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Capítulo 1. Derechos Sindicales

1. Derechos sindicales


En toda sociedad el poder se encuentra desigualmente distribuido. La mayor parte de las relaciones jurídicas suponen situaciones de subordinación de algunos individuos de la sociedad con respecto a otros. El derecho encubre esta realidad de subordinación tras la pantalla conceptual de los contratos, que se entienden celebrados y concluidos entre iguales.

En el ámbito de las relaciones laborales se reconoció hace doscientos años que la existencia de una relación de desigualdad de poder entre el trabajador y el empleador permitía a éste último imponer condiciones abusivas y miserables de trabajo a aquel.

A partir de la constatación de esta realidad se creó por el impulso de los mismos afectados la disciplina del derecho del trabajo a fin de crear una desigualdad jurídica de signo contrario a la constatada en la realidad para equiparar de alguna manera el nivel de poder entre las partes de la relación laboral.

El derecho del trabajo actúa de dos formas a efectos de lograr este objetivo:3 la primera es la vía de la heterotutela, con la cual el Estado a través de diversos mecanismos (legislativos, judiciales o administrativos) busca proteger a la parte débil de la relación laboral aminorando la desigualdad de poder; la segunda (y la principal) es la vía de la autotutela, entendida como la autoprotección de los propios trabajadores en la acción colectiva.

La vía de la autotutela cumple dos funciones vitales para los intereses de los trabajadores: i) es el instrumento más efectivo para fiscalizar el cumplimiento de las normas laborales emitidas por la vía de la heterotutela y, ii) permite que los propios trabajadores puedan participar en la configuración de sus condiciones de trabajo a través de la negociación colectiva.

A esta segunda forma de actuar del derecho del trabajo se le ha denominado derecho sindical (o derecho colectivo del trabajo) el cual regula la posibilidad que tiene todo trabajador de constituir una organización sindical o afiliarse a una ya constituida, para participar a través de la negociación colectiva en la determinación de sus condiciones laborales y para ejercer de forma colectiva presión a su contraparte a fin de defender sus legítimos derechos.

El derecho sindical comprende a su vez tres grandes instituciones o derechos:

  

  •  derecho de sindicación
  •  derecho de negociación colectiva
  •  derecho de huelga

 

 Los principales mecanismos de tutela que garantizan su ejercicio efectivo son:

 

  •  Protección contra la discriminación antisindical
  •  Protección contra los actos de injerencia
  •  Facilidades sindicales 
 
 
 
2. Características esenciales de los derechos sindicales

 
Es preciso destacar algunas de las características esenciales de los derechos sindicales:
 
  •  el carácter instrumental de los derechos sindicales
  •  la relación de interdependencia de los derechos sindicales
  •  el reconocimiento de los derechos sindicales como derechos humanos
  •  la relación de interdependencia entre los derechos sindicales y los demás derechos humanos
  •  la naturaleza compleja de los derechos sindicales
  •  el papel democratizador de los derechos sindicales en la sociedad
 
 
2.1. Carácter instrumental de los derechos sindicales
 
Los derechos sindicales tienen como función esencial garantizar la protección y mejora de la calidad de vida de los trabajadores. El derecho de sindicación (derecho de constituir una organización sindical o de afiliarse a una ya constituida) no es un fin en sí mismo, sino sólo el medio a través del cual se compensa con la organización y la fuerza del número el desequilibrio de poderes constatado en la relación laboral individual para, a partir de ello, realizar actividades sindicales.
 
En igual sentido, los derechos de negociación colectiva y de huelga (actividades sindicales por excelencia) conjuntamente con sus mecanismos de protección (contra la discriminación antisindical, contra los actos de injerencia y las facilidades sindicales), constituyen los medios con los cuales se logra el objetivo final de los derechos sindicales: proteger y mejorar la calidad de vida de los trabajadores.
 
 
2.2. Relación de interdependencia de los derechos sindicales
 
Los derechos sindicales se encuentran íntimamente vinculados entre sí, de manera tal que si alguno de ellos no es reconocido plenamente por el Estado carecerá de total eficacia cualquier intento de defensa o mejora de las condiciones de trabajo a través de los otros derechos sindicales sí reconocidos. La interdependencia de los derechos sindicales y su función instrumental para la defensa y mejora de las condiciones laborales de los trabajadores puede ser graficado en la forma de un trípode. Si falta uno de los tres componentes el trípode no se podrá sostener.
  

 

 

2.3. Reconocimiento de los derechos sindicales como derechos humanos

Los derechos sindicales fueron oficialmente incorporados el año 1948 al catálogo de derechos humanos a través de las dos más importantes Declaraciones al respecto:


  •  la Declaración Universal de Derechos Humanos “Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.” (artículo 23, numeral 4)
  •  la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre “Toda persona tiene el derecho de asociarse con otras para promover, ejercer y proteger sus intereses legítimos de orden […] sindical *…+.” (artículo XXII)

Actualmente, dada su importancia como instrumento para la defensa y protección de los intereses de los trabajadores, los derechos sindicales son reconocidos por todos los tratados internacionales sobre derechos humanos globales y regionales.


Ámbito Global Ámbito Regional
  • Declaración Universal de Derechos Humanos (ONU, 1948),
  • Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (ONU, 1966)
  • Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales (ONU, 1966)


  • Carta de la Organización de los Estados Americanos (OEA, 1948)
  • Convención Americana de Derechos Humanos (Pacto de San José) (OEA, 1969)
  • Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (OEA, 1988)



 Asimismo, la Organización Internacional del Trabajo ha generado desde su fundación un amplio catálogo de instrumentos normativos a fin de proteger y fomentar los derechos sindicales, lo que se ha convertido en la principal “base jurídica supranacional” de tales derechos. 

 

Constitución y Declaraciones Convenios y Recomendaciones
  • Constitución de la OIT (1919)
  • Declaración de Filadelfia (1944)
  • Declaración de Principios y derechos fundamentales en el trabajo (1998)
  • Declaración sobre la Justicia Social para una Globalización Equitativa (2008)
  • Pacto Mundial para el Empleo (2009)
  • Convenio Nº 87 sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación (1948)
  • Convenio Nº 98 sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva (1949)
  • Recomendación Nº 91 sobre los contratos colectivos (1951)
  • Convenio Nº 135 sobre los representantes de los trabajadores (1971)
  • Recomendación 143 sobre los representantes de los trabajadores (1971)
  • Convenio Nº 151 sobre las relaciones de trabajo en la administración pública (1978)
  • Recomendación Nº 159 sobre las relaciones de trabajo en la administración publica (1978)
  • Convenio N° 154 (1981) o Recomendación Nº 163 sobre la negociación colectiva (1981)

 

 En la Declaración de principios y derechos fundamentales en el trabajo (OIT, 1998) los derecho sindicales presiden el catálogo de principios y derechos fundamentales que todos los países miembros de la OIT tienen el compromiso de respetar, promover y hacer realidad.

De igual forma, la Declaración sobre la Justicia Social para una Globalización Equitativa (OIT, 2008) destaca el rol clave de los derechos sindicales en los siguientes términos:


“la libertad de asociación, la libertad sindical y el reconocimiento efectivo del derecho de negociación colectiva son particularmente importantes para permitir el logro de [los] cuatro objetivos estratégicos *del trabajo decente+”.


Estas dos Declaraciones adoptadas recientemente por la OIT son instrumentos normativos sobre derechos humanos de vocación universal por lo que al igual que el Preámbulo de su Constitución (OIT, 1919) y la Declaración de Filadelfia (OIT, 1944) vinculan plenamente a todos los países miembros de la OIT.

Dado el consenso global sobre la importancia de los derechos sindicales, reconocidos a nivel internacional como derechos humanos, actualmente constituyen un patrimonio jurídico de la humanidad que todo Estado debe estar obligado a respetar y promover.


2.4. Relación de interdependencia entre los derechos sindicales y los demás derechos humanos

Se acepta a nivel mundial que existe una relación de interdependencia entre los derechos sindicales y los demás derechos fundamentales. En ese sentido, se afirma que no es posible el desarrollo de la libertad sindical sin la preexistencia efectiva de los demás derechos humanos y que tampoco es posible el completo ejercicio de éstos, sin la vigencia de aquélla. En otras palabras, la libertad sindical no es posible sin el ejercicio de los otros derechos humanos, y viceversa.

La Organización Internacional del Trabajo ha reconocido oficialmente la relación existente entre las libertades públicas y los derechos sindicales. La Declaración de Filadelfia (OIT, 1944), proclama en el artículo I b), que las libertades de expresión y de asociación son esenciales para un progreso constante, refiriéndose en el artículo II a) a los derechos fundamentales inherentes a la dignidad humana.

Esta relación de recíproca dependencia entre los derechos sindicales y los demás derechos humanos fue reafirmada en la “Resolución sobre los derechos sindicales y su relación con las libertades civiles” (OIT, 1970), la cual reconoce lo siguiente:


“los derechos conferidos a las organizaciones de trabajadores y empleadores se basan en el respeto de las libertades civiles enumeradas, en particular, en la Declaración de Derechos Humanos y en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y que el concepto de derechos sindicales carece totalmente de sentido cuando no existen tales libertades civiles”


La Resolución enumera de forma explícita algunos de los derechos esenciales para el ejercicio normal de los derechos sindicales:


a) el derecho a la libertad y a la seguridad de la persona y a la protección contra la detención y la prisión arbitrarias;

b) la libertad de opinión y de expresión y, en particular, de sostener opiniones sin ser molestado y de investigar y recibir información y opiniones, y difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión;

c) el derecho de reunión;

d) el derecho a proceso regular por tribunales independientes e imparciales;

e) el derecho a la protección de la propiedad de las organizaciones sindicales.


En esa línea, en 1992 el entonces Director General de la OIT, Michael Hansenne, señaló que "la OIT tiene un profundo interés por las libertades civiles y políticas, pues sin ellas no puede haber ni ejercicio normal de los derechos sindicales ni protección de los trabajadores".



2.5. Naturaleza compleja de los derechos sindicales

La naturaleza de los derechos sindicales es compleja en la medida que su titularidad puede ser individual (derechos que corresponden a cada trabajador) o colectiva (derechos que corresponden a la organización sindical) y las facultades que otorga a sus titulares pueden ser de organización (constitución de la organización sindical) o de actividad (actividad sindical: negociación colectiva y huelga).

Lo mencionado puede ser esquematizado de la siguiente forma:


* Titularidad de los derechos sindicales:


    •  Individual: derecho que corresponde a cada trabajador
    •  Colectiva: derecho que corresponde a la organización sindical


* Facultades otorgadas a los titulares de los derechos sindicales:


    • De organización: constitución de la organización sindical o afiliación a una ya constituida
    • De actividad: desarrollo de actividades sindicales


Cada uno de estos aspectos están combinados entre sí, es decir, existen derechos de titularidad individual o de titularidad colectiva que son de organización o de actividad. Al respecto, frente a esta complejidad (doble titularidad –individual y colectiva- y pluralidad de facultades -organización y actividad-) Alfredo Villavicencio precisa que el fenómeno sindical es fundamentalmente colectivo y de actividad.



2.6. Papel democratizador de los derechos sindicales en la sociedad

El respeto de los derechos sindicales ha llegado a convertirse en un factor esencial de democratización de la sociedad. La doctrina especializada es unánime al señalar que los derechos sindicales son un componente indispensable de la democracia real.

En esa línea, se sostiene que la efectividad del orden democrático puede ser medido en función a la eficacia de la libertad sindical, lo cual permitiría afirmar que a menor espacio para la libertad sindical mayor grado de autoritarismo, o, si se quiere, a mayores restricciones a la libertad sindical mayor certeza del carácter autoritario del régimen.

Al respecto, en los Informes Globales presentados por el Director General de la OIT a la Conferencia Internacional del Trabajo se ha resaltado en los últimos años el rol protagónico de los derechos sindicales respecto a las libertades democráticas tales como la libertad de expresión, la libertad de los medios de comunicación de masas, la libertad de reunión y el sufragio universal, reconociéndose con ello que los derechos sindicales son un aspecto esencial de las libertades públicas y la democracia, por lo que negar aquellos derechos implica negar los derechos democráticos.