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Buenas prácticas y desafíos en función del Convenio N° 189 de la OIT

En la 100ª Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT, se aprobó el Convenio N° 189 acompañado de la Recomendación N° 201, los cuales establecen estándares mínimos de protección para quienes se desempeñen en el trabajo doméstico remunerado, una de las ocupaciones con mayor déficit de trabajo decente en el mundo.

Para ello, el Convenio y la Recomendación establecen protección mínima en materias, tales como jornada de trabajo, remuneración, seguridad social (incluyendo protección de la maternidad) y seguridad y salud en el trabajo. Persiguen, además, la prevención del abuso, el acoso y la violencia contra las trabajadoras del hogar, un mayor acceso a los procedimientos de resolución de conflictos, incluidos los tribunales, una mayor profesionalización de este trabajo a través de la formación profesional y la creación de medidas para reducir la informalidad en el sector.

En América Latina, más de 14 millones de mujeres son trabajadoras del hogar y su peso en la ocupación femenina en la región se sitúa en torno al 14%, en el que se encuentran niveles muy elevados de informalidad. Además, en el trabajo doméstico hay una gran incidencia de niñas y adolescentes en situación de trabajo infantil, que tienen que asumir condiciones laborales que no pueden ser consideradas como trabajo decente.

El trabajo doméstico constituye una ocupación que presenta grandes desafíos desde el punto de vista de la acción pública y de la organización de los actores sociales. Su complejidad se debe a sus características particulares, a su papel en la estructuración del mercado de trabajo, así como los aspectos claves de la organización social y las desigualdades de género y raza, como la división sexual del trabajo y la desvalorización del trabajo productivo de las mujeres. Las trabajadoras del hogar sufren mayores violaciones a sus derechos.

A las trabajadoras del hogar les resulta particularmente difícil organizarse. Esto se debe principalmente a sus condiciones laborales bastantes particulares, como el aislamiento en domicilios privados, largas jornadas laborales, limitado acceso a la información y débil organización sindical. Además, en varios de los países del continente no existe la posibilidad de que las asociaciones u organizaciones de trabajadoras del hogar adquieran personería jurídica como sindicato ni cuentan con el derecho de afiliación directa a federaciones o confederaciones sindicales.

Otro factor que influye en la posibilidad de que este sector pueda negociar colectivamente es la dificultad que enfrentan los empleadores de las trabajadoras del hogar para organizarse. El diálogo social y las negociaciones colectivas no son posibles sin la participación de organizaciones fuertes y representativas de trabajadoras y de empleadores.

En la actualidad, solo Uruguay provee en la región las condiciones necesarias para negociar colectivamente. A este proceso concurren el Sindicato Único de Trabajadoras Domésticas (SUTD) y la organización empleadora, la Liga de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios de Uruguay.

En la región existen pocos estudios que identifiquen la valoración y percepción de las propias trabajadoras del hogar respecto a su organización y su articulación con las organizaciones sindicales a nivel nacional y regional a fin de recoger sus aportes, buenas prácticas y recomendaciones que coadyuven en el fortalecimiento de sus organizaciones, así como en el respeto de sus derechos y la mejora de sus condiciones de trabajo y empleo, en el marco de un diálogo social tripartito.

En este sentido, en el marco del Programa Regional de Formalización Laboral en América Latina y el Caribe – FORLAC, se ha definido realizar un estudio sobre la organización sindical de las trabajadoras del hogar en las Américas: Buenas prácticas y desafíos en función del Convenio N° 189 de la OIT.

El objetivo del estudio es analizar desde la perspectiva de las trabajadoras del hogar de la Región de América Latina y el Caribe su situación organizativa: su acceso a cargos de dirección, su participación en mesas de negociación, los mecanismos que utilizan para incorporar sus propuestas en las agendas y prácticas sindicales, su percepción y evaluación de los mecanismos de diálogo social - desde la negociación colectiva hasta los que tienen carácter de concertación nacional- para incorporar sus demandas como trabajadoras del hogar, con el propósito de elaborar recomendaciones que faciliten el diálogo social tripartito para la mejora de sus condiciones de trabajo, el mejoramiento de la calidad de sus empleos y su proceso de formalización.

La presente investigación se realizó en base a un análisis de documentos de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar (CONLACTRAHO) y, la Confederación de Trabajadores de las Américas (CSA). A nivel nacional se tuvieron en cuenta documentos y otros estudios de las organizaciones de trabajadoras del hogar. Asimismo, se aplicaron encuestas dirigidas fundamentalmente a las organizaciones de trabajadoras afiliadas a la CONLATRAHO. Además se analizaron otras encuestas y otras fuentes producidas por ACTRAV y CSI.

El documento se ha ordenado en tres capítulos. En el primero, se hace un breve marco de referencia sobre el trabajo doméstico remunerado (TDR) y una aproximación a los déficits del trabajo decente para las trabajadoras del hogar en América Latina y el Caribe, expresadas en las brechas de empleo, derechos, protección social y representación.

En el segundo capítulo se desarrolla una aproximación sobre la organización de las trabajadoras del hogar en las Américas y el rol de las organizaciones sindicales, específicamente la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar (CONLACTRAHO), sus orígenes, niveles de organización y representación, objetivos, estrategias, acciones, así como las buenas prácticas de esta organización. Asimismo, se desarrolla una aproximación sobre el compromiso de la Confederación de Trabajadores de las Américas (CSA), específicamente sus resoluciones, acciones y buenas prácticas para promover el logro un trabajo decente para las y los trabajadoras/ es del hogar.

En el tercer capítulo se presentan los resultados de las encuestas aplicadas a 23 organizaciones de trabajadoras del hogar ubicadas en 4 países del Cono Sur (Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay), 3 países andinos (Bolivia, Ecuador y Perú) y 4 de países de América Central (Costa Rica, Guatemala, Nicaragua y República Dominica) y México. Los datos recabados permiten hacer inferencias sobre:

 

  • La caracterización de las organizaciones de trabajadoras del hogar en las Américas (antigüedad, origen, tamaño, representación, tipos de organización, cuotas y representación), agenda, estrategias, acciones y vínculos. €
  • Los niveles de informalidad en que se encuentran a partir de los tipos de contrato y de su acceso a la seguridad social. € Las acciones y los resultados que han obtenido para promover los procesos de formalización de las trabajadoras del hogar. €
  • Los procesos de acercamiento de las organizaciones de trabajadoras del hogar a las organizaciones sindicales o su proceso de progresiva transformación de “asociaciones” en sindicatos. €
  • La percepción de las trabajadoras del hogar respecto a las principales barreras que enfrentan respecto a su acceso a cargos de poder y a la incorporación de reivindicaciones y cláusulas importantes en las organizaciones sindicales, la estrategia que han adoptado y frente a resultados positivos, las razones por las cuales esto ha sucedido (factores institucionales, coyunturales, personales, etc.). €
  • Las principales demandas y reivindicaciones de las trabajadoras del hogar. €
  • La percepción que tienen sobre las políticas y acciones gubernamentales respecto a las trabajadoras del hogar. €
  • Las buenas prácticas en relación a los procesos de ratificación del Convenio 189 de la OIT.