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Sección 1: ¿Por qué las migraciones laborales constituyen una cuestión sindical?

Un vistazo a la Sección 1

En esta sección se detalla porqué los sindicatos tienen que tener voz en lo referente a las políticas de migración laboral, como así también el papel único que pueden desempeñar a fin de que la migración sea provechosa para todos, es decir, el país de procedencia, el país de destino y tanto los trabajadores migrantes como los no migrantes. En esta sección se explican asimismo algunos de los motivos de las migraciones laborales y los problemas con que tropiezan los trabajadores migrantes.

 

 Los trabajadores migrantes son trabajadores

 

Los trabajadores migrantes, sea cual fuere su condición jurídica, son antes que nada trabajadores. Como tales, tienen derechos entre los cuales está la libertad sindical, es decir, el derecho de formar sindicatos y de afiliarse a los mismos. Es importante recordar asimismo que todas las normas adoptadas por la OIT también se aplican a los trabajadores migrantes.

Las migraciones laborales muchísimas veces están vinculadas con la explotación. La trata de personas y el trabajo infantil pueden ser situaciones extremas de la misma.

Los sindicatos se abocan a proteger a todos los trabajadores y no únicamente a sus miembros. Por este motivo, luchan por la igualdad, por trabajo decente y protección social para todos y combaten el trabajo infantil y el trabajo forzoso, aunque no todos los trabajadores que están en esas situaciones están afiliados a sindicatos. Lo hacen porque los sindicatos cuidan de la sociedad en general y, por supuesto, cuanto mayor es su membresía, más poder tienen para ejercer influencia.

Una de las divisas sindicales más conocidas es «al perjudicar a un trabajador se perjudica a todos los demás». En esta divisa está contenido el principal fundamento que hace de las migraciones laborales una cuestión sindical. Dado que los trabajadores migrantes están entre los grupos de trabajadores más vulnerables, necesitan que se les preste especial atención al llevar a cabo esfuerzos de sindicalización y en el momento de las negociaciones. Los sindicatos estiman que la mano de obra migrante está intrínsecamente vinculada a los ámbitos relativos a derechos, igualdad e igualdad de oportunidades y de trato, como así también salud y seguridad en el trabajo, formación profesional, seguridad social y sindicalización.

Todos los grupos de trabajadores migrantes necesitan asistencia y donde más posibilidades tienen de obtenerla es en un sindicato.

 

Déficit de trabajo decente

 

El principal motivo por el que los trabajadores deciden irse a trabajar a otro país es la búsqueda de trabajo decente debido a la falta de oportunidades para conseguir un trabajo decente en sus propios países. La globalización ha dejado a la zaga a muchísimos trabajadores.

Si bien la globalización ha originado muchos beneficios, éstos no se han distribuido de manera pareja ni justa. Están aumentando las desigualdades entre y dentro de los países. Las desigualdades y la injusticia son cuestiones que preocupan a los sindicatos. Históricamente los sindicatos siempre han contribuido mucho en la lucha contra la pobreza en todas partes, haciendo reducir las presiones migratorias y procurando que, cuando haya migración, ésta sea resultado de una libre elección y no una cuestión de supervivencia.

Sin embargo, la escasez de mano de obra que hay en la mayoría de los países industrializados y el continuo desempleo y el crecimiento de la población en los países en desarrollo seguirán impulsando la migración en busca de trabajo y constituyendo una gran fuente de crecimiento para la economía mundial.

El movimiento sindical deberá seguir prestando especial atención a promover el trabajo decente y a evitar situaciones donde los gobiernos y los empleadores utilicen las migraciones como fuente de mano de obra barata o reglamenten los mercados laborales sin concederles derechos a los trabajadores migrantes.

 

Un manantial de poder y de supervivencia para el movimiento sindical


Más allá de la obligación moral de velar por los derechos y brindar solidaridad, una excelente razón para sindicalizar trabajadores migrantes es la de inyectar con ellos «sangre nueva» al movimiento sindical. Los sindicatos existentes pueden revitalizar su membresía incorporando migrantes. La reestructuración del mercado laboral de las economías desarrolladas ha hecho que disminuyeran tanto la cantidad como la densidad de las membresías sindicales de muchos sectores donde antiguamente se registraban altos porcentajes de sindicalización. La edad promedio de los afiliados sindicales aumentó.

La sindicalización de nuevos miembros en sectores que tradicionalmente no estaban comprendidos dentro de la esfera sindical –incluyendo los sectores donde hay muchos migrantes- ha pasado a revestir importancia crítica para la supervivencia y el crecimiento del movimiento sindical. En efecto, muchos sindicatos ahora toman a los trabajadores migrantes como blanco de sus campa- ñas de sindicalización y en las mismas incluyen cada vez más a los trabajadores migrantes indocumentados. Por eso es importante que los sindicatos sean considerados líderes en la promoción del enfoque de las migraciones laborales basado en los derechos. Respaldando las políticas migratorias restrictivas y la represión de los trabajadores que están en situación irregular, lo único que puede lograrse es que los potenciales miembros del movimiento sindical se muestren reacios a afiliarse.

En realidad, los trabajadores migrantes están entre las personas que desean y necesitan sindicatos y están dispuestas a afiliarse. Muchos de los casos que se presentan ante la OIT tienen que ver con intentos de trabajadores migrantes de formar sindicatos y con denegaciones de la libertad sindical a esos mismos trabajadores. Los trabajadores migrantes constituyen un porcentaje creciente de la fuerza laboral de la agricultura, la construcción, el cuidado de personas y servicios domésticos, la electrónica, el textil, la manufactura y procesado de alimentos, como así también de los oficios relacionados con los hoteles y restaurantes. En estos sectores a menudo hay elevados niveles de explotación, se pagan salarios bajos y las condiciones de trabajo son malas.

Actualmente, las migraciones laborales son el gran campo donde se libra la batalla de la mano de obra y el capital por la división de la riqueza, por el alcance de la reglamentación (o desreglamentación) sobre las condiciones de trabajo y la protección de los trabajadores y por la capacidad de los trabajadores de formar sindicatos. Lo que le suceda a los trabajadores migrantes podría muy bien constituir un precedente para lo que sucedería luego en un sector mucho más amplio de las poblaciones activas.

La globalización ha tenido una drástica repercusión en economías industrializadas maduras. Los trabajadores vieron deteriorarse la calidad de sus puestos de trabajo, ya que fueron aumentando la duración del trabajo y el estrés y disminuyeron los niveles de sindicalización. Empleadores sin escrúpulos utilizan a los trabajadores migrantes como una «reserva» de trabajadores ostensiblemente dispuestos a trabajar por salarios más bajos, haciendo jornadas más largas, aceptando peores condiciones que los trabajadores nacionales y sin tener protección sindical.

Antes de que las formas actuales de trabajo temporero, contratos precarios, subcontratación, horarios flexibles y trabajo no declarado se hicieran extensivas a los demás trabajadores y trabajadoras, primero se probaron en los trabajadores migrantes.

 

¿Cuál es la solución?

 

Para evitarlo, es necesario que la legislación laboral y los convenios colectivos se apliquen a los trabajadores migrantes, que los inspectores del trabajo velen para que no se los explote y para que se los integre en el movimiento sindical. Si se les pagan los mismos salarios y gozan de las mismas prestaciones que los trabajadores nacionales, no se los podrá utilizar para probar con ellos distintas formas de socavar la posición de los trabajadores nacionales.

Se debería prestar especial atención a los trabajadores indocumentados. Cuando el trabajo se hace de manera irregular, los empleadores disponen de un arma potente que pueden utilizar contra cualquier intento de los trabajadores de formar sindicatos o de luchar para conseguir mejoras laborales. Cuando los trabajadores migrantes están en situación vulnerables, su condición de trabajadores de segunda clase no solamente juega en su contra sino también en contra de otros trabajadores.

 

Un enfoque de las migraciones laborales basado en los derechos no solamente prevendría la explotación de los trabajadores migrantes sino que también ayudaría a luchar contra los empleadores sin escrúpulos que desean que los trabajadores nacionales y los trabajadores migrantes compitan entre sí.

 

Tener voz en las decisiones sobre políticas

 

Los gobiernos son soberanos y pueden decidir a quiénes permiten el ingreso a sus territorios, siempre y cuando lo hagan respetando sus obligaciones internacionales y los derechos humanos.

Pero dado que las políticas sobre migración tienen que ver con los mercados laborales, los sindicatos tienen todo el derecho de participar en la formulación de las mismas y de que se escuchen sus opiniones. Los sindicatos (y los empleadores) están en una posición privilegiada para evaluar las verdaderas necesidades del mercado laboral.

Las migraciones laborales no son algo relacionado con la ley y el orden, ni tampoco con los controles fronterizos. Los trabajadores migrantes son trabajadores como todos los demás. A los sindicatos les interesan las condiciones de los trabajadores y el mundo laboral.

Las políticas gubernamentales sobre migraciones laborales a menudo se basan en criterios de corto plazo y en perspectivas electorales. Al promover un enfoque basado en los derechos (incluyendo la ratificación de instrumentos internacionales para proteger a los trabajadores migrantes), los sindicatos fomentan que el proceso migratorio sea más estable y previsible, posibilitando así que se saque el máximo de provecho para todos. Si queremos que se nos escuche, tenemos que elevar nuestras voces ya.

La Confederación Sindical Internacional (CSI) y diversas organizaciones sindicales regionales del plano mundial, como así también las Federaciones Sindicales Internacionales en el plano sectorial, han ido colocando cada vez más la problemática de los trabajadores y trabajadoras migrantes en los primeros lugares de sus listas de prioridades y luchan para que se instaure un enfoque basado en los derechos.

 

Combatir el racismo y la xenofobia

 

Ahora, en los comienzos del siglo XXI, muchos países están pasando a tener una multiplicidad de culturas, etnias, razas, lenguas y religiones. Al mismo tiempo, van en aumento la hostilidad y la violencia contra los extranjeros, ya sean migrantes, refugiados, inmigrantes o inclusive estudiantes y turistas. Grupos extremistas nacionalistas propagan falsas ideas sobre los trabajadores migrantes. En la Recomendación núm. 86 de la OIT, adoptada en 1949, se le pedía a los países «tomar todas las medidas pertinentes ... para impedir toda propaganda relativa a la emigración e inmigración que pueda inducir en error» (Anexo, artículo 2).

Cabe señalar que los partidos extremistas nacionalistas que consideran que los trabajadores migrantes son un problema nunca están a favor del sindicalismo. Procuran dividir a los trabajadores según su raza, religión o nacionalidad. El sindicalismo sabe que esas divisiones son fatales para nuestra causa. Esos mismos partidos siempre procuran que se reduzca el poder sindical.

El movimiento sindical desempeña un papel protagónico en la lucha contra el racismo y la xenofobia. En diciembre de 2007, la Confederación Sindical Internacional elaboró una estrategia sindical. Mamounata Cissé, Secretaria General Adjunta de la CSI, declaró: «La lucha contra el racismo y la xenofobia y en pro de los derechos humanos, la igualdad y las formas de diversidad es parte integrante del cometido de toda organización sindical. Los migrantes, en particular, muchas veces son objeto de racismo.»

 

El papel de los medios informativos

En Europa, en las noticias sobre minorías étnicas, culturales y religiosas, se tiende a enfatizar demasiado los actos delictivos cometidos por etnias diferentes e inmigrantes... Una vez que se establece la idea negativa, erróneamente, como representativa de los migrantes o de las minorías étnicas, la misma tiende a prevalecer.

La hora de la igualdad en el trabajo, Informe global, Conferencia Internacional del Trabajo – 2003

 

 

Discriminación de géneros

 

Un cambio importante que se está operando en las estructuras de las migraciones es el aumento del porcentaje de mujeres que las componen. Antes las mujeres emigraban (a veces con sus hijos) para llevar a cabo una «reunificación familiar». Se las consideraba amas de casa.

Ahora, cada vez más mujeres emigran para trabajar por su cuenta. Muchísimas veces ocupan empleos «repetitivos» mal remunerados, como por ejemplo, trabajo doméstico, servicios de limpieza, recepción, cuidado de personas o trabajan en el sector de atención de salud y hospitales. En general, la labor que realizan está muy subvalorada.

En el curso de la creciente «feminización de las migraciones» las familias terminan fragmentadas (cuando no se permite la reunificación familiar) y los hijos son quienes más sufren debido a ello. Éstos son costos sociales elevados que no se toman en cuenta al mensurar las ventajas de la migración.

El movimiento sindical está decidido a luchar contra la discriminación de géneros en todos los niveles y esto debe abarcar la doble discriminación que sufren las trabajadoras migrantes.

 

Conclusión

 

La migración por trabajo o migración laboral es una cuestión que atañe a los sindicatos porque es parte del mundo del trabajo. La migración laboral tiene que ver con la igualdad en general y la igualdad de oportunidades y de trato, como así también con la salud y seguridad en el trabajo, los empleos, la seguridad social y la sindicalización. Está vinculada con la trata de personas, el trabajo infantil y la explotación. La migración laboral tiene que ver con la discriminación y la formación profesional.

Todas éstas son cuestiones sindicales. La migración laboral es parte del mundo del trabajo y, por ende, para los sindicatos la migración es una cuestión primordial y no pueden hacer caso omiso de esas cuestiones. Los gobiernos ya están planteando políticas y promulgando leyes sobre los trabajadores migrantes. Si queremos que se nos escuche, tenemos que elevar nuestras voces ahora mismo