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Algunas características a tener en cuenta en las NIT

 

Como producto de los numerosos países que participan de la Conferencia y de la composición tripartita de las delegaciones, cada norma debe tender a ser lo más universal posible y, al mismo tiempo, debe poseer la necesaria flexibilidad. Debe pensarse en las diferencias históricas, en las culturas, en los antecedentes jurídicos entre los países y, también, en las diferencias de intereses y posiciones que se presentan en el interior de la delegación tripartita de cada país.

Con fundamento en el respeto de las diferencias y con el objetivo de que la ratificación de un Convenio sea factible para cualquier país, en estos instrumentos algunas veces aparece, por ejemplo, la posibilidad de excluir a ciertas categorías de trabajadores. Veamos el caso que encontramos en el artículo 3 del Convenio N° 184 sobre la seguridad y la salud en la agricultura, 2001:

 

1. La autoridad competente de todo Estado Miembro que ratifique el presente Convenio, previa consulta con las organizaciones representativas de empleadores y de trabajadores interesadas:


a) podrá excluir ciertas explotaciones agrícolas o a categorías limitadas de trabajadores de la aplicación de este Convenio o de ciertas disposiciones del mismo, cuando se planteen problemas especiales de singular importancia [el subrayado es nuestro],

b) deberá elaborar, en caso de que se produzcan tales exclusiones, planes para abarcar progresivamente todas las explotaciones y a todas las categorías de trabajadores”.

 

También aparecen frases que contemplan la universalidad y flexibilidad, tales como las referencias a las condiciones nacionales. Es posible examinar esto en el artículo 9, del Convenio N° 81 sobre la inspección del trabajo, 1947, donde se dice:

 

“Todo Miembro dictará las medidas necesarias para garantizar la colaboración de peritos y técnicos debidamente calificados, entre los que figurarán especialistas en medicina, ingeniería, electricidad y química, en el servicio de inspección, de acuerdo con los métodos que se consideren más apropiados a las condiciones nacionales, a fin de velar por el cumplimiento de las disposiciones legales relativas a la protección de la salud y seguridad de los trabajadores en el ejercicio de su profesión, e investigar los efectos de los procedimientos empleados, de los materiales utilizados y de los métodos de trabajo en la salud y seguridad de los trabajadores” [el subrayado es nuestro].

 

En otros casos, aparecen referencias a las “prácticas nacionales”. Esto puede constatarse en el artículo 11, del Convenio N° 148 sobre el medio ambiente de trabajo (contaminación del aire, ruido y vibraciones), 1977:

 

“1. El estado de salud de los trabajadores expuestos o que puedan estar expuestos a los riesgos profesionales debidos a la contaminación del aire, el ruido y las vibraciones en el lugar de trabajo deberá ser objeto de vigilancia, a intervalos apropiados, según las modalidades y en las circunstancias que fije la autoridad competente. Esta vigilancia deberá comprender un examen médico previo al empleo y exámenes periódicos, según determine la autoridad competente.

2. La vigilancia prevista en el párrafo 1 del presente artículo no deberá ocasionar gasto alguno al trabajador.

3. Cuando por razones médicas sea desaconsejable la permanencia de un trabajador en un puesto que entrañe exposición a la contaminación del aire, el ruido o las vibraciones, deberán adoptarse todas las medidas compatibles con la práctica y las condiciones nacionales para trasladarlo a otro empleo adecuado o para asegurarle el mantenimiento de sus ingresos mediante prestaciones de seguridad social o por cualquier otro método”.

 

Otra expresión, casi siempre postulada como una fórmula transaccional ante un punto particularmente controvertido, es la que enuncia: “razonable y factible”. Veamos funcionar esta fórmula en el artículo 11 del Convenio N° 162 sobre el uso seguro del asbesto, 1986:

 

“1.Deberá prohibirse la utilización de la crocidolita y de los productos que contengan esa fibra.

2. La autoridad competente deberá estar facultada, previa consulta con las organizaciones más representativas de empleadores y de trabajadores interesadas, para permitir excepciones a la prohibición prevista en el párrafo 1 del presente artículo cuando la sustitución no sea razonable y factible, siempre que se tomen medidas para garantizar que la salud de los trabajadores no corra riesgo alguno”.

 

Algunas normas quedan obsoletas frente al tiempo. La OIT ha considerado el tema. Al día de hoy, existen 188 Convenios y 199 Recomendaciones. Entre 1995 y 2002, el Consejo de Administración ha realizado una revisión de todas las normas adoptadas antes de 1985, con excepción de aquellos convenios conocidos como fundamentales o prioritarios. Estos Convenios y los posteriores a 1985 son considerados “actualizados” (71 de ellos) y deben ser promovidos activamente. En otros casos, los documentos necesitan ser revisados o hacen falta nuevos estudios para adoptar decisiones.