaciones.

Entre los trabajadores migrantes de países como Bélgica, Francia y Alemania había sindicalistas que se habían ido de países como Grecia, Portugal o España debido a sus actividades contra las dictaduras. Esos militantes hicieron que sus compatriotas se incorporaran al movimiento sindical de los países de acogida. Durante años sesenta y comienzos de los setenta -el período de migración laboral en gran escala hacia los países de Europa occidental-. el movimiento sindical desempeñó un papel protagónico en lo concerniente a promover la integración de los trabajadores migrantes en las sociedades de los países de acogida.

Esto se hizo a pesar de que la política gubernamental oficial indicaba que los migrantes eran «trabajadores invitados» temporeros y, por lo tanto, no se preveía que su permanencia fuera para siempre. En los sindicatos, los trabajadores migrantes podían participar en las discusiones y en la elaboración de la política sindical, podían votar para elegir sus representantes y en algunos países inclusive podían ser electos para ocupar cargos de liderazgo.

Los sindicatos dieron a los trabajadores migrantes una voz en la toma de decisiones. En 1974, la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) llevó a cabo en Ginebra una conferencia sindical mundial sobre los trabajadores migrantes. En la misma se puso de relieve la necesidad de que se adoptaran nuevas normas internacionales, concebidas para garantizar que en el país de destino, los trabajadores migrantes y los trabajadores nacionales reciban el mismo trato y se reclamó que se regularizara la situación de los trabajadores extranjeros no autorizados.

 

La crisis económica de los años setenta

Esta tradición de solidaridad se desmoronó con la crisis del petróleo de 1973 y el consecuente desempleo, que se propagó por la mayor parte del mundo industrializado. Con el fin de proteger los puestos y las condiciones de trabajo de los trabajadores que ya estaban en sus países –nacionales y migrantes por igual-, los sindicatos se inclinaron cada vez más hacia políticas que restringían la inmigración. Debido a esas políticas restrictivas comenzó a tener lugar una inmigración irregular y entonces el movimiento sindical se vio confrontado a un dilema: Sindicalizar a los trabajadores en situación irregular equivaldría a renunciar a imponer restricciones sobre la afluencia de mano de obra migrante pero, entre tanto, el desempleo golpeaba duramente a los trabajadores nacionales de todos los sectores.

La mayoría de las centrales sindicales nacionales de los países industrializados optaron por respaldar propuestas para que se aplicaran sanciones a los empleadores que contrataban trabajadores migrantes irregulares. No obstante, algunos sindicatos continuaron defendiendo a los trabajadores migrantes que estaban en situación irregular. El hecho de que muchas organizaciones sindicales respaldaran políticas que restringían la inmigración laboral hizo que los trabajadores migrantes irregulares recientemente llegados no confiaran mucho en el movimiento sindical. Diversos programas de iglesias abocados a los migrantes y algunas asociaciones de migrantes llenaron el vacío así creado, brindando servicios a los trabajadores migrantes y promoviendo sus derechos.

 

Solidaridad

En los últimos años, las organizaciones sindicales de cada vez más países han hecho profundos cambios políticos en su enfoque de las cuestiones relativas a las migraciones. La mayor parte de los sindicatos ahora se solidarizan con los trabajadores migrantes sea cual fuere su condición jurí- dica y apoyan los programas destinados a regularizar su situación.

Esta actitud ha sido parte de campañas de sindicalización que se llevaron a cabo entre los trabajadores migrantes de todos los continentes. Confederaciones nacionales del trabajo como las de Argentina, Bélgica, Canadá, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, República de Corea, Mauricio, México, Países Bajos, Portugal, España, Suecia, Sudáfrica, Reino Unido y Estados Unidos cuentan con personal nacional a tiempo completo encargado de sindicalizar trabajadores migrantes y combatir la discriminación de los mismos. Todas esas confederaciones abogan por una mejor protección de los derechos de los trabajadores migrantes y por condiciones de trabajo decentes para ellos.

En Irlanda e Italia, sus confederaciones sindicales nacionales centralizan nuevas campañas nacionales en pro de la ratificación de los convenios de la OIT y de la Convención de las Naciones Unidas sobre los trabajadores migratorios.

En 2001, en los Estados Unidos, el Comité Ejecutivo de la AFL-CIO46 adoptó una nueva posición política con respecto a la inmigración e inclusive reclamó que se regularice la situación de los trabajadores migrantes y que se dejen sin efecto las «sanciones contra los empleadores» que contratan trabajadores extranjeros no autorizados (porque se observó que las sanciones habían originado una gran discriminación en la contratación).

 

Sindicalización

La AFL-CIO ha instado a sus organizaciones afiliadas a llevar a cabo campañas nacionales de sindicalización entre los trabajadores migrantes, incluyendo a los que están en situación irregular. Durante los últimos 50 años, la cuestión de los migrantes fue uno de los puntos contenciosos en la sindicalización de los trabajadores agrícolas, especialmente en los Estados Unidos. Cuando se formó Trabajadores Agrícolas Unidos (United Farm-Workers - UFW), a mediados de los setenta, hubo un gran debate sobre si se debía o no sindicalizar a los trabajadores agrícolas mexicanos irregulares. Por otra parte, Trabajadores Agrícolas de Arizona (Arizona Farm Workers) y Trabajadores Agrícolas del Medio Oeste (Mid-West Farm Workers) se crearon comportando programas explícitos para incluir en sus filas a los trabajadores indocumentados.

Los sindicatos de Bélgica también anunciaron que brindarían protección a los trabajadores indocumentados y la posibilidad de afiliarse. En todo el mundo están teniendo lugar estos cambios. En recientes consultas tripartitas llevadas a cabo en Asia y África sobre la migración laboral, los delegados de las federaciones sindicales nacionales llegaron a un consenso con respecto a conclusiones y recomendaciones donde se pone el acento en la necesidad de adoptar leyes y políticas nacionales que garanticen la protección de los trabajadores migrantes.

En África, las ejecutivas de las federaciones sindicales nacionales de unos 40 países adoptaron en 2004 un plan de acción bajo los auspicios de la Organización Regional Africana de la CIOSL, donde se pedía a los sindicatos africanos que ejercieran presión sobre sus respectivos gobiernos a fin de que éstos adopten leyes que protejan a los trabajadores migrantes, que negocien con los empleadores para mejorar las condiciones de trabajo y que sindicalicen a las personas no sindicalizadas, incluyendo en particular a los trabajadores migrantes en situación irregular.

Las Federaciones Sindicales Internacionales (FSI) –que son organizaciones sectoriales- ahora están prestando atención específica a las cuestiones inherentes a los trabajadores migrantes, en particular a las de quienes están en situación irregular, que son víctimas de abusos y tienen poca protección. En los años noventa, la Internacional de Servicios Públicos (ISP) hizo consultas entre especialistas y preparó un manual sobre la problemática de los trabajadores migrantes. Con un novedoso enfoque, la central sindical nacional de la República de Corea (Korean Congress of Trade Unions - KCTU) es copatrocinadora del Comité Coreano Conjunto para los Trabajadores Migrantes, junto con la iglesia y otras organizaciones. Con el fin de prestar mayor asistencia a los migrantes, apoyarlos y combatir la discriminación que sufren trabajadores migrantes de distintas nacionales en la República de Corea, muchos de los cuales están en situación irregular, la KCTU organizó entre sus sindicatos constituyentes una división del trabajo donde cada uno presta asistencia en la traducción de material y suministra servicios a un grupo lingüístico / nacional específico de migrantes.

 

Participando: Los sindicatos y los trabajadores migrantes

 

Aunque es probable que cada central nacional elabore sus propios planes –en función de las cuestiones sectoriales y nacionales existentes-, en esta sección se sugieren estrategias y modelos sindicales de mejores prácticas como manera de avanzar en la tarea.

 

Accionar de las organizaciones sindicales mundiales: La CSI

 

Dado que la migración laboral es una cuestión internacional y se han de encontrar soluciones para la misma en el plano internacional, es correcto que las organizaciones internacionales hayan tomado medidas en este ámbito.

Hay dos tipos de organizaciones sindicales internacionales. Las que agrupan a las centrales nacionales y las que agrupan a los sindicatos de los distintos sectores laborales. La Confederación Sindical Internacional (CSI) fue creada en 2006, al fusionarse las antiguas afiliadas de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) y de la Confederación Mundial del Trabajo (CMT) junto con organizaciones sindicales que hasta entonces no tenían una afiliación internacional. Sus miembros son centrales nacionales. La CSI representa a 168 millones de trabajadores a través de sus 306 organizaciones afiliadas dentro de 154 países y territorios. El 40 por ciento de esos miembros son mujeres.

El plan de acción de la CSI sobre los trabajadores migrantes se basa en los siguientes elementos:

 

• Establecer un marco político internacional que pueda garantizar el respeto de los derechos fundamentales de los trabajadores y brindarles oportunidades de conseguir trabajo decente.

• Promover la solidaridad entre los trabajadores migrantes

• Proteger los derechos de los trabajadores migrantes sin tomar en cuenta su condición jurídica en el país de destino

• Prestar especial atención a la vulnerabilidad de las mujeres migrantes

• Luchar por la ratificación y aplicación de las normas internacionales del trabajo, los convenios clave de la OIT, especialmente los relativos a los trabajadores migrantes, y por la revisión de las leyes laborales nacionales a fin de que se conformen a dichas normas.

 

Los sindicatos europeos se solidarizan

En marzo de 2005, la Confederación Europea de Sindicatos (CES) adoptó una posición proactiva (véase recuadro).

 

 

La región de Asia y el Pacífico y la región árabe

En febrero de 2007, la Organización Regional de la CIOSL para Asia y el Pacífico (ahora CSI-Asia Pacífico) llevó a cabo en Amman (Jordania) un debate sin precedentes de tres días de duración, en el que participaron representantes sindicales de países de destino de migrantes de la región árabe y de la región del Golfo, como así también sindicalistas de países de procedencia de migrantes de la región asiática. La reunión demostró claramente que en este momento la protección de los trabajadores migrantes ocupa un puesto firme en los órdenes del día de los sindicatos. Algunos de los problemas que se plantearon fueron: la restricción del derecho de los migrantes de formar sindicatos y de afiliarse a los mismos (los participantes estaban claramente decididos a salir al encuentro de los migrantes, inclusive de los indocumentados y proceder a sindicalizarlos con carácter prioritario); la necesidad de mejorar la protección social (incluyendo la atención médica y la seguridad social para los migrantes); la frecuente retención de los pasaportes y otros documentos de identidad); y el déficit de trabajo decente. También se puso de manifiesto gran preocupación por las actividades de las agencias privadas de empleo y contratación y se subrayó en reiteradas oportunidades que es necesario establecer un control sobre dichas actividades. Se prestó especial atención a las trabajadoras migrantes, más concretamente a los millones de trabajadoras domésticas, la mayoría de las cuales ni siquiera entran dentro del ámbito de cobertura de las legislaciones laborales nacionales. Se coincidió en que las migraciones laborales no constituyen un problema de un país individual sino que se debe hacer frente a esta problemática con un esfuerzo mundial concertado. Se hizo hincapié en el papel de los acuerdos bilaterales, de los mecanismos regionales y de las instituciones mundiales. Se destacó especialmente la necesidad de que la OIT promueva la coherencia dentro de la comunidad internacional y fomente mucho más enérgicamente la adopción de un enfoque de las migraciones laborales basado en los derechos. Los sindicatos se comprometieron a fomentar la ratificación de los convenios de la OIT y la Convención de la ONU sobre los trabajadores migrantes y le pidieron a la OIT y a sus constituyentes en el plano nacional que integren las cuestiones relativas a los trabajadores migrantes en los Programas por País de Trabajo Decente y que promuevan el diálogo social sobre cuestiones relativas a la migración laboral.

 

International Confederation of Arab Trade Unions (ICATU)

La central sindical ICATU, con sede en Damasco, también ha acrecentado las actividades que desarrolla dentro de la región árabe en defensa de los derechos de los trabajadores, poniendo especial énfasis en la libertad sindical y en la protección de los trabajadores migrantes. En diciembre de 2007 se llevó a cabo una reunión en Damasco con el tema «el papel de los sindicatos en la protección de los derechos de los trabajadores migrantes». A la misma asistieron organizaciones afiliadas de la ICATU de 10 países árabes. Esta organización se comprometió a seguir promoviendo los convenios de la OIT sobre los trabajadores migrantes y a establecer contactos más estrechos con organizaciones sindicales de países de procedencia de trabajadores migrantes con el fin de fomentar una cooperación con esas organizaciones. Como seguimiento, la Oficina de Actividades para los Trabajadores de la OIT ha planeado llevar a cabo en diciembre de 2008 en Amman (Jordania) una reunión con sindicatos de los países árabes y sus pares de Asia con el fin de discutir acciones conjuntas en el ámbito de los derechos de los trabajadores migrantes.

 

Accionar de las Federaciones Sindicales Internacionales (FSI)

 

Hay diez Federaciones Sindicales Internacionales (FSI) que agrupan a los sindicatos de los distintos oficios o industrias en el plano internacional. A menudo, los sindicatos cuyos miembros pertenecen a distintas industrias están afiliados a más de una FSI.

Las FSI, en su calidad de organismos cúspide, pueden trabajar en el nivel de la toma de decisiones de la comunidad mundial pero también representan a sus afiliados. Pueden contribuir a fomentar las relaciones internacionales entre sindicatos. A medida que se va acelerando el proceso de globalización, también van aumentado las muestras de solidaridad de los sindicatos hacia los trabajadores migrantes.

 

La construcción y la madera

La Internacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera (ICM), una Federación Sindical Internacional), ha elaborado una estrategia proactiva para respaldar a los trabajadores migrantes de su sector. En una declaración emitida el 18 de diciembre de 2005 para el Día Internacional de los Migrantes, la ICM señalaba:

 

La ICM considera que la creciente explotación de que se hace objeto a los trabajadores de sus sectores con la migración y el trabajo transfronterizo constituye un desafío al que debe darse respuesta. Los trabajadores migrantes, muy numerosos en el sector de la construcción, a menudo son objeto de explotación y tienen que hacer frente a condiciones de trabajo duras y riesgosas, además de que en general se violan sus derechos humanos y sindicales. Cuando no están afiliados a sindicatos, a los trabajadores migrantes se les pagan bajos salarios y no están comprendidos dentro del marco de la legislación social ni laboral. Muchas veces son reclutados por redes que hacen tráfico de personas. La sindicalización de los trabajadores migrantes sigue constituyendo la mejor arma contra los empleadores sin escrúpulos que lo único que buscan es conseguir mano de obra barata. (El énfasis de la última parte fue puesto por la ICM misma.)

 

Se alienta en especial a las afiliadas de la ICM a:

 

• Acrecentar la toma de conciencia sindical sobre esta cuestión y continuar luchando contra el racismo y la xenofobia

• Recopilar la información y los datos pertinentes sobre migración en los distintos sectores de la ICM e intercambiar información entre países de procedencia y países de destino de mano de obra migrante

• Instar a sus gobiernos a que adopten leyes y medidas de protección adecuadas

• Hacer acuerdos entre los sindicatos de los países de procedencia y de los países de destino de la mano de obra migrante

• Sindicalizar a los migrantes y a los trabajadores transfronterizos y garantizar igual remuneración por trabajo de igual valor para los empleados, sea cual fuere su procedencia o nacionalidad

 

El artículo 7 de la constitución de la ICM promueve el derecho a respaldo y membresía «portátil». Reza así: 

 

En caso de que miembros de una de las organizaciones afiliadas hayan sido asignados a ocupar un puesto en otro país, estos miembros podrán obtener, sobre la base de su afiliación a la organización, orientación e información gratuita de la o las organizaciones afiliadas del país de empleo. En caso de que un miembro de una de las organizaciones afiliadas emigre a otro país, la organización afiliada de este país tomará las medidas necesarias para que pueda garantizarse una filiación ininterrumpida.

 

La ICM recomienda cooperación, acuerdos e intercambio de información bilaterales entre las afiliadas. Todas sus afiliadas de Austria, Bélgica, República Checa, Alemania, Países Bajos y los países nórdicos, Polonia, la República de Eslovaquia y Suiza han tomado una serie de medidas, como por ejemplo, acuerdos de cooperación con respecto a la negociación colectiva, reconocimiento mutuo de la membresía de los trabajadores transfronterizos o asistencia jurídica para sus miembros.

 

Los cuatro pilares de la estrategia sindical


Los sindicatos tienen la posibilidad de establecer cuatro pilares de acción:

 

• Promover una política de migración basada en los derechos

• Forjar alianzas con sindicatos de otros países

• Formar e informar a los afiliados, especialmente a los delegados y funcionarios sindicales

• Salir al encuentro de los trabajadores migrantes (con el fin de hacer esto, los sindicatos pueden tener que revisar sus estatutos)

 

A continuación examinaremos estos pilares con mayor detenimiento.

 

Pilar 1: Promover una política de migración basada en los derechos

Como hemos visto anteriormente, en muchos países el marco jurídico y político de las migraciones laborales no ha mantenido el mismo y acelerado ritmo con el que evolucionó la situación. Las migraciones laborales no están reglamentadas de manera adecuada, ni en los países de procedencia ni en los países de destino de la mano de obra.

 

Un enfoque «basado en los derechos»

Existen todos los elementos necesarios para que haya un marco político moderno y justo. El Marco multilateral de la OIT para las migraciones laborales se basa en las buenas prácticas y en las normas internacionales.

Si bien se considera que esas normas son «principios y directrices no vinculantes para un enfoque de las migraciones laborales basado en los derechos», éstas fueron elaboradas por una comisión de expertos, inspirados en gobiernos, empleadores y sindicatos y su publicación fue aprobada por el Consejo de Administración de la OIT. Por lo tanto, proporcionan una estructura autorizada para una política sobre las migraciones laborales. Además, cuando los convenios han sido ratificados constituyen una obligación que los Estados deben respetar y acatar.

Para que haya un compromiso equitativo con todos los trabajadores migrantes es necesario un enfoque basado en los derechos, conforme a las normas internacionales del trabajo y los principios de la OIT existentes, donde se reconozcan las necesidades del mercado laboral y, al mismo tiempo, el derecho soberano de todas las naciones de estipular sus propias políticas en materia de migración, incluyendo el ingreso de los migrantes a su territorio y las condiciones para su permanencia.

 

Las normas de la OIT determinan una diferencia

No puede dejar de observarse que diariamente jueces, abogados, inspectores del trabajo y sindicalistas se basan en las normas internacionales del trabajo para hacer respetar los derechos de los trabajadores. En el caso de los jueces, no es inhabitual que los tribunales apliquen directamente las disposiciones de un convenio ratificado para resolver un litigio o inclusive que utilicen las normas de la OIT, sean o no jurídicamente vinculantes, como fuente de interpretación e inspiración para la aplicación de su propio derecho nacional. No es superfluo hacer hincapié una vez más en que por ello es importante que el movimiento sindical fomente la ratificación de los convenios en los Estados miembros y contribuya sistemáticamente a los mecanismos de seguimiento creados por la OIT. Estos últimos supervisan la aplicación de las normas internacionales del trabajo por parte de los gobiernos y llaman al orden a quienes las transgreden. En muchos casos, la ratificación de un instrumento y la obligación internacional asumida libremente con ese acto constituyen una defensa contra la posibilidad de que ciertos gobiernos, ante presiones de los partidarios del neoliberalismo, procuren disminuir el nivel de lo estipulado en los códigos laborales.

Tomado de Educación obrera 2006, 2-3, núm. 143-144, La legislación laboral: Su papel, sus tendencias y su potencial

 

Como parte de un compromiso más amplio para promover el trabajo decente, la OIT y sus constituyentes coinciden en la conveniencia de optimizar las ventajas para todos que pueden dimanar de: (i) promover políticas que den prioridad al crecimiento económico y el empleo; (ii) fomentar una migración laboral regular; y (iii) promover una aplicación más amplia de las normas internacionales del trabajo y, en particular, la ratificación y aplicación de los Convenios núm. 97 y 143.

Para alcanzar esta meta es necesario que se adopten políticas nacionales destinadas a brindar igual trato a los trabajadores migrantes que a los nacionales en lo que respecta a las leyes laborales nacionales y acceso a una protección social adecuada, combatir la explotación que está muchas veces asociada a la situación de migrante irregular y promover los derechos humanos fundamentales de todos los migrantes. Está claro que si se establece una cooperación más estrecha entre los Estados miembros y los constituyentes tripartitos, ésta podrá contribuir a mejorar los procesos de la migración laboral y los sistemas de protección.

 

Puntos que los sindicatos pueden defender

Los sindicatos pueden ejercer presión para que:

 

• Se instaure un sistema transparente de admisión de las migraciones laborales laboral concebido para responder a auténticas necesidades y tomando en cuenta las cuestiones inherentes a la mano de obra nacional.

• Se adopte un enfoque basado en las normas para la reglamentación sobre migración, protegiendo los derechos fundamentales de todos los migrantes y combatiendo la explotación y la trata de personas.

• Se ratifiquen los dos convenios internacionales del trabajo que tratan específicamente sobre los trabajadores migrantes (núm. 97 y 143) y la Convención de la ONU.

• Se inste a los gobiernos que han ratificado los convenios a aplicarlos plenamente

• Se instauren procedimientos tripartitos que garanticen que se efectúen consultas con los sindicatos en cuestiones inherentes a la migración laboral y que se tomen en cuenta sus opiniones

• Se establezcan y refuercen los procedimientos nacionales del diálogo social a fin de garantizar que se efectúen consultas sobre todos los aspectos de la migración laboral

• Se garantice que toda política relativa a los trabajadores migrantes se base en las normas internacionales del trabajo y otros instrumentos internacionales, como así también en los acuerdos multilaterales pertinentes

• Se garantice que las políticas sobre migración laboral sean sensibles al género, aborden los problemas y abusos particulares que a menudo sufren las mujeres en el proceso de migración y reconozcan la igualdad de géneros como parte integrante del proceso de elaboración de políticas, planificación y ejecución de los programas en todos los niveles

• Se garantice que los sindicatos desempeñen un papel consultivo clave en todas las cuestiones inherentes a prestar asistencia y respaldo a los trabajadores migrantes.

 

En resumidas cuentas, se está formando un consenso en el sentido de que las políticas internacionales y nacionales pueden hacer que la migración sea un factor positivo de bienestar humano y desarrollo, en lugar de que origine abusos y explotación, movimientos transnacionales de personas no reglamentados y hostilidad xenófoba.

El Marco Multilateral es un instrumento útil para los sindicalistas cuando defienden tal enfoque abarcador.

 

Diálogo social

Dado que la migración laboral es una cuestión inherente al mercado laboral, es razonable que las organizaciones con experiencia en ese ámbito discutan y traten de llegar a un consenso político. Esto implica diálogo social y no, en cambio, permitir que la migración laboral se determine a través de una competencia entre partidos políticos donde cada uno de ellos procure ser el que más hace para «impedir el ingreso de inmigrantes». Los organismos sindicales situados en la cúspide de los planos nacionales e internacional deberían, por ser interlocutores sociales, procurar constantemente influir en la política nacional y mundial sobre los trabajadores migrantes. En la medida de lo posible, los sindicatos deberían estar representados en los organismos especializados, como las comisiones de igualdad y de derechos humanos, que a menudo tienen un papel de asesoras además de poderes para efectuar monitoreos o investigar.

Los sindicatos tienen la autoridad social y la legitimidad política necesarias para desempeñar un papel de liderazgo en los esfuerzos nacionales e internacionales destinados a que la migración laboral se haga dentro de un marco de derechos humanos y trabajo decente. En realidad, reviste importancia crítica que así lo hagan.

En España, el respaldo de los sindicatos y la consulta con las organizaciones de empleadores y de trabajadores condujo a que se adoptaran nuevas reglas (en abril de 2005). Sin el respaldo de los interlocutores sociales, ningún gobierno se arriesgaría a dar tal paso. En efecto, en febrero de 2005, el gobierno anunció un programa de regularización, que se concibió y aplicó llevando a cabo amplias consultas con organizaciones de trabajadores y de empleadores. Dicho programa permite que los trabajadores migrantes (que lleven registrados por lo menos seis meses ante los gobiernos locales, no tengan prontuario y cuenten con las calificaciones necesarias para sus empleos) regularicen su situación. Los trabajadores domésticos también pueden acceder al programa. Los empleadores que desean emplear trabajadores migrantes durante ciertos plazos mínimos –que varí- an de un sector a otro- y que no adeudan impuestos, pueden solicitar la regularización de sus trabajadores. La mayor parte de las solicitudes de regularización fueron aceptadas, habiéndose registrado los porcentajes más elevados en el trabajo doméstico, la construcción, la agricultura y la hotelería. Unos 700.000 migrantes pudieron beneficiarse con el programa y se abrieron 150 oficinas para registrar a los trabajadores.

La supervisión tripartita de los organismos que reglamentan la migración es una manera de institucionalizar el diálogo social. La Dirección de Empleo en el Extranjero de Filipinas (Philippines Overseas Employment Administration - POEA) tiene una junta directiva tripartita compuesta por el Secretario de Trabajo y Empleo, representantes de otros departamentos gubernamentales relacionados con esta cuestión, un representante de trabajadores de la central sindical nacional (Trade Union Congress of the Philippines) y un representante de los empleadores de la asociación de agencias privadas de empleo.

En África, gracias a un proyecto de la OIT se establecieron mecanismos nacionales de diálogo social que se ocupan especialmente de las migraciones laborales en 12 países: Argelia, Burkina Faso, Cabo Verde, Gambia, Kenya, Malí, Mauritania, Marruecos, Senegal, República Unida de Tanzanía y Túnez.

Mediante seminarios nacionales se logró llegar a un consenso sobre prioridades, a fin de que los países defiendan la adopción de normas internacionales, la investigación y mejorar la recopilación y difusión de datos sobre migraciones laborales.

 

Principios universales

Una vez más, a menos que se estipule lo contrario, todos los convenios y recomendaciones de la OIT se aplican a todos los trabajadores, incluyendo a todos los trabajadores migrantes; se aplican ya sean los trabajadores migrantes temporeros o permanentes y estén en situación regular o irregular, aunque ciertas disposiciones pueden no ser aplicables a los trabajadores migrantes indocumentados.

Los principios y derechos fundamentales en el trabajo de la OIT son universales y se aplican a todos los trabajadores en todos los países, los hayan éstos ratificado o no.

Esos principios universales han sido acordados por gobiernos y empleadores en la Conferencia Internacional del Trabajo y los sindicatos tienen que recordarles lo que han acordado y las obligaciones que han asumido libremente.

 

Los trabajadores de los servicios públicos

En mayo de 2003, la Federación Sindical Internacional denominada Internacional de Servicios Públicos (ISP) inició un proyecto a largo plazo sobre la migración de las trabajadoras del sector de salud.

Ese proyecto está compuesto por tres elementos principales:

 

• refuerzo de la capacidad internacional,

• información e intercambio de mejores prácticas,

• formulación y defensa de una política internacional.

 

La primera etapa del proyecto consistió en llevar a cabo investigaciones concentrándose en lo que las centrales sindicales nacionales de los países en desarrollo estaban haciendo con respecto a las trabajadoras migrantes del sector de salud. Se realizaron más de 50 estudios en cada uno de los países seleccionados utilizando un enfoque de asociación entre los países de procedencia y los paí- ses de destino de la mano de obra.

La segunda etapa del proyecto se abocó a cabildeo, refuerzo de las capacidades y difusión de lo aprendido. Se brindó respaldo a dieciséis países para esas actividades.

La tercera etapa del proyecto se aboca a reforzar las capacidades de los sindicatos de mujeres del sector de salud y a coordinar la tarea con otras ONG y organizaciones internacionales.

 

Un papel especial para los trabajadores del transporte

Otra Federación Sindical Internacional, la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF), ha asignado un papel especial a sus afiliadas y miembros. Las migraciones laborales implican naturalmente la utilización de medios de transporte y los trabajadores de este sector son el eslabón invisible de la cadena entre los países de destino y los países de procedencia.

En Nepal, la afiliada de la ITF Nepal Yatayat Mazdoor Sangh (Sindicato Nepalés de Trabajadores del Transporte) utilizó su experiencia para brindar asesoramiento y respaldo a personas que viajaban hacia la India para trabajar cruzando la frontera abierta. Se concentró especialmente en las jóvenes vulnerables objeto de trata a quienes se destina a trabajar en el comercio del sexo. El sindicato brindó formación a sus miembros para que aprendieran a detectar los signos delatores de una situación de trata y supieran qué hacer ante un caso de ese tipo. En las estaciones de autobuses situadas a lo largo de la frontera entre Nepal y la India se instalaron quioscos donde se proporciona información y asesoramiento a los viajeros.

 

Pilar 2: Forjar alianzas con sindicatos de otros países

Existe una diferencia fundamental entre el enfoque sobre los trabajadores migrantes que tienen los sindicatos y el de otras organizaciones, como las de beneficencia o las agrupaciones defensoras de los derechos humanos. Los enfoques sindicales se basan en la solidaridad y la negociación colectiva. Si bien es importante poder resolver los problemas individuales de los trabajadores migrantes, a largo plazo, eso debe quedar vinculado a un enfoque colectivo. Cuando hablamos de trabajadores migrantes, nuestra preocupación primordial son los derechos que tienen por su condición de trabajadores.

Hay muchos ejemplos de las distintas maneras en que los sindicatos de los países de procedencia y de destino aúnan fuerzas para respaldar y sindicalizar a los trabajadores migrantes. El lugar que ocupan los sindicatos en la sociedad es excepcionalmente apropiado para llevar a cabo esta tarea. Como resultado de ello van en aumento los acuerdos bilaterales y multilaterales que se firman entre sindicatos de países de procedencia y de destino de mano de obra migrante.

 

Acuerdos bilaterales

En Italia, la Confederación Italiana de Sindicatos de Trabajadores (CISL) ha firmado acuerdos de colaboración con sindicatos de países como Cabo Verde, Marruecos, Perú, Senegal y Túnez. La CISL también ha hecho programas de televisión para migrantes en distintos idiomas y está coordinando un comité para mujeres migrantes, presidido por trabajadoras migrantes.

En Israel, la Federación Nacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera preparó folletos informativos sobre la legislación laboral en búlgaro, chino, inglés, rumano y turco y los distribuyó entre los trabajadores migrantes del sector de la construcción.

La Confederación de Sindicatos de Estonia (EAKL), la Organización Central de Sindicatos Finlandeses (SAK) y la Unión Finlandesa de Empleados Asalariados (TU) tienen centros de información en Finlandia para los trabajadores migrantes a fin de evitar que el mercado laboral se divida en dos y se brinden a los trabajadores migrantes condiciones inferiores a las de los trabajadores nacionales. En esos centros se brinda información sobre viviendas, permisos de trabajo, impuestos, cómo solicitar un empleo y los servicios que brindan los sindicatos.

A continuación figuran otros ejemplos:

 

• Un acuerdo entre los sindicatos marroquíes y españoles ayudó a combatir la migración irregular y la explotación que la misma conlleva.

• Los sindicatos de España y Mauritania acordaron establecer un control sobre la situación de los trabajadores migrantes mauritanos en España y proporcionarles asistencia legal y de otro tipo.

• La Confederación General de Trabajadores de Portugal (CGTP-IN) está poniendo a prueba un modelo de acuerdo para promover la afiliación a sindicatos del Reino Unido, en caso de que los trabajadores portugueses fueran a ese país. La CGTP-IN ha firmado para los trabajadores portugueses acuerdos similares con sindicatos de otros países clave de destino, como España y Suiza.

• En abril de 2005, la Federación Nacional China de Trabajadores de la Construcción (National Federation of Chinese Construction Workers - NFCCWU) de Taiwán y la Unión Nacional de Trabajadores de la Construcción (National Union of Building and Construction Workers - NUBCW) de Filipinas firmaron un acuerdo sobre los trabajadores migrantes. Los trabajadores que emigren de cualquiera de esos países tendrán el mismo salario y las mismas condiciones de trabajo que los nacionales, como así también derecho a afiliación sindical.

 

Pilar 3: Formar e informar a los afiliados, especialmente a los delegados y funcionarios sindicales


Los sindicatos y sus miembros en los países de destino

Los sindicatos tienen que conseguir que sus propios miembros los respalden en lo concerniente a la política y las actividades relativas a los trabajadores migrantes. Hay poblaciones nacionales que consideran que los trabajadores migrantes constituyen una amenaza y en muchos países desarrollados la xenofobia es un problema grave. Los sindicatos están bien ubicados para trabajar con sus respectivos afiliados y afiliadas a fin de evitar que surjan o se arraiguen tales tensiones y comportamientos. El programa sobre trabajo decente es una herramienta clave para combatir las tendencias hacia el racismo y la xenofobia.

La clave está en la educación, la formación y el desarrollo. He aquí algunos felices ejemplos de la manera en que los sindicatos pueden llevar a cabo esta tarea:

Alemania: Mediante consultas con la patronal, los sindicatos de Volkswagen consiguieron hacer una Declaración sobre los derechos sociales y las relaciones laborales en Volkswagen. Los sindicatos difundieron información escrita entre su personal con el fin de desalentar la discriminación contra los trabajadores migrantes y elaboraron programas apuntados a diversos grupos, como por ejemplo, el personal de recursos humanos. Se incorporaron módulos sobre igualdad de oportunidades en los cursos y seminarios de formación profesional. Se contrataron asesores especializados y durante los cursos de formación profesional cinco grupos de trabajo diferentes se abocaron a prevenir las opiniones extremistas, poniendo especial atención en los adolescentes y adultos jóvenes. Se distribuyó un manual destinado a los jóvenes, formadores y educadores.

Irlanda: En consulta con la central sindical nacional (Irish Congress of Trade Unions - ICTU), agrupaciones de migrantes y grupos minoritarios, la Confederación Irlandesa de Empresarios y Empleadores (Irish Business and Employers Confederation - IBEC) y otras organizaciones, se lleva a cabo todos los años una Semana contra el Racismo en los Lugares de Trabajo. Se hace dentro del marco de una campaña nacional con la que se busca prevenir el racismo en los lugares de trabajo. En la campaña se llevan a cabo discusiones entre los trabajadores, como así también cursos de formación y debates sobre cuestiones relativas a la diversidad entre trabajadores e integrantes de grupos étnicos minoritarios. También se realizan cabo actividades en homenaje a distintas culturas. Se hace circular material informativo, afiches y boletines. La central sindical nacional patrocina actualmente la preparación de material de formación e información en colaboración con otros sindicatos y la OIT, dentro de la campaña que denomina «Promoviendo la igualdad dentro de la diversidad – Migración / Integración».

 

Los sindicatos y sus afiliados de los países de procedencia

La tarea que deben llevar a cabo los sindicatos de los países de procedencia es algo distinta. En general disponen de pocos recursos debido a lo cual, para transmitir su mensaje a los trabajadores no sindicalizados, tienen que utilizar a sus miembros como canal. En particular, los sindicatos deberían tratar de difundir información entre los trabajadores y trabajadoras que están pensando en emigrar para trabajar en otros países, estén o no afiliados a un sindicato. Eso es lo que está haciendo el Sindicato de Trabajadores del Transporte de Nepal (Independent Transport Workers of Nepal - ITWAN), como se mencionó en un ejemplo dado en el Pilar 1. Este sindicato advierte a los jóvenes trabajadores sobre los riesgos que pueden correr al trasladarse a la India.

Las agencias privadas de empleo y las personas que se ofrecen para hacer los trámites de ingreso a otro país y prometen trabajo a cambio de elevados honorarios, tienden a exagerar las ventajas y minimizar los inconvenientes.

Inclusive cuando los trabajadores han tenido una mala experiencia durante su emigración por trabajo, a su regreso muchas veces suelen ser reticentes a contar francamente los problemas que tuvieron. Una familia puede haber tenido que vender su tierra o endeudarse para costear el viaje de uno de sus integrantes a un país donde se habla otro idioma y hay otra cultura e inclusive otros hábitos en materia de alimentación. Ese trabajador puede ser víctima de racismo o discriminación y puede no percibir la remuneración que esperaba o que se le había prometido. Pero resulta difícil volver al país de procedencia y reconocer que se «fracasó» o se tuvieron problemas. Por supuesto, algunos trabajadores migrantes hacen buenas experiencias y pueden enviar mucho dinero a sus hogares e inclusive algunos regresan a sus países con capital suficiente para poner un negocio.

El suministro de información correcta es competencia del organismo gubernamental pertinente. Pero muchas personas no confían en las agencias gubernamentales de empleo. Y además, éstas pueden no hacer bien su trabajo. Por eso los sindicatos deben convertirse en una fuente de información y utilizar a sus miembros para difundir información objetiva.

 

Yéndose del país – La sindicalización en los países de procedencia

Una de las maneras en que las organizaciones sindicales pueden lograr que los trabajadores migrantes estén «mejor preparados» para la vida que llevarán fuera de sus países de procedencia consiste en apoyarlos y sindicalizarlos antes de que emigren. Actualmente ya hay varios ejemplos que demuestran las ventajas de sindicalizar a los trabajadores migrantes antes de que se vayan de sus «países de procedencia».

Los sindicatos belgas están promoviendo el diálogo con los sindicatos de los países de procedencia a través de seminarios y centros de acogida y lo sindicatos franceses han instalado oficinas en los países de procedencia donde se brinda información sobre los derechos y sobre la afiliación sindical.

Los sindicatos de los países de procedencia también están dispuestos a entablar una colaboración (y a formar redes) con sindicatos de los países de destino, como así también a continuar en contacto con sus propios «afiliados expatriados». Por ejemplo:

 

• Las centrales sindicales nacionales desean mantener vínculos con sus afiliados expatriados. La federación sindical nacional de Senegal (Union nationale des syndicats autonomes du Sénégal - UNSAS) es un ejemplo de ello. Otro ejemplo está dado por la Confederación Nacional de Trabajadores Dominicanos (CNTD).de República Dominicana.

• La federación general de sindicatos de Nepal (General Federation of Nepalese Trade Unions – GEFONT) tiene subsidiarias para los trabajadores nepaleses que están en la India. Ha publicado un libro en nepalí basado en historias de la vida real de trabajadores migrantes nepaleses en distintos países. Figuran allí 43 historias de distintas personas, hay tanto casos tristes como casos de éxito, de trabajadores que estuvieron en Hong Kong (China), Japón, República de Corea, Oriente Medio y otros países.

• La central sindical nacional de Sri Lanka (Ceylon Workers’ Congress - CWC), la central sindical nacional de Marruecos (Union marocaine du travail - UMT) y la central sindical nacional de Portugal (Confederação General dos Trabalhadores Portugueses-Intersindical Nacional - CGTPIN), organizaciones que sindicalizan a personas en los países de procedencia, dan todas testimonio de la fundamental importancia de establecer una coordinación con las organizaciones sindicales de los países de destino de la mano de obra. La mayoría de las centrales sindicales de los países de procedencia de la mano de obra han adoptado políticas para prestar asistencia a los trabajadores migrantes que regresan a sus propios países.

 

Pilar 4: Salir al encuentro de los trabajadores migrantes

Los trabajadores migrantes no son pasivos. Por el contrario, por definición están entre las personas más emprendedoras y decididas: Para estar dispuesto a viajar y trabajar en otro país es necesario tener mucha entereza e inclusive valor.

Por lo tanto, las estrategias sobre las mano de obra migrante deben girar en torno a los trabajadores migrantes.

Los sindicatos deben proteger a los trabajadores migrantes tomando iniciativas, tanto en los países de procedencia como en los países de destino. Los principios de trabajo decente y el enfoque «basado en los derechos» deberían integrarse plenamente en todas las actividades relativa a sindicalización, defensa y campañas.

 

Los sindicatos de los países de procedencia

Cuando se examina el ciclo completo de la migración laboral, se ve que éste comienza y termina en el país de procedencia. A menudo ese país es también donde se dispone de menos recursos.

Cuando los gobiernos han instaurados sistemas previos a la partida de los emigrantes, como en el caso de Filipinas, los sindicatos pueden participar en esa etapa previa. Pueden intervenir en las sesiones informativas y asesorar a los trabajadores con respecto a las posibilidades de afiliarse a sindicatos en los países adonde van a trabajar.

Cuando no existen tales sistemas, los sindicatos pueden tener que contemplar la manera de asesorar a los trabajadores antes de su partida y de informarles cuáles son sus derechos. Este servicio puede tener que instaurarse en colaboración con otras organizaciones interesadas en el bienestar de los trabajadores.

Cuando los países de procedencia y de destino están cerca existen buenas posibilidades de establecer una colaboración. Los sindicatos finlandeses han creado un centro de información en Estonia para los estonianos que tienen permisos de trabajo y piensan emigrar a Finlandia y para quienes están contemplando la posibilidad de emigrar. A quienes van a ese centro se les da información sobre las leyes laborales e impositivas y sobre seguridad social y se los alienta a pedir ayuda a los sindicatos una vez que emigraron.

 

Los sindicatos de los países de destino

La sindicalización, la negociación colectiva y la promoción de los derechos son las tres tareas clave de los sindicatos y exactamente los mismos principios se aplican en lo concerniente a los trabajadores migrantes.

En el Pilar 3 vimos ejemplos de la manera en que los sindicatos han procurado sindicalizar a los trabajadores migrantes, a menudo en colaboración con funcionarios sindicales de los países de procedencia. Una buena manera de conseguir que participen los mismos miembros consiste en formar comités, secciones y conferencias de trabajadores migrantes.

Obvia decir que para sindicalizar a los trabajadores migrantes es fundamental contar con folletos en los idiomas de los trabajadores y con personal encargado de sindicalización que pueda comunicarse directamente con ellos.

Una vez reclutados, se pueden identificar entre ellos potenciales dirigentes y brindarles formación sindical. Una vez que los trabajadores migrantes ven que el movimiento sindical está de su parte, se adhieren, siempre y cuando puedan hacerlo sin temor de perder sus trabajos o de que los deporten.

En sus prácticas de relaciones laborales, los sindicatos pueden incluir en los convenios colectivos cláusulas de igualdad para los trabajadores migrantes. Los convenios colectivos también deberían ser sensibles al género y tomar en cuenta esas diferencias entre los trabajadores migrantes.

Sería muy conveniente consultar a los trabajadores migrantes sobre las cuestiones que se deberí- an incluir en los convenios colectivos. Los sindicatos deberían asimismo alentar a las trabajadoras migrantes a formar sus propias organizaciones dentro del sindicato.

 

Campaña sindical española para los trabajadores indocumentados

En la Sección 5 se describió cómo los sindicatos pueden utilizar las estructuras de supervisión de la OIT para plantear la cuestión relativa a las condiciones de los trabajadores migrantes.

En España, los trabajadores migrantes procedentes del norte de África viven principalmente en la provincia sureña de Andalucía. Sus hogares son chozas (chabolas) hechas con trozos de plástico o de madera recuperados y no tienen agua corriente ni instalaciones sanitarias. Cuando encuentran trabajo en los cercanos campos de frutillas (fresas), éste siempre es trabajo no declarado, mal remunerado y a veces peligroso. «Es casi inconcebible que en Europa haya actualmente personas que viven en esas condiciones», declaró Manuel Delgado Salas, Secretario de Migraciones de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras (CC.OO.) de España.

(Recuerden que el trabajo en la agricultura es una de las ocupaciones más peligrosas, donde se registran los más altos índices de accidentes fatales.)

La mayor parte de los inmigrantes que proceden del norte de África son marroquíes. Alrededor de 40.000 marroquíes y trabajadores agrícolas del sur del Sahara, 25 por ciento de los cuales son trabajadores migrantes en situación irregular, trabajan en enormes invernaderos de plástico donde se producen cantidades masivas de fruta y verdura española destinada a la exportación hacia supermercados de Europa y Estados Unidos y perciben salarios que pueden ser de nada más que 20 euros diarios.

CC.OO. está supervisando varios proyectos que se llevan a cabo con trabajadores migrantes en todo Andalucía. Les brinda clases de español, formación profesional, apoyo administrativo y tiene un centro de recursos al que puede acceder cualquiera que goza de mucha popularidad entre los trabajadores indocumentados. «Tenemos que conseguir que se cambie la legislación sobre inmigración a fin de que las personas que deseen trabajar puedan hacerlo dentro de la legalidad», dijo Loli Granados Martín, la coordinadora del sindicato. «Al limitar el acceso de los trabajadores, lo único que se consiguió es ayudar a las mafias que hacen tráfico de personas porque pueden echarle mano a más migrantes irregulares.»

 

Los sindicatos de los Estados Unidos reclaman igualdad de derechos para todos los trabajadores

Las propuestas que se hicieron en 2006 para que se promulgaran leyes sobre los trabajadores migrantes provocaron un gran revuelo en los Estados Unidos y se hicieron multitudinarias manifestaciones de trabajadores migrantes, respaldados por sus compañeros sindicalizados. En el Día del Trabajador de 2006, más de un millón de personas participaron en una marcha que probablemente haya sido la más grande del siglo. Éste es un ejemplo de cómo los sindicatos han reconsiderado su posición ante la actividad de los empleadores y del gobierno.

La discriminación endémica que hay en los Estados Unidos hizo que la central sindical nacional AFL-CIO retirara en 2000 su respaldo a las «sanciones contra los empleadores», promulgadas en 1986. Se observó que la aplicación de sanciones legales contra los empleadores que contrataban trabajadores extranjeros no autorizados había originado una gran discriminación en la contratación de negros, hispanos, asiáticos y otros trabajadores no blancos, aunque eran ciudadanos estadounidenses o residentes autorizados. Para no tomar en cuenta las solicitudes de empleo de algunos o de todos los postulantes pertenecientes a minorías, los empleadores generalmente aludían a las dificultades para verificar los permisos de trabajo que presentaban los solicitantes. Las sanciones les brindaban una excusa muy conveniente a los empleadores que discriminaba.

El cambio de política no fue motivado únicamente por la repercusión discriminatoria que tuvieron las sanciones para los empleadores sino también por el hecho de que ese sistema les daba a los empleadores un arma contra los sindicatos. Los empleadores únicamente les solicitaban a los trabajadores la documentación cuando éstos trataban de formar un sindicato o denunciaban algún accidente de trabajo. En esencia, el sistema de «sanciones» convertía a los empleadores en delegados de las autoridades de inmigración (INS) pero ejercían esa autoridad solamente cuando les convenía hacerlo.

La política de la AFL-CIO protege tanto a los trabajadores migrantes como a los trabajadores estadounidenses. Se ocupa en particular de las propuestas de programas de «trabajadores invitados», a través de los cuales los empleadores pueden hacer entrar al país trabajadores temporeros en función de sus propias necesidades, brindándoles poca protección, baja remuneración y ninguna posibilidad de sindicalizarse (véase recuadro).

 

La central sindical nacional estadounidense (American Federation of Labor and Congress of Industrial Organizations - AFL-CIO)

Creemos que verdaderamente no hay ninguna buena razón por la cual un inmigrante que viene a este país dispuesto a trabajar, pagar impuestos y acatar nuestras leyes y reglas deba verse relegado en virtud de esta represiva condición de trabajador invitado de segunda clase. Apoyar la ampliación de los programas de trabajadores temporeros invitados equivale a apoyar la creación de una sociedad no democrática en dos niveles.

Para luchar contra este modelo, la central sindical nacional de Estados Unidos (American Federation of Labor and Congress of Industrial Organizations - AFL CIO), ha presentado una alternativa más humana y democrática. Nuestra idea es que si los empleadores pueden demostrar que realmente necesitan trabajadores procedentes del extranjero, a esos trabajadores se les debería permitir estar en el país con los mismos derechos y protecciones laborales de que goza cualquier ciudadano de los Estados Unidos. Cuando hay una verdadera necesidad de trabajadores extranjeros, no debemos acoger a esos trabajadores como «invitados» sino como miembros plenos de nuestra sociedad, es decir, como residentes permanentes con plenos derechos y total movilidad, a quienes los empleadores avariciosos no puedan explotar.

Lo que los trabajadores migrantes necesitan es una verdadera vía para legalizar su situación y un método para que Estados Unidos haga frente a sus necesidades futuras de mano de obra extranjera de manera tal que garantice a los trabajadores inmigrantes –y de esta manera, a todos los trabajadores- plenos derechos y una verdadera voz en sus lugares de trabajo. Como nación que se enorgullece de brindar un trato justo e igualitario no podemos estar de acuerdo con nada que implique menos que esto.

 

En la Federación Rusa, los sindicatos se mueven a favor de los trabajadores migrantes

En la Federación Rusa, el aumento del apoyo sindical para proteger a los trabajadores migrantes irregulares y a las víctimas de trata ha dado sus frutos. Luego de los Estados Unidos, la Federación Rusa es el país que más trabajadores migrantes recibe del mundo.

Entre los sindicatos de la industria de la construcción de la Federación Rusa y Tayikistán se firmó un acuerdo bilateral de cooperación sobre garantías para proteger los derechos de los trabajadores de la industria de la construcción.

Un total de 2.872 migrantes se habían afiliado a los sindicatos rusos al cabo del primer año del programa, 1.862 migrantes consiguieron trabajo legal con su ayuda y, gracias a la intervención de los sindicatos, se recuperaron más de 5 millones de rublos correspondientes a salarios atrasados.

Los sindicatos rusos han instaurado nuevos servicios para los trabajadores migrantes, que se brindan en centros especiales.

Más de 3.000 trabajadores migrantes del sector de la construcción utilizaron los servicios de esos centros y en ellos se brindó a más de mil migrantes oportunidades para obtener empleo legal. Mediante esta actividad se reforzó la capacidad sindical de ocuparse de cuestiones relativas a migración y de proteger a los migrantes.

 

Los sindicatos de Malasia defienden a los trabajadores migrantes

Malasia, una de las economías denominadas «tigres del sudeste asiático», es principalmente un país de «destino». Allí van trabajadores migrantes procedentes de Bangladesh, Indonesia y Nepal para realizar principalmente trabajo no calificado y, por otra parte, algunos trabajadores malasios calificados emigran.

En la política de la central sindical nacional (Malaysian Trades Union Congress - MTUC), adoptada en 2005, se estima que los trabajadores migrantes irregulares pueden constituir una amenaza para los trabajadores locales:

 

La central sindical MTUC tendrá que iniciar una serie de acciones para disponer de mecanismo eficaz que brinde adecuada protección al millón y medio de trabajadores migrantes documentados que trabajan legalmente en el país. La central nacional MTUC apoya las medidas gubernamentales con respecto a la gestión de las corrientes migratorias. La presencia de gran cantidad de trabajadores indocumentados tiene una gran incidencia en los índices salariales y en las condiciones de trabajo de los migrantes documentados, como así también de los trabajadores locales. Los trabajadores migrantes indocumentados a menudo se ven obligados a trabajar cobrando menos y sin que se les den las comodidades más básicas, como vivienda, atención médica, pago de horas extraordinarias y demás.

 

En dicha política se indican algunas de las condiciones de explotación que pueden sufrir los trabajadores migrantes: 

 

• Al sustituirse los contratos cuando se comienza a trabajar en Malasia se cambian drásticamente las condiciones de trabajo y se bajan los salarios. Se ha observado muchas veces que los términos que figuran en el contrato que se les da a los trabajadores a su llegada a Malasia son considerablemente inferiores al contrato que habían aceptado antes de salir de sus países de procedencia.

• Cuando un trabajador reclama que se le paguen los salarios adeudados o plantea algún otro tipo de conflicto o abuso laboral, a menudo el empleador reacciona cancelando el permiso de trabajo. A raíz de ello, el trabajador o la trabajadora migrante pierde su condición regular en el país y su derecho de permanencia. Si no tiene visa, el trabajador no puede entablar juicio.

• La ley de inmigración (especialmente la Sección 6) estipula penas que incluyen latigazos y reclusión. Penaliza a los trabajadores migrantes por un problema administrativo. Los trabajadores migrantes tienen dificultades para conseguir representación legal y que se haga un juicio adecuado.

 

Algunas de las abarcadoras medidas que sugiere la central MTUC son:

 

• Sindicalizar a los trabajadores migrantes.

• Suministrar oportunidades para mejorar las calificaciones a fin de que no solamente puedan acceder a un mejor entorno laboral y beneficios sino también contar con mejores calificaciones cuando regresen a sus propios países.

• Efectuar un monitoreo de las verdaderas necesidades de mano de obra que hay en cada sector y trabajar en estrecha colaboración con el gobierno a fin de que en ningún sector haya excedente de mano de obra.

• Trabajar en estrecha colaboración con las embajadas y con los sindicatos nacionales de los países de procedencia de migrantes.

• Crear un comité especial con el Colegio de Abogados y organizaciones no gubernamentales (ONG) para revisar todas las leyes que discriminan a los trabajadores migrantes y les deniegan los derechos laborales fundamentales, y procurar formar áreas de reforma legal y desarrollar una política abarcadora sobre la migración laboral y la gobernanza.

• Revisar, junto con otras centrales sindicales nacionales de los países de procedencia de migrantes, todos los memorandos de entendimiento y contratos.

• Elaborar un modelo estándar de memorando de entendimiento y de contrato para utilizar al contratar y emplear trabajadores migrantes.

• Persuadir a los organismos gubernamentales pertinentes para que emitan visas de residencia temporera a todos los trabajadores que tengan casos de conflicto laboral o abusos a fin de que éstos puedan permanecer y trabajar en el país hasta que el tribunal haya emitido un dictamen.

• Prestar especial atención a los trabajadores domésticos, proponiendo cambios en la ley de empleo para que se reconozca el trabajo doméstico como trabajo, se elaboren contratos estandardizados y se formen sindicatos de trabajadores domésticos.

• Reforzar los servicios de inspección del trabajo para que se apliquen a los trabajadores migrantes las condiciones laborales estipuladas por ley.

• Tomar medidas contra los riesgos específicos que corren todos los trabajadores migrantes – hombres y mujeres- en ciertas ocupaciones y sectores, poniendo especial énfasis en los trabajos insalubres, peligrosos y degradantes, como así también en las mujeres del servicio doméstico y de la economía informal.

 

La central MTUC ha dado un excelente ejemplo de un enfoque abarcador para respaldar a los trabajadores migrantes y proteger al mismo tiempo a los trabajadores malasios. Su política constituye una base a partir de la cual puede ejercer presión y llevar a cabo un diálogo político con el gobierno y los empleadores.

 

El «pasaporte sindical»

Los trabajadores del sector de tecnología de la información de diversas ciudades de la India –entre ellas Bangalore y Hyderabad- crearon foros profesionales de tecnología de la información y presentaron una solicitud para afiliarse a la UNI (Union Network International), una Federación Sindical Internacional.

Como respuesta a ese pedido, la UNI ha creado su propio «pasaporte», con el fin de ayudar a los trabajadores móviles a mantener sus derechos sindicales y conseguir respaldo cuando se trasladan a otro país.

El pasaporte de la UNI también proporciona a los trabajadores servicios como:

 

• Acceso a la red mundial de sus más de 900 sindicatos afiliados.

• Una bienvenida por parte de un sindicato local afiliado del país de destino.

• Ayuda para que los migrantes se familiaricen con su nueva comunidad local, con correos de listas informativas e invitaciones a eventos culturales y políticos.

• La ocasión de participar en las actividades locales, como grupos de trabajo que se ocupan de cuestiones profesionales, por ejemplo, o cursos de formación.

• Información sobre las condiciones de trabajo, el sistema bancario, el sistema impositivo, las viviendas, las escuelas, la atención médica y las jubilaciones.

• Asesoramiento sobre cuestiones relativas al empleo, los contratos o las leyes laborales y los convenios colectivos locales.

• Respaldo legal cuando los trabajadores tienen algún problema con sus empleadores.

 

¡Sindicalizar y luchar!

En el Informe global de 2008 sobre La libertad de asociación y la libertad sindical en la práctica: lecciones extraídas 52 , informe preparado con arreglo a la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo de 199853 , se subraya que en muchos países la legislación todavía limita los derechos sindicales de los trabajadores migrantes.

La pertenencia de los trabajadores migrantes a sindicatos y federaciones importantes y fuertes junto con trabajadores nacionales les da a los primeros mayor voz en la sociedad y en el mundo del trabajo, brindándoles así igualdad de derechos y proporcionando un elemento disuasivo para el trabajo forzoso y la trata de trabajadores migrantes. En el informe global de 2008 también se indica que durante la última década, la actitud y el compromiso del movimiento sindical en general ha dado clara prioridad a la sindicalización de trabajadores migrantes y a la promoción de sus derechos, sea cual fuere la situación inmigratoria de los mismos. Diversos sindicatos importantes y confederaciones nacionales de todo Europa, pero también de África, Américas y Asia han hecho grandes cambios en sus políticas y llevaron a cabo posteriormente amplias campañas de sindicalización entre los trabajadores migrantes. El movimiento sindical siempre ha desempeñado un importante papel en la promoción de la integración de los trabajadores migrantes a las sociedades de los países de destino.

Cuando están afiliados a sindicatos, los trabajadores migrantes pueden participar en las discusiones que inciden en el papel que tienen en la sociedad y en la contribución que hacen al progreso económico y social, pueden participar en la elaboración de la política sindical, pueden votar para elegir a sus representantes y en muchos países pueden presentarse como candidatos para ocupar cargos dirigentes.

La sindicalización de trabajadores migrantes es un paso esencial hacia la concreción del efectivo reconocimiento de su derecho de negociación colectiva. Es necesario promover la igualdad dentro de los sindicatos y los representantes sindicales migrantes deberían poder negociar los convenios colectivos junto a los demás. En tales acuerdos puede haber cláusulas relativas a la discriminación basada en el sexo, raza o religión, discriminación que los trabajadores migrantes sufren muy a menudo.

Los trabajadores migrantes en situación irregular corren mayor peligro de que se los someta a trabajo forzoso y explotación pero a los migrantes regulares también se les suelen denegar tanto sus derechos humanos como laborales. El hecho de que a tantos trabajadores migrantes se les deniegue el derecho de afiliarse a un sindicato es otra de las razones por las que el movimiento sindical internacional y los movimientos sindicales nacionales se han movilizado para promover las cuestiones que les atañen. Como dice la CSI:

 

La principal preocupación del movimiento sindical ha sido luchar por conseguir que los trabajadores tengan derecho de formar sindicatos independientes y afiliarse a los mismos, como así también de llevar a cabo negociaciones colectivas con sus empleadores. Ésta es la base misma del sindicalismo y sigue siendo su mayor prioridad. Los derechos sindicales básicos son: el derecho de formar un sindicato y de afiliarse al mismo, el derecho de negociación colectiva y el derecho de huelga.

 

Protegiendo a los trabajadores migrantes

En los Países Bajos, la confederación de sindicatos FNV posibilitó en 2000 la afiliación de trabajadores migrantes indocumentados. En los Estados Unidos, el sindicato UNITE HERE (Union of Needletrades, Industrial and Textile Employees, and the Hotel Employees and Restaurant Employees) está negociando cláusulas que obliguen a los empleadores a informar al sindicato cuando tendrá lugar una visita inminente de los funcionarios de inmigración. Esto se debe a que ciertos empleadores amenazan con denunciar a los trabajadores inmigrantes indocumentados que intentan sindicalizarse.

 

Sindicatos de trabajadores migrantes

Lo mejor para los trabajadores migrantes es afiliarse a un sindicato bien consolidado de su país de destino, que tenga medidas especiales para ayudarlos a organizarse, como por ejemplo, para que tengan su propia sección y documentación en su propio idioma. En muchos casos, cuando la legislación discrimina a los trabajadores migrantes, esto puede resultar difícil. En esas situaciones, puede ser necesario crear algunas estructuras, como por ejemplo, sindicatos de trabajadores migrantes.

También se podría crear una estructura que vincule entre sí a los trabajadores migrantes afiliados a distintos sindicatos sectoriales, formando un grupo de apoyo y ayuda mutua, dentro de una central nacional. Esas estructuras estarían a cargo de los mismos migrantes y contarían con el respaldo de las centrales nacionales.

Como ejemplos están el del sindicato de migrantes indonesios (Indonesian Migrants Union - IMWU) y el de trabajadores migrantes de Corea del Sur (Migrants’ Trade Union - MTU), afiliado a la central sindical nacional de Corea (Korean Confederation of Trade Unions - KCTU).

El sindicato de migrantes indonesios (IMWU) se formó en 2000 en Hong Kong (China) y ahora tiene 2.500 trabajadoras domésticas migrantes organizadas en unas 20 organizaciones sindicales, y cuenta con el respaldo de la central sindical nacional (Hong Kong Congress of Trade Unions - HKCTU).

 

Trabajadores domésticos

Se puede inclusive sindicalizar a los trabajadores migrantes que tradicionalmente han estado aislados, escondidos y sometidos a una explotación extrema, como es el caso de las trabajadoras domésticas.

Diversas asociaciones de trabajadores domésticos han establecido alguna forma de colaboración con los sindicatos existentes y miembros de dichas asociaciones se incorporaron a sindicatos existentes. En algunos casos, los sindicatos fueron los que impulsaron la sindicalización de los trabajadores domésticos.

La sindicalización de los trabajadores domésticos exige utilizar estrategias y enfoques innovadores. Para atraer a esos trabajadores es necesario brindarles una amplia gama de servicios, inclusive combatiendo su falta de autoestima y haciéndoles tomar conciencia. La Asociación de Trabajadoras Domésticas (ASTRADOMES) de Costa Rica ,que fue creada en 1991, adoptó un enfoque holístico, proporcionando a las trabajadoras domésticas servicios como: una línea telefónica para solicitar ayuda, asesoramiento, respaldo, orientación legal y social, albergue temporero para los trabajadores despedidos y formación en distintas áreas, incluyendo los derechos y deberes laborales. El sindicato cuenta con muchas trabajadoras migrantes afiliadas, principalmente procedentes de Nicaragua pero también de El Salvador, Guatemala y Honduras. Aboga para que las leyes laborales brinden una mayor cobertura a las trabajadoras domésticas.

 

 

Difundiendo los abusos

Los sindicalistas, por su presencia en todo el mundo del trabajo, tienen un excelente punto de mira para detectar los abusos que se cometen contra los trabajadores migrantes. Pueden observar a los proveedores o clientes de sus propios empleadores o descubrir casos en su accionar dentro de sus comunidades. También pueden utilizar los procedimientos de supervisión de la OIT (véase la página 82) para informar sobre violaciones de las normas de la OIT.

Se puede alentar a los afiliados sindicales a comunicar las sospechas que puedan tener de casos así. La problemática de los abusos contra los trabajadores migrantes se puede incluir en los programas de formación sindical y en las publicaciones que el sindicato distribuye entre sus afiliados. Entre dichos abusos se incluirían los cometidos por las agencias de empleo y la identificación de personas implicadas en trata de seres humanos.

 

Conclusión

Los sindicatos han logrado muchísimo para los trabajadores migrantes mediante sus campañas y su sindicalización. Esto ha tenido lugar en el plano mundial, nacional y local, tanto en países de destino como en países de procedencia.

Pero los sindicalistas son personas que no cejan fácilmente en su empeño. Todavía hay millones de trabajadores a quienes empleadores inescrupulosos someten a explotación. Los sindicatos no podrán darse por satisfechos hasta que todos y cada uno de los trabajadores no estén protegidos de la discriminación y la explotación convirtiéndose en afiliados sindicales.

Los sindicatos deben acrecentar sus esfuerzos y dar un peso crítico a una campaña sindical mundial en pro de los derechos de los trabajadores migrantes: Trabajo decente para los trabajadores migrantes.